Observa
Fazio (“Terrorismo mediático”) que el periodismo del s. XXI muestra la guerra
sin mediación. La CNN nos pone desde el salón y con una cerveza ante el misil
que estalla y dispersa los cadáveres… y el relato. La violencia de la guerra es
espectáculo. Con el lenguaje del videojuego, la realidad se gamifica. La vida
social, convertida en imágenes pulidas y brillantes, pervive mientras brilla.
Todo se acelera. Viene y va, pero no viene de lugar alguno ni a sitio alguno
lleva. Sólo brilla. A ese brillo, medido en audiencias o reproducciones, ¿se
puede denominar periodismo? Ni brillo ni ruido son neutros: el valor de sus
argumentos queda determinado por la viralidad. A esa suma de destellos y
clamores denomina Byung-Chul Han el “enjambre”. Entre las abejas, sin embargo,
se produce la miel. Cabe, por tanto, preguntarse si la fuerza del periodismo
está en la miel.
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lunes, 29 de octubre de 2018
La fuerza del periodismo
Observa
Fazio (“Terrorismo mediático”) que el periodismo del s. XXI muestra la guerra
sin mediación. La CNN nos pone desde el salón y con una cerveza ante el misil
que estalla y dispersa los cadáveres… y el relato. La violencia de la guerra es
espectáculo. Con el lenguaje del videojuego, la realidad se gamifica. La vida
social, convertida en imágenes pulidas y brillantes, pervive mientras brilla.
Todo se acelera. Viene y va, pero no viene de lugar alguno ni a sitio alguno
lleva. Sólo brilla. A ese brillo, medido en audiencias o reproducciones, ¿se
puede denominar periodismo? Ni brillo ni ruido son neutros: el valor de sus
argumentos queda determinado por la viralidad. A esa suma de destellos y
clamores denomina Byung-Chul Han el “enjambre”. Entre las abejas, sin embargo,
se produce la miel. Cabe, por tanto, preguntarse si la fuerza del periodismo
está en la miel.domingo, 12 de agosto de 2018
Renacimiento y wahhabismo
En buena
medida, se puede decir que el Renacimiento nace del “retorno a las fuentes”, y
es por eso que tiene todo el sentido el nombre de la nueva época: se trata de
renacer, de hacer nacer lo que antes ya había estado. Armstrong nos muestra que
entre 1703 y 1792 vive, en Arabia, Muhammad Ibn Abd al-Wahhab, que rechaza
todas las enseñanzas medievales y propone un retorno a las fuentes: quiere
crear una comunidad que engancha directamente con la experiencia fundante del
Islam en el siglo VII. Además, para imponerlo, se opone a los sultanes otomanos
que gobiernan con la Sharía desde Constantinopla. También recurre a la
violencia con el pueblo con métodos agresivos y discriminatorios. ¿Qué hace del
retorno a las fuentes de los renacentistas un progreso y el de los wahhabistas
una premonición de todos los fundamentalismos?
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domingo, 27 de mayo de 2018
La violencia
La actual tolerancia liberal convive con la violencia
fanática incomprensible para quienes la sufren (Žižeck, “En defensa de la
intolerancia”, 1998). Es el skinhead contra el inmigrante porque amenaza la
propia identidad. En la sociedad de la tolerancia, la explicación psicologisa
al sujeto: especialistas establecen el origen de esa violencia en la
frustración personal del sujeto violento o en sus desequilibrios psíquicos.
Todo lo más, pueden aceptar el origen en una influencia negativa
(fanatización). De uno u otro modo, evitan la referencia al modelo puramente
político, el de un sistema que expulsa o descarta (Francisco) a una parte de la
población que es aplacada con la aceptación de la diversidad y la prestación de
determinados servicios. La hipertolerancia sólo se quiebra con la violencia
irracional: es la única senda que ven los que no son para llegar a ser.
jueves, 8 de marzo de 2018
Afrontar la muerte
Quizá por un tiempo, Heidegger cree que la muerte nos afirma. Es que se
trata de “mi” muerte. Más adelante, sospecha de la pura negatividad de la
muerte. Byung-Chul señala que el morir puede ponernos en alerta ante lo
absolutamente ajeno. Hace una grieta en un mundo de diversidad tolerada que nos
iguala; la muerte confronta con lo no igual. Dos respuestas se turnan: la del
terrorismo que ama la muerte como respuesta a la violencia de lo igual; y la de
la cultura que quita voz a la muerte. Loyola no ama, ni rechaza, ni explica la
muerte. La afronta. Permite ver y elegir en la vida desde lo absolutamente
otro, sin escabullirlo de lo real. No vivimos para morir, pero el morir es
propio del vivir. Si silenciamos la muerte, si el enjambre oculta su voz,
entonces el vivir será víctima del imperio del todo igual, del nada distinto,
del sólo lo ancho, lo largo, lo profundo.miércoles, 7 de marzo de 2018
Enemigo
Dice el profesor García-Baró que la filosofía es necesaria para la vida.
Dice que no habla de la via catalana porque lo escrito está condenado a no ser
entendido: solo lo hablado en ambiente de acogida añade en positivo (Entrevista
en ECCA). Hay una violencia, física o ambiental, que parece proceder de una
fuente imaginaria. Nos devuelve a Byung-Chul: “La idiosincrasia de un pueblo
pone a disposición una identidad. Al mismo tiempo inventa un enemigo” (“La
expulsión de lo distinto”, 2016). Así,
la creación del enemigo proporciona un refuerzo a la propia identidad. Cita
Byung-Chul a C. Schmitt: “El enemigo es nuestra propia pregunta como figura.
Por este motivo tengo que confrontarme con él cambatiendo”. García-Baró señala:
quizás la vocación política está poco disponible. Cuando nuestros políticos lo
dejan, nuestros problemas nos enfrentan.martes, 6 de marzo de 2018
La violencia y lo igual
Ante la violencia de lo igual, surge el terrorismo. Sin entrar en sus
motivaciones explícitas (políticas, religiosas), el terrorismo es la
contrafuerza destructiva ante “el poder de lo global que todo lo nivela
reduciéndolo a lo igual” (Byung-Chul). Ante la pretensión de finalizar la
historia (Fukuyama) con la propagación implacable de lo igual con su violencia
muchas veces invisible (la democracia liberal y el libre mercado), la muerte
aparece como lo único que no se somete a lo igual, al modelo productivo de
nuestro neoliberalismo. La muerte finaliza la producción. “La glorificación de
la muerte por parte de los terroristas y esa actual histeria con la salud que
trata de prolongar la vida como mera vida a cualquier precio se suscitan
mutuamente” (Byung-Chul). La negación de lo Otro se niega en la aparición de la
Muerte. ¿Qué emoticono es apropiado?
domingo, 21 de enero de 2018
Cuestión de Temperamento

Insiste Eagleton en que optimismo no es amigo de la esperanza (“Esperanza sin optimismo”, 2015). Karl Marx no era optimista y, sin embargo, creía que el mundo acabaría por mejorar –en su visión, la mejora es la sociedad comunista, fruto de la lucha y la revolución del proletariado-. El Cristo de los Evangelios canónicos no es optimista, su visión del Reino de Dios convive con los dolores de parto del mundo (visión paulina), donde la violencia y la cruz forman parte del camino. El optimismo social sirve para generar estabilidad política y aumentar el consumo. Por eso, Fukujama, que sí es optimista: entiende que la historia por venir es sólo una ampliación nada novedosa de lo ya conseguido con la caída del muro de Berlín: la expansión tranquila de la democracia y la economía de mercado. “Es cuestión de temperamento, no de realidad”, concluye Eagleton.
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