En el
templo hay una imagen barroca de Francisco de Borja. El vuelo y la complejidad
del ropaje, el gesto de una mano que sostiene la calavera y un rostro sereno
hablan. Recoge Eco (“De la estupidez a la locura”, 2016) la reflexión de
Bettetini sobre las imágenes y la iconoclasia. Apunta, con San Bernardo, que
tanta belleza de manos del artista pudiera hacer olvidar la de Aquel que sería
Origen. La memoria del jesuita, que se desembarazara de los negocios y la pompa
de la corte del emperador Carlos, llega con un cráneo en su mano, una mirada
consciente y una palabra que no dice pero sugiere: “No he de servir a Señor
alguno que se pueda morir”. La imagen es un recuerdo… pero un abogado amigo, de
vez en cuando, añade flores a su altar. Y cada tres de octubre, en modo quizás
excesivamente ritual, una oración nos convoca en torno a su nombre.
Mostrando entradas con la etiqueta Jesuita. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesuita. Mostrar todas las entradas
jueves, 1 de noviembre de 2018
Borja y las flores
En el
templo hay una imagen barroca de Francisco de Borja. El vuelo y la complejidad
del ropaje, el gesto de una mano que sostiene la calavera y un rostro sereno
hablan. Recoge Eco (“De la estupidez a la locura”, 2016) la reflexión de
Bettetini sobre las imágenes y la iconoclasia. Apunta, con San Bernardo, que
tanta belleza de manos del artista pudiera hacer olvidar la de Aquel que sería
Origen. La memoria del jesuita, que se desembarazara de los negocios y la pompa
de la corte del emperador Carlos, llega con un cráneo en su mano, una mirada
consciente y una palabra que no dice pero sugiere: “No he de servir a Señor
alguno que se pueda morir”. La imagen es un recuerdo… pero un abogado amigo, de
vez en cuando, añade flores a su altar. Y cada tres de octubre, en modo quizás
excesivamente ritual, una oración nos convoca en torno a su nombre.martes, 16 de enero de 2018
De vuelta a la liberación
J. Moingt SJ, que trata de dar razón de su fe, hace arqueología de los textos sagrados. Anuncia: “Todo comenzó con un rumor: Él volverá”. Nos preguntamos: ¿Por qué nos es pertinente ese retorno para quienes somos del tercer milenio? En “El hombre que venía de Dios” (1994), Moingt responde: ha de volver porque tiene una tarea inacabada: nuestra historia, nuestra humanidad. El también francés, De Chardin SJ, lo hace cosmológico: el que volverá más bien nos atrae hacia Él, es el “omega” y lo es porque de Él provenimos. Es también el “alfa”. ¿Qué hace de este esquema algo más que una autovía entre la cuna y la tumba? Moingt entiende que en él está nuestra liberación, nuestra salvación. Debemos, pues, preguntarnos si las personas del siglo XXI necesitamos alguna salvación. Solo después preguntaremos cómo el Cristo puede ser liberación.
martes, 2 de enero de 2018
Afán de gloria
Con
narración ficticia verosímil, Del Vall novela al cortesano joven Loyola como
trayectoria dominada por desmesurado “afán de gloria”. Si el afán determinara
el comportamiento, Yñigo posiblemente no sería uno de los actores clave en el
giro histórico que lleva a la modernidad. Pero experimenta en su propia vida y
convierte en método la conducción libre de sí mismo y el acompañamiento a otras
personas. En expresión de un insigne jesuitas del S. XX, cada persona “(el
hombre) hace su alma” (De Chardin SJ). ¿Ingenuidad de quien ignora la sospecha
freudiana de un inconsciente ominipresente e incontrolable? Más bien profundo y
respetuoso autoconocimiento. Tras la eficaz determinación de Loyola apunta un
misterio de gratuidad que trasciende las limitaciones del individuo y lo hace
sujeto a una historia colectiva de sentido.
Etiquetas:
Conocimiento,
De Chardin,
Del Vall,
Determinación,
Freud,
Gloria,
Gratuidad,
Historia,
Inconsciente,
Individuo,
Jesuita,
Loyola,
Modernidad,
Novela,
Sujeto,
Vida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
