Mostrando entradas con la etiqueta Postmodernidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Postmodernidad. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de julio de 2018

Burka, Niqab, Tolerancia


Dinamarca prohíbe el uso del burka y el niqab en los espacios públicos. ¿Imponemos nuestra cultura faltando al principio de tolerancia del liberalismo? ¿Actuamos desde el imperativo de justicia en defensa de los derechos de las mujeres? No es fácil de entender que la Europa postmoderna del fin de la metafísica justifique una norma que diga a las mujeres cómo pueden o deben vestirse en los espacios públicos. Goñi sostiene que “los filósofos son unos tipos que meten las narices en todo”. Con especial virulencia lo hace el esloveno Žižeck cuando habla del cinismo de nuestro mundo occidental. Está convencido de que nuestra tolerancia (excluyente e impositiva) se vendrá abajo con el conjunto de nuestro sistema. Sólo que todavía nos resistimos. Por eso, al meter la nariz el filósofo pretende que tengamos miedo de nosotros mismos. Cuanto peor, mejor.

miércoles, 4 de julio de 2018

Encubierto

Acusado de que su victoria trae la anarquía, Bart Simpson hace suyo el eslogan: traeré la anarquía. Cree V. Leonore (El País, 1 abril 2011) que esta historia refleja el modo en que el filósofo esloveno Žižeck piensa: lo propiamente real es la grieta que irrumpe violentamente en la historia como crítica de los materialismos (marxista y capitalista). El capitalismo se protege en la tolerancia culturalista. La izquierda postmoderna, la de los movimientos, reduce la política a las reivindicaciones culturales (¿feminismo o ecologismo?) que se integran sin problema en el sistema. Así, la discusión sobre el carácter machista de una sentencia, ¿no esconde (ideologiza) el problema real: el valor que damos al derecho penal como solución de los conflictos? Las prácticas sostenibles, ¿no esconden la realidad de un sistema económico absolutamente depredador?

martes, 3 de julio de 2018

La grieta y la postmodernidad

Recorre el idealismo y ve lo contrario que Marx: que la grieta es previa a la historicidad. No solo el sujeto está asaltado por una grieta (algo así como el pecado original), apunta Žižeck más bien que esa grieta es lo real. No es que el sujeto no sea capaz (“homo labilis” en expresión de Ricoeur) de reconocer lo real, sino que lo real es propiamente la incapacidad. Caos. La historia como liberación (materialismo histórico de Marx) es ideología: idealismo que desprecia el horror ni el caos. En Žižeck no cabe un Dios de bondad, belleza y verdad. Dios también es la grieta. Frente al nihilismo de la postmodernidad tolerante, el esloveno lee un realismo negativo: no es que la cultura o la historicidad apunten a la nada, sino que la nada es propiamente lo real que irrumpe por sorpresa en la historia y la cultura. Una irrupción que es violenta por que desenmascara los sueños materialistas.

miércoles, 30 de mayo de 2018

A navegar sin papá

Cae el modo sólido de autoridad patriarcal y navegamos eligiendo en la vida líquida (Bauman). A la intemperie desde un impulso narcisista: toda relación se vive como, a la vez, fuente de gozo y de amenaza. Quien fuma a mi lado es una amenaza de cáncer de pulmón (Žižeck). Sin modelo duro de autoridad estoy obligado a ser feliz, puesto que ya ningún "padre" me lo impide. En nuestra libertad postmoderna y líquida asumimos el mandato narcisista e imposible: navegar bien y navegar feliz (felicidad líquida, fluida, sin lealtades ni otras obligaciones). Interiorizamos al Gran Hermano. No es necesario que nos exploten. Ya nos encargamos nosotros mismos de hacerlo: pulidos, lisos, funcionales, (Byung-Chul Han). Máquina de consumo y autoconsumo. Sin brújula: reaccionando a las aguas que fluyen, con el enmascaramiento de que somos libres.

