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martes, 24 de julio de 2018

Los negocios son lo primero

La otredad impulsa a Levinas a pensar más desde la metaética que desde la metafísica. La otredad acarrea en Derrida una deriva al vacío de la mano de la deconstrucción. Sin suelo todo es igualmente inválido, todo es igualmente válido. El Otro es tolerado y el capitalismo imperante se camufla tras la reivindicación de la tolerancia que permite avanzar en los negocios en medio de un mundo destrozado. Pero el Otro, por más que lo sometamos a nuestra inercia líquida, es duro, es sólido: la pena de muerte, el hambre, la enfermedad, la ablación del clítoris. ¿Es intolerante imponer los derechos humanos como norma política universal? (Žižeck). Es el capital el que se beneficia de la tolerancia: los negocios son lo primero. En medio de nuestra tolerancia, cruzar la frontera y reunirse con la familia es, para muchas personas, una experiencia imposible.

domingo, 22 de julio de 2018

La escuela personalista


Tras la crisis del 29, E. Mounier funda “Sprit” y promueve la corriente personalista. ¿Es la persona conceptualmente suficiente para montar una tradición filosófica? Paul Ricouer defiende que con Mounier murió el personalismo como tradición filosófica. Cree que su legado está en la incorporación de cierto ambiente filosófico personalista a las tradiciones políticas, culturales y religiosas de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, el poderío de otras cuatro grandes corrientes (marxismo, existencialismo, estructuralismo y neopositivismo) habrían demostrado cierta debilidad conceptual del personalismo, diluido en la cultura, pero sin discurso académico potente. Piensa Goñi (“Las narices de los filósofos”, 2009) que el personalismo, sin ser un sistema, queda como una filosofía con muchas variantes: Marcel, Levinas, Stein, Zubiri, Díaz…

viernes, 15 de junio de 2018

Polvo de estrellas

Anunciamos que el cristianismo es un humanismo en los cincuenta. Espiritualidad es el subrayado actual. Primero, por el arrastre en su desplome de otros autodenominados humanismos (comunismo totalitario). En segundo lugar, por el éxito de los discursos culturalistas que indagan bajo las formas de las religiones. En tercer lugar, porque la humanidad demuestra muy poca compasión cuando se convierte en el centro de su discurso o su actuación. Levinas apunta hacia la Otredad, hacia el Otro, como real frente a nuestra subjetiva ilusión. De ese modo, toda pregunta por el ser de las cosas se atraganta. Sobrevive la salida de sí, el éxodo.  El cristianismo es un Éxodo, una salida del propio amor, querer o interés, de la propia subjetividad e intersubjetividad. La humanidad se hace y deshace en la creación entera. Somos polvo de estrellas. 

domingo, 29 de abril de 2018

Resistencia a la pura antropología

“No serviré más a un señor que se me puede morir”, se atribuye a Borja al contemplar el cadáver de la emperatriz Isabel. No es alarde de ego. También el “yo” muere. Ni espiritualismo, porque tiene una tarea en esta historia. Apuesta por el Otro. A duras penas, solo una parte de la teología consigue oponerse al giro copernicano que hace del pensamiento antropología. Kant formula así: “Qué podemos conocer. Qué debemos hacer. Qué nos cabe esperar. En resumen, qué es el hombre”. Al observar la entrada en Jerusalén de aquel nazareno, sobre un pollino –referencia davídica-, podemos imaginar un cristianismo que no formula su pensar desde la pura antropología. Levinas –de tradición judía- también lo apunta: pensar es reconocer la otredad. También con mayúscula: en su diferencia y en su misterio. Ahí solo cabe la responsabilidad.

jueves, 29 de marzo de 2018

¿Qué es el hombre?


La filosofía gira en antropología con Descartes al poner en el centro del pensar el propio sujeto y la propia actividad de pensar. El giro tiene su culmen en Kant, donde todas las preguntas filosóficas (¿Qué podemos conocer? ¿Qué podemos hacer? ¿Qué nos cabe esperar?) se reducen a una: ¿Qué es el hombre? Desde entonces, unas y otras escuelas han sacado consecuencias y unas y otras han notado los límites de esta orientación. Si el programa fenomenológico propone la vuelta a las cosas y el estructuralismo apunta al post-humanismo, Zubiri insiste en el carácter sentiente de toda inteligencia y Levinas asalta la pura otredad. Derrida cruza todo su trabajo por la “atención a la alteridad”. Por el camino, casi toda la filosofía ha quedado en análisis de textos.  Entre la supuesta cosa y el supuesto sujeto queda la narración, el lenguaje.

