Mostrando entradas con la etiqueta Estructuralismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estructuralismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de junio de 2019

Tiempo, sentido, Éxodo

Frente a un mundo en el que se suceden los instantes, Heidegger propone, en un primer momento de su filosofar, la historia. Anclada en la narración histórica, toda actividad sucede en el tiempo con un sentido, un antes y un después con su fin por alcanzar. Pero el historicismo sufre la denuncia del racionalismo crítico (Popper), también del estructuralismo (la importancia de la sincronía frente a la diacronía) y claudica con la experiencia política del nazismo, el desarrollismo y el socialismo real, a los que Peter Berger denominará “pirámides de sacrificio”. Heidegger procede a deshistorizar el tiempo y lo ancla en el “sí-mismo” que permanece y dura mientras es fiel y que se disuelve y se convierte en un “perder el tiempo” cuando se esclaviza a las cosas de cada día. Loyola entiende el tiempo como relación que aboca a la inmediatez de la Presencia: Dios. Y propone ordenar todo lo demás al “alabar, hacer reverencia y servir”. El sentido no está en el sí-mismo, sino en el éxodo del sí-mismo.

domingo, 12 de mayo de 2019

El tiempo y la muerte de Dios

Subraya Byung-Chul Han (“El aroma del tiempo”, 2009) que, con la muerte de Dios, Nietzsche vacía de consistencia el tiempo, por más que trate de recuperarla con su eterno retorno de siempre lo mismo. Ese vaciamiento se vive hoy con la apariencia de la aceleración: todo se fuga, sin un destino, sin meta ni heredero (por más que el propio Nietzsche alude a ambos conceptos en su intento de dar consistencia a nuestro camino hacia la muerte). El existencialismo propuso la vida como una auto construcción libre: una meta y un heredero. Los estructuralismos muestran la impertinencia de la diacronía, que se resuelve en un no tiempo (sincronía) puesto que el determinismo lo ordena todo. Hoy, la vivencia, fugaz y sin historia, sustituye a la experiencia, que necesita tiempo. Así afecta a la verdad: queda reducida a lo vivenciado en cada momento, prácticamente independiente de lo realmente experimentado en el tiempo que dura. Quevedo mira al final de sus días con una poderosa carga nihilista. Sin embargo, acaba proponiendo que aquel polvo en el que se resuelve su vida, es polvo enamorado, y aquella ceniza tiene sentido.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Búsqueda sin término

En conferencia pronunciada en 1958, Popper invita a los escuchantes a no admitir crédulamente su reflexión. Asegura que no es un profeta de un nuevo rumbo en la filosofía. Defiende que la discusión crítica hace grande al pensamiento y a la persona: “La postura razonable, racional, crítica, sólo será el resultado de la crítica de otros y que uno sólo puede llegar a la autocrítica por medio de la crítica de otros”. No convierte esto a la filosofía en una mera conversación (Rorty). Tampoco en una expresión sin más de la cultura en la que se plasma (Levi-Strauss). Es probable que la personalidad y los modos de los filósofos estructuralistas y postestructuralistas parezcan en ocasiones el trabajo de “pensadores temerarios” que buscan el aplauso, el escándalo o, directamente, la publicidad. “Búsqueda sin término”, titula Popper a su autobiografía en 1976.

domingo, 22 de julio de 2018

La escuela personalista


Tras la crisis del 29, E. Mounier funda “Sprit” y promueve la corriente personalista. ¿Es la persona conceptualmente suficiente para montar una tradición filosófica? Paul Ricouer defiende que con Mounier murió el personalismo como tradición filosófica. Cree que su legado está en la incorporación de cierto ambiente filosófico personalista a las tradiciones políticas, culturales y religiosas de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, el poderío de otras cuatro grandes corrientes (marxismo, existencialismo, estructuralismo y neopositivismo) habrían demostrado cierta debilidad conceptual del personalismo, diluido en la cultura, pero sin discurso académico potente. Piensa Goñi (“Las narices de los filósofos”, 2009) que el personalismo, sin ser un sistema, queda como una filosofía con muchas variantes: Marcel, Levinas, Stein, Zubiri, Díaz…

