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miércoles, 5 de septiembre de 2018

Malestar


Freud escribe (1930) “El malestar en la cultura”. Entonces es la suya, la occidental. En 2010, Byung Chul habla de “La sociedad del cansancio”. Ahora se trata de un modo globalizado en el que la propia libertad es, no para ayudarse, sino para auto explotarse. En perspectiva económica, Stiglitz publica, con el comienzo del siglo (2002), “El malestar de la globalización”. Bauman cita a Freud para explicar, en 1998,  que nuestro malestar tiene origen en la privatización de lo público, el modo en que hemos acertado a garantizar nuestra libertad (pero no nuestra seguridad), en medio de un mundo cada vez más global. Nuestra libertad, afirma, “desalienta la imaginación” y nos hace impotentes ante los grandes problemas sociales. Privatizado todo, o casi todo, solo saldremos a la calle para protestar por el pederasta de la esquina.

martes, 5 de junio de 2018

Escuela de Francfort

Se les llama “Escuela de Francfort” (Wiggershaus, 1986) y a su hacer denominamos teoría crítica. Miran hacia Marx y, a su vez, reniegan de su ortodoxia. Su heredero principal J. Habermas considera que en realidad no se trata de una escuela y que más que de una teoría podríamos hablar de corrientes que fluyen, convergen y se separan con quienes firman sus escritos. Teoría crítica, ¿es pensamiento crítico o crítica del pensamiento? ¿Es crítica de la razón o razón crítica? Con Marx traen de la mano a Freud: como si hubieran escrito juntos sus libros y como si la sospecha (social y de las estructuras la una, psicológica y de las pulsiones la otra) fueran la misma respuesta al mismo impulso. Es una burguesía de cultura elitista y marginal que quiere asumir la portavocía de quienes sufren opresión: afirman que lo real no es lo que aparece y que el poder lo condiciona. 

lunes, 2 de abril de 2018

Añoranzas

“Cualquiera tiempo pasado fue mejor”, nos dice Jorge Manrique al apuntar el Renacimiento. Otto Rank, seguidor de Freud, entendía que buena parte de nuestra dinámica psicológica se explica por el deseo de volver al vientre materno para superar así el trauma del nacimiento. Afirma Bauman (“Retrotopía”, 2017) que vivimos una epidemia de nostalgia. Ante el pesimismo del futuro que viene (el 80% de la población francesa piensa que sus hijas e hijos vivirán peor que ellos), añoramos el retorno a un sueño que, en realidad, nunca existió. En política, esa pulsión, con frecuencia, deviene en nacionalismo: el retorno a una utopía comunitaria puesta en los orígenes de nuestra identidad nacional. Ese aire habita también otras experiencias comunitarias, como las religiosas, donde los tiempos de cambio levantan también añoranzas.

martes, 13 de febrero de 2018

La amable opresión del capitalismo

Farina escribe en “Adorno” (2016) sobre el modo de proceder de la Escuela de Frankfurt: avanzar entre constelaciones. Da por supuesto el final de todo intento de hacer un relato único de las civilizaciones. Promueve un acercamiento en perspectivas con una doble sospecha: la primera, hija de Marx, no deja de ver en toda propuesta explicativa una ideología que defiende las estructuras de sometimiento del capitalismo; la segunda, hija de Freud, descree sobre las intenciones manifiestas. La propuesta política señala al liberalismo como el rostro amable de lo que, con toda su crudeza, muestra el nacionalismo. La muerte de W. Benjamín, cruda herida difícil de superar por sus amigos y compañeros, señala a todas las formas de opresión. También a la más amable del capitalismo. Byung Chul Han ha leído a Adorno: “Hoy no se tortura, se twittea”, nos dice.

martes, 2 de enero de 2018

Afán de gloria

Con narración ficticia verosímil, Del Vall novela al cortesano joven Loyola como trayectoria dominada por desmesurado “afán de gloria”. Si el afán determinara el comportamiento, Yñigo posiblemente no sería uno de los actores clave en el giro histórico que lleva a la modernidad. Pero experimenta en su propia vida y convierte en método la conducción libre de sí mismo y el acompañamiento a otras personas. En expresión de un insigne jesuitas del S. XX, cada persona “(el hombre) hace su alma” (De Chardin SJ). ¿Ingenuidad de quien ignora la sospecha freudiana de un inconsciente ominipresente e incontrolable? Más bien profundo y respetuoso autoconocimiento. Tras la eficaz determinación de Loyola apunta un misterio de gratuidad que trasciende las limitaciones del individuo y lo hace sujeto a una historia colectiva de sentido.