viernes, 16 de marzo de 2018

De las flechas a los misiles

En una de viñeta cómica, Quino presenta a Mafalda y a Felipe en un museo en el que, sobre imágenes alusivas, reza la leyenda: “Desde el arco de flechas a los misiles balísticos, ¡Cuánto ha cambiado la tecnología!” Mafalda responde: “¡Y qué poco han cambiado las intenciones!” En la segunda mitad del siglo XX, se formula el fracaso del “hombre unidimensional” (Marcuse, 1964).  Por eso, Levinas cuestiona la metafísica y su razón (el empeño en conceptualizar el ser) y propone una metaética que acepte la relación y la responsabilidad como principio único e inconceptualizable de todo pensar. Byung-Chul señala: para salir de la depresión, necesitamos el deseo del otro; necesitamos que el otro nos mire para sentir que no somos todo. El engaño de nuestro tiempo es una mirada digital que no mira. Así nos parece que somos libres, sin los otros.

jueves, 15 de marzo de 2018

Amor riesgo cero


“Dios es amor”, señala San Juan. Erich Fromm, en El arte de amar, apunta a que el amor es una tarea que se puede aprender. No depende tanto del “objeto” de ese amor (la otra persona y sus múltiples cualidades), sino de la competencia para amar (el cultivo paciente de las cualidades que nos hacen capaces de amar). Loyola propone que el amor es un movimiento recíproco entre el amado y el amante. En su mirada, siempre hay un don de gratuidad inicial: Quien me Ama me da todo y hasta me hace capaz de responder en Amor. Levinas nos advierte del error de pensar desde el objeto o desde el sujeto: el dinamismo humanizador es pensar hacia lo Otro, la otredad; nos hace responsables. En “Elogio del amor” (Badiou, 2009) se nos dice que no hay amor “riesgo cero”, por más que Meetic lo use como gancho publicitario.

martes, 13 de marzo de 2018

Homo homini lupus


La historia está llena de atentados contra las personas. “Homo homini lupus”, clama la ilustración. Levinas apunta que el pensar del ser nos lleva a poner la utilidad en el centro de las relaciones entre las personas. La ontología determina la ética y aquella es sólo el fruto de la racionalidad occidental. Hitler y Stalin son dos ejemplos de aplicación de la racionalidad occidental, son dos buenos ejemplos de una ética nacida de la metafísica. Levinas proclama: “Toda civilización que acepta el ser –con la trágica desesperación que contiene y los crímenes que justifica- merece el nombre de bárbara”. La única salida es una metaética que coloque la responsabilidad con el prójimo y con el prójimo del prójimo como base para cualquier teoría de la justicia. Primero está esa responsabilidad. Ese es el origen del pensar. Lo otro nos lleva al uso de las personas para nuestra utilidad.

lunes, 5 de marzo de 2018

La expulsión de lo distinto

Si Levinas pretende que lo Otro sea la piedra angular de la filosofía, Byung-Chul concluye que “los tiempos en que existía el otro se han ido”. En “La expulsión de lo distinto” (2016), Byung-Chul señala al violento poder de lo igual, que resulta invisible. Es el “me gusta” de Facebook. Seleccionamos las redes para afirmarnos en lo que ya somos. Negamos la pura otredad sin que se note; no aparece como una enfermedad, ni como un carcinoma agresivo (Baudrillard, El otro por sí mismo, 1997), sino como un estado de coma: “La interconexión digital total y la comunicación total no facilitan el encuentro con otros. Más bien sirven para encontrar personas iguales y que piensan igual, haciéndonos pasar de largo ante los desconocidos” (Byung-Chul). Las redes nos enredan en un bucle del yo. Como lo igual no duele, ni reacciono ni me entero. Estoy en coma. Me gusta.

domingo, 4 de marzo de 2018

¿Fundamento para la ética?

Persigue Levinas una ética que no se fundamente en el ser, o en la ontología, o en la metafísica; busca una metaética. Si la ética pone su fundamento en el “deber ser”, entonces se fundamenta en la metafísica; si la ética se fundamenta en el “conocer”, entonces se fundamenta en la epistemología, en la gnoseología, y de ahí, de nuevo, a la pregunta por el qué podemos conocer; ese “qué” devuelve a la ontología. Si la ética se fundamenta sobre el lenguaje y su pragmática, es posible que devenga en conversación, no en pensamiento. Antes de todo mandato. ¿Qué justifica la propia emergencia de cualquier mandato? Apuntemos a la pura otredad, al mero hecho de que hay sin que yo esté en el escenario. El deber hacer tiene su raíz en que la otra persona, lo Otro, no es un objeto conceptualizable.