martes, 22 de mayo de 2018

Sin ideologías


Si la “postmodernidad” erosiona metafísica y relatos de sentido (filosofar es conversar), la “post-política” (Žižeck, “En defensa de la intolerancia”, 1998) lima las ideologías. La política (el desafío de la parte por la no-parte) deviene técnica y  consenso; así, la resistencia a la globalización (tanto la nacionalista que cuida la identidad comunitaria, como aquella que sueña valores “imposibles”, por utópicos) es reliquia del ayer a superar. El clamor por otra globalización posible (Stiglitz, “El malestar en la globalización”, 2002)  se etiqueta como sueño del pasado. Así, la nueva política elude la verdadera política:  “no es simplemente cualquier cosa que funcione en el contexto de relaciones existentes, sino precisamente aquello que modifica el contexto que determina el funcionamiento de las cosas”. ¿Eludimos el desafío?

viernes, 13 de abril de 2018

La seducción de Siracusa

Sokal, en “Imposturas intelectuales” (1997) señala la debilidad argumental y de rigor de la postmodernidad: argumentos que importan términos de otras formas de saber y los usan fuera de contexto, incoherente y con polisemia. MacMillan, doce años después, en “Usos y abusos de la historia”, nos muestra cómo la ausencia de rigor es instrumento para manipular: reinventar la historia para justificar las opciones del presente. Mark Lilla, en “Pensadores temerarios”, dibuja el panorama entre ingenuo y prepotente, pero siempre i-responsable, de filósofos que, en el siglo XX europeo, han apoyado formas tiránicas de gobierno mientras arremetían contra los liberalismos y sus desequilibrios. Es la “seducción de Siracusa”: el intento de Platón para guiar al tirano Dionisos hacia la filosofía. Desde entonces, filosofía y política se desencuentran.

martes, 10 de abril de 2018

Tristes trópicos

En 1956, en “Tristes trópicos”, Levi-Strauss, que traduce el método del estructuralismo lingüístico al análisis cultural, deja escrito: “El mundo comenzó sin el hombre y acabará sin él”. Es como un cierre lapidario para el existencialismo comprometido de J.P. Sartre, que una década antes proclama: “El existencialismo es un humanismo”. El compromiso comunista de Sartre choca con la primavera de Praga y el terror staliniano. Levi-Strauss no cree que la historia avance, tampoco piensa que la lucha de clases tenga un papel decisivo en el progreso humano. Foucault, desde un estructuralismo epistemológico, contempla la política como oportunidad para transgresión y enfrentamiento. Declina el existencialismo y se hace hueco para un pensamiento que deconstruye instituciones y valores sin necesidad de afirmar opciones: amanece lo postmoderno.

lunes, 12 de marzo de 2018

Sabiduría

En 1972, aparece en castellano “La importancia de la Ciencia”, con la firma de C.F. Weizsäcker; un hombre busca una moneda en torno a una farola en la noche, porque allí es donde hay luz (con independencia de que quizás la moneda está en lugar no iluminado). Marina recogió en un solo libro en 2009, “El aprendizaje de la sabiduría”, dos aprendizajes previos: aprender a vivir y a prender a convivir. En el prólogo indica: “La ciencia acota muy bien su territorio y se desinteresa de aquellas zonas del acontecer humano en las que no puede aplicar su método”. La postmodernidad, pretende diluir todo saber en pura conversación. Hoy cabe preguntarse el para qué de nuestro vivir. Pregunta pertinente como humanidad y como individuo. La respuesta científica está acotada. Marina dice: “Vivimos en una situación que nos ofrece grandes posibilidades”.

jueves, 8 de febrero de 2018

¿Post - Postmodernidad?

Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la “Verdad”. Esta despedida tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre el mundo exterior y afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente (Cogito ergo sum). Con la Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia la muerte de Dios (con mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y proclama el final de la metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde entonces, el pensamiento es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con Rorty hemos pasado del razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar que con el tercer milenio entramos en la post -  post modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal y Bricmont)? Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de Ellacuría S.J.: “Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”.

