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lunes, 25 de junio de 2018

Acción comunicativa

Para Habermas, la razón estratégica invade el mundo de la vida (Goñi, “Las narices de los filósofos”, 2008). El sistema cosifica a las personas y deteriora su comunicación, que solo es si es voluntad de darse a entender.  La razón es razón comunicativa y, para Habermas, su potencia se da al generar esa red que trasciende mi propia percepción hacia la intersubjetividad. Se aleja del pensamiento débil que culpa a la razón del mal del siglo. Tampoco sonríe a los neopositivistas que reducen el conocimiento al interés técnico. Apuesta, como lo hace Apel, por una ética de consensos –del lenguaje, de la comunicación-, con contenidos minimalistas: los derechos humanos. No hay ingenuidad en Habermas, sabe bien que la razón se extravía y que la lengua miente. Añoro, sin embargo, lo que es de suyo aunque necesitemos palabras para expresar lo que da de sí.

martes, 5 de junio de 2018

Escuela de Francfort

Se les llama “Escuela de Francfort” (Wiggershaus, 1986) y a su hacer denominamos teoría crítica. Miran hacia Marx y, a su vez, reniegan de su ortodoxia. Su heredero principal J. Habermas considera que en realidad no se trata de una escuela y que más que de una teoría podríamos hablar de corrientes que fluyen, convergen y se separan con quienes firman sus escritos. Teoría crítica, ¿es pensamiento crítico o crítica del pensamiento? ¿Es crítica de la razón o razón crítica? Con Marx traen de la mano a Freud: como si hubieran escrito juntos sus libros y como si la sospecha (social y de las estructuras la una, psicológica y de las pulsiones la otra) fueran la misma respuesta al mismo impulso. Es una burguesía de cultura elitista y marginal que quiere asumir la portavocía de quienes sufren opresión: afirman que lo real no es lo que aparece y que el poder lo condiciona. 

lunes, 21 de mayo de 2018

De la exclusión a la dominación


Quizás Žižeck piensa que Rawls (justicia procedimental), y Habermas (proceso racional de discusión de opciones) olvidan que la acción política consiste en conseguir el derecho a hablar de un modo diferente y a ser escuchado en esa diferencia.  Es pasar de la exclusión a la dominación.  Djlas,  “La nueva clase", entiende que el momento político de supremacía puede darse dentro de la propia nomenclatura. Para Žižeck eso es imposible: consiste principalmente en destronar a los dominantes. Así, parece que no hay proceso político dentro del sistema liberal, porque predomina el orden (cada cual en su puesto) y el procedimiento (la Constitución). Quien queda fuera no puede más que renunciar a su modo diferente de ser para incorporarse al procedimiento y tener su voz constitucional. Es decir, la actitud tolerante exigida es mecanismo potente de asimilación. 

martes, 15 de mayo de 2018

Naturaleza humana


En sus clases de ética, A. Hortal SJ afirma (1986) que en lo humano, se entiende por naturaleza lo que, cuando lo sacas por la puerta, entra por la ventana. Batler (“El género en disputa”, 1990) dice que las peculiaridades de género son atribuciones culturales y que no dependen de la diferencia natural que se da entre los sexos.  Habermas, en “Post Scriptum” (2001) escribe: “He adquirido una consciencia aún mayor de los abismos filosóficos que se abren al discutir los fundamentos naturales de la autocomprensión de personas que actúan responsablemente”. Habla sobre las prácticas de intervención genética. En 2003, Pinker publica “La tabla rasa” para señalar que “…la negación de la naturaleza humana… ha perjudicado la vida de las personas corrientes”. Si hay naturaleza humana, no se disuelve como rostro sobre arena.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Praxis y lenguaje

Quizás Rorty no ha leído teología contemporánea y ¡sitúa a Jerry Fawell (fundamentalista) y a Josep Ratzinger (católico) en el mismo pensamiento! Su discurso es una invitación a otro paso en la secularización: Dios ha muerto; es hora de suprimir a los sustitutos de Dios (la razón y la verdad). Se distancia de Habermas que precisamente llama a la humildad de la razón al  rebuscar  en el diálogo posible con la sabiduría de las religiones. Choca con Vattimo que mantiene su cristianismo vacío de trascendencia. La luz de la postmodernidad es una luz pálida. Es el camino que permite a la persona responder sólo ante la otra persona. Cierto que la tenacidad con la que lo hace –la de un erizo encerrado sobre sí mismo- hace sospechar que su Verdad con mayúsculas es la no existencia de ninguna verdad con mayúsculas. Se dirige pues hacia la praxis y su lenguaje.