miércoles, 28 de febrero de 2018

De otro modo que ser

Acaba Levinas rompiendo con el modo previo de hacer filosofía. No pretende ser una alternativa original dentro de la pretensión de conceptualizar la experiencia. Ni quiere hacer una nueva y única metafísica del ser. No insinúa que hay otro modo de comprender el ser. Más bien busca un modo que difiere del ser. ¿Quizá un “haber”? Es por eso que su decir se vuelve extremadamente exigente para el lector, porque no quiere decir el ser ni conceptualizar el ser ni proponer otro modo de ser. Por eso emprende caminos inéditos para el lenguaje filosófico y quisiera afrontar lo que hay que es irreductible al concepto. Apunta Levinas a los límites de nuestro conocer (ese que quiere comprender lo real). Es como el niño de la playa de Hipona al sabio Agustín: “Es más fácil meter el agua del mar en este agujero”… que conceptualizar lo que hay.

martes, 27 de febrero de 2018

Ausencia en toda presencia

El cineasta filma la escena persiguiendo a sus personajes (Solé, 2016). Cuando la cámara deja de moverse, queda un escenario que refleja una ausencia. Una melodía ocupa el espacio del sonido; pero al irrumpir da significado al silencio subyacente. En sus pinturas, muchos personajes de Caravaggio miran hacia afuera; apuntan a una realidad que no cabe en nuestro marco. Levinas parece indicarnos con un impersonal “hay ser” el silencio de toda música, la ausencia de toda presencia y el desborde de todo marco. Caffarena contrapone enigma y misterio. Aquino sostiene una analogía que quizás el autor/a de “La nube del no saber” (S. XIV) estimaría insuficiente. Wittgenstein indica: “De lo que no se puede hablar es mejor callar” (“Tractatus…”, 1921). Levinas insiste en que es imposible conceptualizar el ser que hay. Apunta hacia el misterio del Otro.

domingo, 25 de febrero de 2018

El prójimo y la fenomenología

Confiesa Levinas que la fenomenología de Husserl le da camino para su propia filosofía. Pero se distancia: primero, porque Husserl es intelectualista; segundo, porque el sujeto de la fenomenología tiende al solipsismo. Seguimos a Joan Solé en su lectura de Levinas (2016): Heidegger se ocupa también del significado que la conciencia humana produce al acercarse con intencionalidad al mundo, pero responde al intelectualismo solipsista de Husserl con la afirmación de “un sujeto enclavado en la existencia concreta”.  Levinas no se conforma. Cree que todavía Heidegger supedita a un determinado “ser” abstracto el concreto ser-ahí que existe. Levinas introduce el encuentro con el prójimo en la fenomenología. Las emociones de ese encuentro son la base para la ética, que será irreductible para el concepto. Las personas no son un concepto.

viernes, 23 de febrero de 2018

Lectura ardua


Para Levinas ética es filosofía primera. Es novedad en la historia del pensamiento occidental. Por eso, ni los términos ni las normas de redacción usados hasta ahora pueden servir para formular algo tan diverso. Así, lectura y comprensión es ardua: cambia el significado de palabras que nos son familiares y redacta a modo de oleadas que parecen repetirse sobre la misma playa. La filosofía anglosajona, sostenida en el rigor y el análisis del lenguaje, no lo estima como filósofo; quizás, pensador religioso o literato. Otros pensadores (Husserl, Bergson, Heidegger, Kant, Hegel) son también de difícil lectura y comprensión. Sin embargo, todos ellos se mantienen en el ámbito de la tradición occidental de conceptos que dan cuenta de la realidad. Levinas afirma que eso es violencia. Cambia la pregunta. Cambia el lenguaje. ¿Prescinde de ser entendido?

miércoles, 21 de febrero de 2018

Ética y filosofía primera


Es probable que, desde Descartes, la filosofía occidental gire de modo que la primera tarea de la misma, la filosofía primera, sea el pensamiento, o, mejor, el conocimiento. Sólo después de definir qué es conocer, somos capaces de afrontar qué debemos hacer o qué nos cabe esperar (Kant). Antes de Descartes, más bien preocupaba qué es la realidad, qué da sustento a lo físico (Metafísica); ya entrado el periodo del conocimiento, Leibniz lo formuló así: “¿Cómo es que hay algo cuando muy bien podía no haber nada?”  Enmanuel Levinas pretende otro giro: “La moral no es una rama de la filosofía, sino la filosofía primera” (Levinas, “Totalidad e infinito”, 1971). De algún modo, parece que ya no tenemos que buscar “por qué” o “para qué” a la dimensión ética, sino constatar y mostrar su sentido. ¿No cambia esto el modo de afrontar nuestra historia?