Todo comenzó con un rumor: vive
Taller retiro Online La Pascua de la Vida
En Radio ECCA

miércoles, 7 de febrero de 2018

De la mano

Todo comenzó con un rumor: vive
Taller retiro Online La Pascua de la Vida
En Radio ECCA

Para la Escuela de Frankfurt, la filosofía de su tiempo aboca a una contraposición equivocada: la filosofía conceptual científica y la filosofía existencialista que acaba en la irracionalidad. La deriva nacional socialista de Heidegger es, a ojos de Adorno, no más que una consecuencia de su posicionamiento filosófico.  Farina (“Adorno”, 2016) señala los itinerarios paralelos: romanticismo, existencialismo, nacionalismo, de una parte; ilustración, conceptualismo, capitalismo, del otro. Quizás hoy seamos testigos de la fusión de ambos itinerarios: el fin de las ideologías se prolonga en el final de los grandes relatos, adiós a la Verdad y al reino del pensamiento débil (Gianni Vattimo). Por otro lado, el final del marxismo real (URSS) parece dar la razón a los que no ven alternativa al capitalismo. Hoy capitalismo y pensamiento débil parece que van de la mano. 

miércoles, 31 de enero de 2018

El retorno de un encargo: la realidad

Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la “Verdad”. Esta despedida tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre el mundo exterior y afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente (Cogito ergo sum). Con la Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia la muerte de Dios (con mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y proclama el final de la metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde entonces, el pensamiento es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con Rorty hemos pasado del razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar que con el tercer milenio entramos en la post -  post modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal y Bricmont)? Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de Ellacuría S.J.: “Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”. 

martes, 30 de enero de 2018

La reivindicación de los hechos

En artículo en El País, en febrero de 2012, Duch y Chillón anuncian la crisis de la postmodernidad. Se acercan a Sokal y Bricmont que, más de una década antes, ven ya signos de debilidad en el entramado del “pensamiento débil”. La reivindicación epistemológica de los hechos y de su relevancia frente a las ilusiones subjetivas aparece como punta de lanza contra el relativismo postmoderno. Para Duch y Chillón, es el momento de recuperar los discursos emancipadores (desde el cristianismo a la política) capaces de afrontar el capitalismo hedonista, rey del descarte. Es probable que los primeros efectos de la crisis de las “subprime” empuje a los autores del artículo de El País a esa convicción: el final de la distopía postmoderna en que la falta de fundamentos éticos ha promovido el consumo desbocado e insolidario. 

lunes, 29 de enero de 2018

Crítica a la postmodernidad

Los textos postmodernos son brillantes. Con autores de origen diverso (la teología o las ciencias físicas), en ocasiones esos textos carecen de rigor y alientan el relativismo epistemológico. Para filósofos de la metafísica –que algo podemos decir sobre lo que es de suyo real- y para científicos que elaboran sus teorías desde la experiencia y la formalización matemática, los escritos de la postmodernidad parecen pasar superficialmente y a gran velocidad por lo que se ha elaborado con mucho esfuerzo y rigor. Sokal y Bricmont (“Imposturas intelectuales”, 1997) dicen que es necesario un diálogo “basado en nociones de lo real”. Lo formulan así: “Hemos defendido la idea de que existe algo que llamamos datos fehacientes y que los hechos cuentan”. ¡Qué contraste con el “Adios a la Verdad” de Battimo! ¡Qué cerca de MacMillan, en su “Usos y abusos de la historia”! (2009).

miércoles, 10 de enero de 2018

La pregunta

Queremos comprender nuestra frecuente incapacidad para entendernos. El libro “Para hablar de la sociedad”, (Howard Becker, 2007) nos muestra las dos preguntas que nos hacemos ante los modelos con los que leemos la realidad: ¿qué pasó? ¿por qué pasó? Para las cuestiones morales que se abren con la segunda pregunta, nuestras respuestas son siempre interpretativas. Pero también es interpretativa la selección de datos y la conversión en enunciado del mero hecho.  ¿Significa eso que es imposible conocer la verdad? Así se posiciona la postmodernidad. Pero antes de determinar si es o no posible el acceso a la verdad, quedan muchas cuestiones intermedias: ¿quién selecciona los hechos? ¿Con qué formación cuenta quien lee el enunciado? Lo cierto es que no damos la misma respuesta porque ni siquiera nos hacemos la misma pregunta.

