Como
primera hipótesis, la sociedad del conocimiento (Drucker en 1969) es una
estrategia de encubrimiento: oculta una globalización desbocada en la que el
empobrecimiento, la deslocalización y el “precariado” se imponen. Como segunda
hipótesis, la sociedad del conocimiento es un paso ulterior del capitalismo que
incorpora el conocimiento como factor de producción (además de la tierra, el
trabajo y el capital). Por eso, los currículos actuales evalúan competencias.
Como tercera hipótesis, la sociedad del conocimiento es una formulación
esperanzada del futuro de la humanidad: “el uso masivo de la tecnología y un
incremento sustancial de la eficiencia productiva” podrían servir para una
sociedad más justa donde ser más felices. Antoni Brey nos introduce en esta
temática en “La sociedad de la ignorancia” (2009). El título toma ya partido
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martes, 13 de noviembre de 2018
La sociedad del conocimiento
Como
primera hipótesis, la sociedad del conocimiento (Drucker en 1969) es una
estrategia de encubrimiento: oculta una globalización desbocada en la que el
empobrecimiento, la deslocalización y el “precariado” se imponen. Como segunda
hipótesis, la sociedad del conocimiento es un paso ulterior del capitalismo que
incorpora el conocimiento como factor de producción (además de la tierra, el
trabajo y el capital). Por eso, los currículos actuales evalúan competencias.
Como tercera hipótesis, la sociedad del conocimiento es una formulación
esperanzada del futuro de la humanidad: “el uso masivo de la tecnología y un
incremento sustancial de la eficiencia productiva” podrían servir para una
sociedad más justa donde ser más felices. Antoni Brey nos introduce en esta
temática en “La sociedad de la ignorancia” (2009). El título toma ya partidolunes, 12 de noviembre de 2018
El momento ombligo
Quien a
comienzos del siglo pienza que Lady Di es una de las personas más relevantes de
la historia del Reino Unido es fruta de una época que se mira el ombligo. En
conversaciones de salón, siempre hay alguien que asegura que vivimos tiempos
difíciles. Probablemente nunca hubo un periodo de la historia que sus
protagonistas no vivieran como tiempos difíciles. Con una reflexión similar
introduce Daniel Brey el libro de ensayos “La sociedad de la ignorancia”
(2009). Sin embargo, atendiendo a la transformación que nuestra capacidad
comunicativa vive desde la incorporación acelerada de internet y los
dispositivos móviles, Brey afirma que vivimos un cambio diferente que afecta a
nuestra capacidad de conocer y de comunicar lo que conocemos. A ese cambio
atribuye que nuestro tiempo puede recibir el nombre de sociedad de la
ignorancia.lunes, 2 de julio de 2018
Super-humanos
¿El
desarrollo de la inteligencia artificial señala a un cambio en la comprensión
de lo que es ser humano? Hace unas décadas parecía que había actividades
humanas complejas imposibles para la combinación de máquina e informática:
conducir, el ajedrez, la fotografía artística, etc. Es como si lo que exige
nuestra capacidad intuitiva o nuestro conocimiento no tematizado estuviera
lejos del alcance de la robótica. Pero cada día se escribe una nueva línea de
programación que simula el comportamiento humano y los procesos internos de
decisión (Carr, “Atrapados”, 2014). El sujeto que toma conciencia de sí mismo
¿es una frontera inaccesible para la máquina? También recorremos el camino
inverso: cada vez usamos más instrumental que nos hace ir más lejos de lo que
nuestra mera corporalidad podría. ¿La máquina nos hace super humanos?jueves, 7 de junio de 2018
El objeto del pensar
El pensar tiene un fin y, a juicio de Horkheimer (Wiggershaus, 1986), no
es el mero desvelamiento de las condicionantes estructurales del propio
conocimiento. Sigue a Marx: se piensa para cambiar la realidad. Al pensar,
debo, por tanto, tener en cuenta la cotidiana lucha de tantos seres humanos que
a vista de la filosofía idealista se han arrastrado por debajo de los temas de
interés. Su mal vivir, su lucha cotidiana es el objeto del pensar. El
pensamiento así desenmascara todo naturalismo de la injusticia y de toda
justificación de un poder consagrado a mantener privilegios. Manheim extiende
el concepto de ideología. Horkheimer protesta: no todo es igual. A su juicio,
engaña quien estructura su pensamiento para defender posiciones de privilegio y
acierta quien lo hace para luchar por las personas dejadas de la mano de la
historia y la sociedad.
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Wiggershaus
miércoles, 21 de febrero de 2018
Ética y filosofía primera
Es probable
que, desde Descartes, la filosofía occidental gire de modo que la primera tarea
de la misma, la filosofía primera, sea el pensamiento, o, mejor, el
conocimiento. Sólo después de definir qué es conocer, somos capaces de afrontar
qué debemos hacer o qué nos cabe esperar (Kant). Antes de Descartes, más bien
preocupaba qué es la realidad, qué da sustento a lo físico (Metafísica); ya
entrado el periodo del conocimiento, Leibniz lo formuló así: “¿Cómo es que hay
algo cuando muy bien podía no haber nada?”
