Piensa Eco, en 2011, que Serres es uno de los principales
filósofos franceses del momento. De él toma su reflexión sobre los cambios que
se dan en el mundo de la gente joven: no saben qué es una vaca y piensa que
igual de artificial es la leche que la cocacola (¿y si tuvieran razón?). Viven
en no lugares. Si van al campo, su refugio tiende a parecerse al aeropuerto de
Singapur. Todo cambia en pantalla cada tres segundos. Del mismo modo, cambia el
mundo y también el modo en el que lo pensamos y lo comunicamos. Asegura Eco que
es un momento tan significativo como el de la invención de la escritura. Pero
mucho más acelerado. Debemos reconocer que, sin embargo, ni previmos lo que se
venía encima ni nos preparamos para encajarlo. Todo lo más, Eco lo sostiene,
nos ponemos a acelerar, a ir más rápido, sin saber bien a dónde vamos.
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martes, 16 de abril de 2019
El aeropuerto de Singapur
Piensa Eco, en 2011, que Serres es uno de los principales
filósofos franceses del momento. De él toma su reflexión sobre los cambios que
se dan en el mundo de la gente joven: no saben qué es una vaca y piensa que
igual de artificial es la leche que la cocacola (¿y si tuvieran razón?). Viven
en no lugares. Si van al campo, su refugio tiende a parecerse al aeropuerto de
Singapur. Todo cambia en pantalla cada tres segundos. Del mismo modo, cambia el
mundo y también el modo en el que lo pensamos y lo comunicamos. Asegura Eco que
es un momento tan significativo como el de la invención de la escritura. Pero
mucho más acelerado. Debemos reconocer que, sin embargo, ni previmos lo que se
venía encima ni nos preparamos para encajarlo. Todo lo más, Eco lo sostiene,
nos ponemos a acelerar, a ir más rápido, sin saber bien a dónde vamos.lunes, 2 de julio de 2018
Super-humanos
¿El
desarrollo de la inteligencia artificial señala a un cambio en la comprensión
de lo que es ser humano? Hace unas décadas parecía que había actividades
humanas complejas imposibles para la combinación de máquina e informática:
conducir, el ajedrez, la fotografía artística, etc. Es como si lo que exige
nuestra capacidad intuitiva o nuestro conocimiento no tematizado estuviera
lejos del alcance de la robótica. Pero cada día se escribe una nueva línea de
programación que simula el comportamiento humano y los procesos internos de
decisión (Carr, “Atrapados”, 2014). El sujeto que toma conciencia de sí mismo
¿es una frontera inaccesible para la máquina? También recorremos el camino
inverso: cada vez usamos más instrumental que nos hace ir más lejos de lo que
nuestra mera corporalidad podría. ¿La máquina nos hace super humanos?
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