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domingo, 22 de julio de 2018

La escuela personalista


Tras la crisis del 29, E. Mounier funda “Sprit” y promueve la corriente personalista. ¿Es la persona conceptualmente suficiente para montar una tradición filosófica? Paul Ricouer defiende que con Mounier murió el personalismo como tradición filosófica. Cree que su legado está en la incorporación de cierto ambiente filosófico personalista a las tradiciones políticas, culturales y religiosas de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, el poderío de otras cuatro grandes corrientes (marxismo, existencialismo, estructuralismo y neopositivismo) habrían demostrado cierta debilidad conceptual del personalismo, diluido en la cultura, pero sin discurso académico potente. Piensa Goñi (“Las narices de los filósofos”, 2009) que el personalismo, sin ser un sistema, queda como una filosofía con muchas variantes: Marcel, Levinas, Stein, Zubiri, Díaz…

jueves, 28 de junio de 2018

Persona, individuo, consumidor, sujeto

Buena parte de la crítica a la propuesta de la modernidad se centra en que da la primacía al ser humano y a este como sujeto: el “cogito” cartesiano hace depender el acceso a la realidad de la propia subjetividad. Desde la subjetividad a las ideas y desde las ideas al idealismo. La reacción positivista y neopositivista coloca en el centro las cosas, su medida y su formulación. Marx mete la idea en la historia: la historia se despliega en crisis sucesivas hacia un modelo ideal de sociedad, de humanidad. El liberalismo (neoliberalismo) deja indefensa a la persona más débil quizás porque es sólo consumidor/a. Mounier, que ve el desplome de la codicia posesiva en el 29, será testigo de los campos de exterminio y de la guerra supremacista. Insiste: solo si consideramos a la persona y le damos primacía, evitaremos tanto dolor.

miércoles, 27 de junio de 2018

El primado de la persona y la crisis

Frente a la filosofía de las cosas (neopositivismo) y la filosofía de las ideas (idealismo y su derivación lingüística), E. Mounier propone el personalismo. Se dedica a hacer filosofía tras la crisis del año 29: “…el crac del 29 le hizo pensar que la crisis económica que estaba sufriendo Occidente enmascaraba una crisis espiritual y se puso manos a la obra” (Goñi, “Las narices de los filósofos”, 2008).  Quiere mantener el primado de la persona porque si somos solo individuos o consumidores o elementos de una organización social, política o económica, somos prescindibles y nuestra dignidad queda por detrás. La crisis de 2008, que se prolonga hasta la actualidad, también es una crisis espiritual. Nuestra primera reacción fue afirmar: más sociedad, más formación. Sin embargo, nuestra respuesta es desregular la protección y levantar barreras.