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jueves, 10 de mayo de 2018

Más allá de toda soledad


El amor, dice Fromm (“El arte de amar” 1950), no es encontrar el objeto amado: es una tarea y requiere un aprendizaje. A su juicio, la mucha actividad amorosa (quien mucho se enamora) es no más que huidas de la soledad condenadas al fracaso, porque no se puede huir, hay que afrontar. El verdadero amor es aquel que ama en la persona amada toda la realidad.  Para Badiou (“Elogio del amor”, 2009), amar es  “estar más allá de cualquier soledad, conectado con todo aquello que anima la existencia del mundo”. El amor es reconocer en la persona amada y la fuente de mi propia existencia. Loyola, en el s. XVI, insiste en que para alcanzar amor hay que contemplar todo como don, incluso la capacidad de donarse es un don. Eso sí, desde un realismo que chilla en el subjetivismo líquido actual, afirma que el amor es más cosa de obras que de palabras.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Galilea y amor líquido


Las relaciones se programan (Bauman, “Amor líquido”, 2003). Las relaciones amorosas no nacen de gratuidad y sorpresa: se selecciona la pareja para hacer del amor negocio sin riesgo (Badiou, “Elogio del amor”, 2009) y se determina la llegada del hijo o la hija a partir de un banco de genes de calidad. Los especialistas en amor proponen relaciones al modelo de las “star-up”: seguras y fácilmente prescindibles. El criterio no es la persona amada, sino el “me gusta” propio. Así se hace muy relevante garantizar las condiciones de éxito y, dada la volatilidad de los tiempos, establecer las pistas de retirada, el itinerario para el descompromiso y el olvido. San Marcos propone acabar el Evangelio con tres mujeres que van a la tumba y reciben una tarea: vayan y digan que les espera en Galilea. Nada programable con seguridad. Todo compromiso.

jueves, 26 de abril de 2018

Amor y política

El amor es política. En términos católicos: la política es forma relevante de la caridad. Su complejidad asusta y provoca huidas a lo social de muchas personas llenas de energía política (amor). Badiou (“Elogio del amor”, 2009) apunta que el amor es político cuando muestra “su dimensión asocial, su costado salvaje, su atracción por la diferencia”.  Y concluye: “Por esto, defender el amor en lo que tiene de transgresor y heterogéneo respecto de la ley es una tarea de este momento histórico”.  Se opone a lo indentitario, al nacionalismo y al argumento de los míos. Sorprende que una religión como la cristiana, la del amor, se haya sido respaldo de los nacionalismos (nacional-catolicismo español y otros evidentes). Francisco alienta al compromiso político desde el amor, con una máxima: la crisis es crisis del amor (la ecológica, la social, la política, la económica).

martes, 24 de abril de 2018

El mundo de lo común

Si San Juan (Dios es amor) subraya la trascendencia inmanente del amor, Fromm (“El arte de amar”) muestra la necesidad de construir la propia persona para construir Amor. Badiou (“Elogio del amor”) ve el azar del encuentro como un acontecimiento que tiene que fijarse mediante la declaración. La declaración, a su vez, debe actualizarse en cada punto: el nacimiento de una criatura, un cambio en el trabajo, una enfermedad, la compra de una casa, la aparición de una amistad. El “te amo” que declara debe ir incorporando cada punto. Eso es el amor. Para Fromm, la persona que ama es la persona que también se ama y ama a todas y todos: “En ti amo a todas las personas”, nos dice. Por eso, del amor a la política hay diferencias, pero un sujeto común: la persona que ama. Badiou precisa: no es el mundo del uno, ni del dos, es el mundo de lo común.

lunes, 23 de abril de 2018

Te amo

Claro que hay un modo de entender el amor que es intercambio y donde el encuentro se queda en el sexo (o en el contrato con clausulas de rescisión).  Así, probablemente menosprecie una  sexualidad que hace del encuentro un acontecimiento, del acontecimiento un inicio. El encuentro sucede, en tantas ocasiones, por puro azar. Incluso el que parece preparado, como en los  matrimonios antiguos concertados por las familias. “¿Cómo un puro azar, al principio, puede convertirse en el punto de apoyo de una construcción de verdad?” (Badiou, “Elogio del amor”, 2009).  El riesgo del amor consiste en fijar el azar, en construir verdad de Dos en un mundo que hasta ahora era mar de navegación de uno. Por eso, el amor se declara, para fijar el azar y asumir el riesgo. La expresión “te amo” se carga de tal significado que compromete al destino.

domingo, 22 de abril de 2018

El amor es el mundo del dos

Amar supone encuentro. Es el inicio. Sin dos, no hay amor. Dos es diferencia. Sin diferencia no hay amor. El acontecimiento del encuentro se da en la diferencia. Para Fromm, es tan poderoso el encuentro que conlleva engaño: se confunde con el amor. Enamorarse no es amar, dirá Fromm. Badiou (“Elogio del amor”, 2009) muestra el encuentro como milagro. Es tremendo. La diferencia libera energía en el encuentro. Pero el encuentro es todavía del mundo del Uno, no del Dos. El encuentro es la mirada, la entrega, el goce del uno. Desde el encuentro, que podría consumarse y consumirse en la misma operación, el Dos emerge para construir. La diferencia que construye es el mundo del Dos. Entonces, el amor no es un recubrimiento del sexo, sino una construcción para la que también trabaja el sexo. Amar hoy supone ir contra la corriente del dominio cultural del yo.

viernes, 20 de abril de 2018

El riesgo cero enfría el corazón

Un amor con riesgo cero es una guerra con muerte cero (Badiou, Elogio del amor, 2009). Al igual que la guerra muerte cero es la de los míos, el riesgo cero en el amor es el mío. Porque, por muy cuidada que sea la estrategia, en la guerra siempre hay muertos (del otro bando) y en el amor siempre hay riesgo (el de la otra persona).  El riesgo cero enfría el corazón, enfría el amor (Francisco): la solidaridad desaparece y el sentimiento, la pena, deviene en espectáculo: un niño en las playas del Mediterráneo o asesinado por un adulto se convierte en imagen viral y el debate habla sobre raza, etnia. Con la frialdad del corazón, se enfría también la comunidad: las instituciones pierden valor, el servicio público se privatiza, el bien común se oculta detrás de los intereses empresariales o de la defensa de los derechos individuales.

jueves, 15 de marzo de 2018

Amor riesgo cero


“Dios es amor”, señala San Juan. Erich Fromm, en El arte de amar, apunta a que el amor es una tarea que se puede aprender. No depende tanto del “objeto” de ese amor (la otra persona y sus múltiples cualidades), sino de la competencia para amar (el cultivo paciente de las cualidades que nos hacen capaces de amar). Loyola propone que el amor es un movimiento recíproco entre el amado y el amante. En su mirada, siempre hay un don de gratuidad inicial: Quien me Ama me da todo y hasta me hace capaz de responder en Amor. Levinas nos advierte del error de pensar desde el objeto o desde el sujeto: el dinamismo humanizador es pensar hacia lo Otro, la otredad; nos hace responsables. En “Elogio del amor” (Badiou, 2009) se nos dice que no hay amor “riesgo cero”, por más que Meetic lo use como gancho publicitario.