viernes, 5 de enero de 2018

La sonrisa de Sísifo

Camus cree la sonrisa de Sísifo (1942). Baja la montaña satisfecho, no por el resultado –la piedra rueda la ladera hasta el pie-, sino por su decisión de afrontar su tarea. Sartre asegura, ante la tortura nazi, que el preso puede optar por el propio dolor y no denunciar al compañero de resistencia. ¿Qué queda del heroísmo existencialista tras años de pensamiento débil y postmodernidad (Vattimo)? En primer lugar, queda la realidad cotidiana de las heroínas, los héroes que cuidan, trabajan, educan, se esfuerzan. Un cierto descreimiento nos acompaña, pero en esa realidad no dan lo mismo las elecciones que hacemos. Escucho a Javier Montes SJ, que vive y trabaja para quienes vienen del sur, en Nador, junto a la valla de Melilla. Seguirán saltando porque tienen algo que darnos: a este lado quizás olvidamos el esfuerzo de libertad y el amor de Dios.

martes, 26 de diciembre de 2017

¿Racionalistas y analíticos?

¿Por qué no nos comprendemos? Esa pasa a ser la pregunta que se hace Rorty a partir de 1961. Trata de comprender por qué los filósofos se entienden tan poco unos con otros. Es que tanto los analíticos (Carnap, que no reconoce sentido alguno al lenguaje metafísico) como los racionalistas  (Popper, que cree en la deducción y la refutabilidad de las teorías) tienen un Dios incompatible con el politeísmo de saberes. En su recorrido, magníficamente relatado por Del Castillo (“Rorty y el giro pragmático”, 2015), Rorty aprende con Kühn (las teorías científicas cambian sin motivos científicos) y Feyerabend (más que investigación debemos promover la proliferación de las teorías). Pero en “La filosofía y el espejo de la naturaleza”, Rorty se cruza con Gadamer: la investigación debe ser sustituida por la conversación. ¿El campo de las incertezas? 

lunes, 25 de diciembre de 2017

Praxis y lenguaje

Quizás Rorty no ha leído teología contemporánea y ¡sitúa a Jerry Fawell (fundamentalista) y a Josep Ratzinger (católico) en el mismo pensamiento! Su discurso es una invitación a otro paso en la secularización: Dios ha muerto; es hora de suprimir a los sustitutos de Dios (la razón y la verdad). Se distancia de Habermas que precisamente llama a la humildad de la razón al  rebuscar  en el diálogo posible con la sabiduría de las religiones. Choca con Vattimo que mantiene su cristianismo vacío de trascendencia. La luz de la postmodernidad es una luz pálida. Es el camino que permite a la persona responder sólo ante la otra persona. Cierto que la tenacidad con la que lo hace –la de un erizo encerrado sobre sí mismo- hace sospechar que su Verdad con mayúsculas es la no existencia de ninguna verdad con mayúsculas. Se dirige pues hacia la praxis y su lenguaje.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Adios al gran relato

El anuncio del final de los grandes relatos en “La condición postmoderna” (1979) de Lyotard  propone la instalación en los pequeños relatos, fragmentados, en el cada día. Si Hegel lee la historia convencido de que en ella se realiza el Espíritu, si Marx la ve como  un camino inexorable hacia la sociedad comunista, si Teilhard de Chardin la entiende como una línea cósmico entre el Alfa y el Omega (Cristo)… Ahora sería sólo una narración propia para cada momento, provisional, efímera, en cada lugar, sin universalismos ni dirección. Lo cierto es que está de moda la Historia. En ella buscamos explicaciones y consuelos para nuestra actuaciones o ejemplos y modelos con los que interpretar nuestro presente.  “Se dice que el fundador de China, el emperador Qin, destruyó todos los documentos anteriores (…) y escribió su propia historia” (MacMillan, 2009).