domingo, 15 de julio de 2018

Cultura del ego


El estructuralismo anota que más que cosas se dan sistemas. Los elementos no definen una estructura; es la estructura la que determina por su relación el ser de los elementos. Lo relacional aparece también en una filosofía radicalmente diferente: el personalismo. No se es si no se es en relación. Más que “ser” hay “relacionar-ser”. No hay yo sin un tú. No hay ningún yo posible sin un Tú trascendente de todos los tú posibles (Buber). La Otredad parece como lugar decisivo de la filosofía, ya no será metafísica sino meta ética, es decir, relacionalidad y responsabilidad. La respuesta (relación) implica una iniciativa previa. La Otredad no sólo está sino que me configura. Puedo, sin embargo, creer que soy yo, situarme en el centro, venir en soberbia. Desprecio el Éxodo. Me convierto en un sumidero que todo lo succiona. Quedo en apariencia. Eclipse. Cultura del ego.

miércoles, 11 de abril de 2018

Deconstrucción

“Deconstrucción” es la palabra que nos pone en la pista de Derrida. Se la puede tratar como la siguiente evolución del método estructuralista: primero, el análisis de las estructuras rígidas subyacentes a las culturas; segundo, la genealogía de las ciencias humanas y su objeto de investigación (“el hombre”); ahora el vaciamiento de todo concepto al de-construirlo y mostrar los intereses que lo pusieron en el diccionario. Así emerge el sentido político de Derrida: la distinción entre bien y mal se deshilacha en lo lingüístico y queda supeditada a la emoción y la decisión. Mediante la deconstrucción se hacen porosos la democracia, el humanismo, la libertad. Pone un entreparéntesis Derrida con la justicia: se mantendría como intuición primigenia más allá de sus formulaciones históricas. ¿Una pretensión mística o una necesidad arbitraria? 

martes, 10 de abril de 2018

Tristes trópicos

En 1956, en “Tristes trópicos”, Levi-Strauss, que traduce el método del estructuralismo lingüístico al análisis cultural, deja escrito: “El mundo comenzó sin el hombre y acabará sin él”. Es como un cierre lapidario para el existencialismo comprometido de J.P. Sartre, que una década antes proclama: “El existencialismo es un humanismo”. El compromiso comunista de Sartre choca con la primavera de Praga y el terror staliniano. Levi-Strauss no cree que la historia avance, tampoco piensa que la lucha de clases tenga un papel decisivo en el progreso humano. Foucault, desde un estructuralismo epistemológico, contempla la política como oportunidad para transgresión y enfrentamiento. Declina el existencialismo y se hace hueco para un pensamiento que deconstruye instituciones y valores sin necesidad de afirmar opciones: amanece lo postmoderno.

lunes, 9 de abril de 2018

Arqueología del saber


Foucault es el autor de “Las palabras y las cosas” (1966) y de “La arqueología del saber” (1969). La última explica el método de su obra anterior: analiza el proceso de construcción de un “objeto” de una “ciencia” (psiquiatría, medicina o, en su obra del 66, ciencias humanas). Parece poner en paralelo aparición de la ciencia con construcción de su objeto. Así, las ciencias humanas aparecen en el siglo XIX y el concepto de “hombre” es coetáneo. La enfermedad es construcción cultural. Hereda la mirada estructuralista, en la que se contraponen opuestos, para mostrar la estructura rígida que subyace.  Lilla, en “Pensadores temerarios”, sostiene que Foucault pareció incapaz de distinguir entre el hecho biológico del SIDA y la construcción social que lo envuelve. Su pensar y su vivir habitan junto a experiencias fronterizas. ¿En qué sentido su morir da significado a su pensar?

jueves, 29 de marzo de 2018

Deconstrucción y otro

Derrida habla de deconstrucción. Usa el concepto de “signo” de los estructuralismos (el sentido emerge de las diferencias y del lugar en la estructura) para analizar textos e instituciones. Deconstruir es mostrar la risible pretensión de atribuir suelo metafísico a nuestras construcciones antropológicas. De este modo, denuncia el logocentrismo y afirma la importancia “de lo otro que irrumpe, del otro que escribe en mí. (…). La justicia –dirá- consiste en aprender a vivir con el otro” (Morey, “Foucault y Derrida”, 2015).  Lo otro aparece para cuestionar el concepto de “verdad” como la presencia en el presente. Más bien apunta a los espacios vacíos, que siguen significando sin presencias de lo propio. El vacío es la presencia del otro, de lo otro. La ética se orienta por la presencia del otro, que siempre es diferida, inaprensible. Ese es el respeto y el servicio.