Enmanuel Levinas pretende otro giro: “La moral no es una rama de la
filosofía, sino la filosofía primera” (Levinas, “Totalidad e infinito”, 1971).
De algún modo, parece que ya no tenemos que buscar “por qué” o “para qué” a la
dimensión ética, sino constatar y mostrar su sentido. ¿No cambia esto el modo
de afrontar nuestra historia?miércoles, 24 de enero de 2018
Los que se creen blancos
Muchas categorías del conocer responden a una construcción social
(Berger y Luckman, La construcción social de la realidad). Cuando se usa la
palabra “blanco” en contexto social norteamericano, apunta Ta-Nehisi Coates que
se trata de una construcción: “los que se creen blancos”, señala para mostrar
que no siempre existió este modo de calificar a las personas (“antes eran
polacos, irlandeses, alemanes, rusos...”). A su juicio, la lectura de la
historia ha sido también en este caso un abuso (M. MacMillan, “Usos y abusos de
la historia”). De ese modo, ser “negro” es una marca que no se supera: el
“Sueño” (americano) se ha construido sobre los cuerpos de los negros. La
historia de Prince Jones, tiroteado a muerte, hace que Coates escriba a su hijo
para que luche, no por el Sueño ni por los Soñadores, sino por sus abuelos y su
propio nombre. lunes, 15 de enero de 2018
Conocimiento tomista
Para Tomás
de Aquino el conocimiento es de la esencia de las cosas, no tanto de lo que
cada cosa muestra. La imagen de cada cosa concreta se aprehende, pero si la
conocemos es porque captamos su esencia, es el proceso por el que reconocemos
la esencia a lo que llama conocimiento.
Así, la existencia –lo que cada cosa muestra- es posterior a la esencia
de la cosa. Los existencialismos dan la vuelta a esta visión. En realidad,
nuestro existir concreto precede a cualquier esencia de lo que somos. El
hombre, masculino, no es una esencia que concreta en una existencia. Es una
generalización a partir de la experiencia factual de un modo concreto de
existir. El estructuralismo le da otra
vuelta: en realidad cada cosa concreta y su existir fáctico es el resultado de
las relaciones estructurales y rígidas que se dan en nuestro mundo. ¿Volvemos a
Tomás?lunes, 8 de enero de 2018
Inteligir sentiente
Para Berger y Luckmann, realidad es construcción social (1966). H. Becker (Para hablar de la sociedad, 2007), tras cuarenta años, dice que todo hecho está sostenido por una teoría aceptada por una comunidad concreta para la que tiene significado. Así, un hecho es interpretación (Becker distingue entre interpretación y hecho; cuestión de nivel). Queda Zubiri como Quijote: La realidad sigue siendo tan tenaz que cuestiona toda comunidad de sentido y obliga a buscar una nueva relación entre el inteligir y lo que da de sí, lo real. Berger (Rumor de ángeles) ve que es posible un logos a partir de lo real que no se distancie hasta la ruptura con la realidad. La experiencia cotidiana indica que sobrevivimos en una realidad agresiva por un inteligir sentiente, no fantasiosa ficción, por un sentir inteligente, una interpretación correcta de lo que de suyo, de lo real.
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martes, 2 de enero de 2018
Afán de gloria
Con
narración ficticia verosímil, Del Vall novela al cortesano joven Loyola como
trayectoria dominada por desmesurado “afán de gloria”. Si el afán determinara
el comportamiento, Yñigo posiblemente no sería uno de los actores clave en el
giro histórico que lleva a la modernidad. Pero experimenta en su propia vida y
convierte en método la conducción libre de sí mismo y el acompañamiento a otras
personas. En expresión de un insigne jesuitas del S. XX, cada persona “(el
hombre) hace su alma” (De Chardin SJ). ¿Ingenuidad de quien ignora la sospecha
freudiana de un inconsciente ominipresente e incontrolable? Más bien profundo y
respetuoso autoconocimiento. Tras la eficaz determinación de Loyola apunta un
misterio de gratuidad que trasciende las limitaciones del individuo y lo hace
sujeto a una historia colectiva de sentido.
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martes, 12 de diciembre de 2017
Encuentro
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| Patrimonio |
Espiritualidad no es intimismo. Ciertamente,
Schileebeeckx introduce “Cristo y los cristianos” (1979) señalando que todo
comenzó con un encuentro personal. Pero tras la reunión, son enviados. En los
Ejercicios Espirituales, Loyola propone que se pida “conocimiento interno” del
Cristo, pero a continuación señala que ese conocimiento tiene que ver con una
praxis que debe traducir el amor “más a las obras que a las palabras”. Será por
eso por lo que Jerónimo Nadal SJ, jesuita de primera generación, en pleno
renacimiento, sintetizará la propuesta de la naciente Compañía en un slogan
somero: “Contemplativos en la acción”. La contemplación, necesaria para eludir
la banalidad de los tiempos, no deviene ni en esteticismo ni en terapéutica
autoayuda, sino que, por el contrario lanza a la vida concreta en la que se
toman decisiones y se obtienen resultados.
sábado, 9 de diciembre de 2017
Conocimiento interno
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| Camino a Cáceres, en el tren |
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