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domingo, 27 de mayo de 2018

La violencia


La actual tolerancia liberal convive con la violencia fanática incomprensible para quienes la sufren (Žižeck, “En defensa de la intolerancia”, 1998). Es el skinhead contra el inmigrante porque amenaza la propia identidad. En la sociedad de la tolerancia, la explicación psicologisa al sujeto: especialistas establecen el origen de esa violencia en la frustración personal del sujeto violento o en sus desequilibrios psíquicos. Todo lo más, pueden aceptar el origen en una influencia negativa (fanatización). De uno u otro modo, evitan la referencia al modelo puramente político, el de un sistema que expulsa o descarta (Francisco) a una parte de la población que es aplacada con la aceptación de la diversidad y la prestación de determinados servicios. La hipertolerancia sólo se quiebra con la violencia irracional: es la única senda que ven los que no son para llegar a ser.

lunes, 14 de mayo de 2018

Humanismo


En el Renacimiento, el humanismo es recuperación de la cultura clásica. Tras el giro antropológico, muestra cierta centralidad de lo humano en lo ético, social, político o religioso. En dos frentes al menos, el humanismo incumple sus promesas: el deterioro humano de lo no humano (crisis ecológica) y la prevalencia legal de la ciudadanía y el individuo. La actual vida líquida (Bauman) occidental recorta derechos y atribuye a los otras personas no ciudadanas la causa de los males sociales. Así, los derechos son no de humanidad, sino de ciudadanía, y esta se atiene a los individuos. Francisco, por su parte, muestra que lo social y lo medioambiental son una sola crisis (“Laudato Si’”, 2015). La reacción antihumanista, con problemas evidentes de rigor y extensión, apunta, no obstante, a ambos problemas: la primacía de lo humano se concreta como expolio depredador y etnocentrismo ciudadano.

jueves, 26 de abril de 2018

Amor y política

El amor es política. En términos católicos: la política es forma relevante de la caridad. Su complejidad asusta y provoca huidas a lo social de muchas personas llenas de energía política (amor). Badiou (“Elogio del amor”, 2009) apunta que el amor es político cuando muestra “su dimensión asocial, su costado salvaje, su atracción por la diferencia”.  Y concluye: “Por esto, defender el amor en lo que tiene de transgresor y heterogéneo respecto de la ley es una tarea de este momento histórico”.  Se opone a lo indentitario, al nacionalismo y al argumento de los míos. Sorprende que una religión como la cristiana, la del amor, se haya sido respaldo de los nacionalismos (nacional-catolicismo español y otros evidentes). Francisco alienta al compromiso político desde el amor, con una máxima: la crisis es crisis del amor (la ecológica, la social, la política, la económica).

viernes, 20 de abril de 2018

El riesgo cero enfría el corazón

Un amor con riesgo cero es una guerra con muerte cero (Badiou, Elogio del amor, 2009). Al igual que la guerra muerte cero es la de los míos, el riesgo cero en el amor es el mío. Porque, por muy cuidada que sea la estrategia, en la guerra siempre hay muertos (del otro bando) y en el amor siempre hay riesgo (el de la otra persona).  El riesgo cero enfría el corazón, enfría el amor (Francisco): la solidaridad desaparece y el sentimiento, la pena, deviene en espectáculo: un niño en las playas del Mediterráneo o asesinado por un adulto se convierte en imagen viral y el debate habla sobre raza, etnia. Con la frialdad del corazón, se enfría también la comunidad: las instituciones pierden valor, el servicio público se privatiza, el bien común se oculta detrás de los intereses empresariales o de la defensa de los derechos individuales.

martes, 20 de febrero de 2018

Dialéctica y crisis


La dialéctica alemana tiene en Hegel y Marx dos figuras. Ambos hacen una dialéctica positiva: sufrir y negar para avanzar hacia el bien. Se desarrolla el Espíritu (Hegel); llega la sociedad igualitaria (Marx). Adorno –ver Farina- critica este modelo, hijo de la ilustración, que reduce la realidad a los conceptos de la razón. Así, la realidad desaparece en la razón. Por eso, Adorno emprende el camino de una dialéctica negativa: “los objetos de conocimiento no resuelven su esencia” en los conceptos. (¿Es que “la existencia precede a la esencia”?) Adorno rechaza la “práctica de reducir todos los elementos humanos y significativos a una serie de relaciones matematizables”. Intuye Adorno que el dominio sobre la naturaleza es dominio de unas personas sobre otras. Recuerda a Francisco: la crisis ecológica es la misma que la crisis social: crisis de un sistema.