¿Qué es el hombre?


La filosofía gira en antropología con Descartes al poner en el centro del pensar el propio sujeto y la propia actividad de pensar. El giro tiene su culmen en Kant, donde todas las preguntas filosóficas (¿Qué podemos conocer? ¿Qué podemos hacer? ¿Qué nos cabe esperar?) se reducen a una: ¿Qué es el hombre? Desde entonces, unas y otras escuelas han sacado consecuencias y unas y otras han notado los límites de esta orientación. Si el programa fenomenológico propone la vuelta a las cosas y el estructuralismo apunta al post-humanismo, Zubiri insiste en el carácter sentiente de toda inteligencia y Levinas asalta la pura otredad. Derrida cruza todo su trabajo por la “atención a la alteridad”. Por el camino, casi toda la filosofía ha quedado en análisis de textos.  Entre la supuesta cosa y el supuesto sujeto queda la narración, el lenguaje.

martes, 20 de marzo de 2018

¿El origen de lo humano?

El estructuralismo filosófico aparece tras un recorrido previo en las ciencias humanas. El estructuralismo lingüístico (Saussure) muestra que el lenguaje no suma elementos con identidad, sino que confronta diferencias relacionales, donde el valor es “según la posición que ocupa en el sistema” (Morey, “Foucault y Derrida”, 2015): oposiciones binarias que van dando lugar estructuras lingüísticas independientes de la voluntad humana. Así, el lenguaje dejaría de ser algo humano para que lo humano pasara a ser algo lingüístico. Lévi-Strauss lo aplica a la antropología: las culturas nacen de estructuras inconscientes que se plasman en sistemas. La razón analítica permitirá encontrar las leyes generales de toda organización, también la humana. No es historia, ni memoria, ni voluntad lo que explica nuestra cultura, sino la rigidez de estructuras inconscientes.

domingo, 28 de enero de 2018

El rey está desnudo

El profesor A. Tornos (Antropología filosófica, Universidad P. Comillas) confesaba que cuando leía a Lacan entendía el diez por ciento. Con humor: sólo entendería los artículos y las preposiciones. “Imposturas intelectuales” aparece en 1997 de la mano de Sokal y Bricmont. Su empeño fundamental es decirnos que el rey está desnudo. Se refieren a un grupo de intelectuales del post estructuralismo (ahí meterían a Lacan) que serían capaces de decir nada con conceptos incomprensibles, justificaciones traídas por los pelos de otras disciplinas y con una sofisticación y erudición notables. Lacan, a su juicio, haría eso con el lenguaje de la “topología”, que trataría de usar para explicar su psicoanálisis. Cabe preguntar si esos recursos son  deshonestos intelectualmente o sencillamente un esfuerzo limitado por explicar una visión nueva de la realidad.

lunes, 15 de enero de 2018

Conocimiento tomista

Para Tomás de Aquino el conocimiento es de la esencia de las cosas, no tanto de lo que cada cosa muestra. La imagen de cada cosa concreta se aprehende, pero si la conocemos es porque captamos su esencia, es el proceso por el que reconocemos la esencia a lo que llama conocimiento.  Así, la existencia –lo que cada cosa muestra- es posterior a la esencia de la cosa. Los existencialismos dan la vuelta a esta visión. En realidad, nuestro existir concreto precede a cualquier esencia de lo que somos. El hombre, masculino, no es una esencia que concreta en una existencia. Es una generalización a partir de la experiencia factual de un modo concreto de existir.  El estructuralismo le da otra vuelta: en realidad cada cosa concreta y su existir fáctico es el resultado de las relaciones estructurales y rígidas que se dan en nuestro mundo. ¿Volvemos a Tomás?