Agustín descubre la interioridad. Rousseau, más de un milenio después, alumbra la intimidad (Bruckner, “La tentación de la inocencia”, 1995). En la interioridad, el de Hipona, descubre la trascendencia: finalmente, el que es mayor que el universo se aloja en la pequeñez del individuo (un artesano insignificante de una aldea perdida en un rincón del Imperio). Por el contrario, el ilustrado saca a Dios de nuestro mundo y de la persona: lo sitúa al inicio del proceso, antes de la creación, poniendo en marcha el reloj y desatendiéndose de su obra creada. La modernidad nos deja libres de la tradición y de la ley eterna: ni comunidad ni divinidad. Somos seres inacabados, que debemos elegir para tener sentido. Nos queda la intimidad, estamos solos para diseñarnos y sin embargo permanentemente expuestos. Es decir, necesidad de un reconocimiento que solo pueden otorgar los demás. El juicio de Dios es sustituido por el juicio implacable de las gentes. Hoy, multiplicado por el poder virtuoso / vicioso de los medios. Pascal Bruckner concluye que para Jean Jacques Rousseau nacer es comparecer.
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domingo, 19 de mayo de 2019
Nacer es comparecer
Agustín descubre la interioridad. Rousseau, más de un milenio después, alumbra la intimidad (Bruckner, “La tentación de la inocencia”, 1995). En la interioridad, el de Hipona, descubre la trascendencia: finalmente, el que es mayor que el universo se aloja en la pequeñez del individuo (un artesano insignificante de una aldea perdida en un rincón del Imperio). Por el contrario, el ilustrado saca a Dios de nuestro mundo y de la persona: lo sitúa al inicio del proceso, antes de la creación, poniendo en marcha el reloj y desatendiéndose de su obra creada. La modernidad nos deja libres de la tradición y de la ley eterna: ni comunidad ni divinidad. Somos seres inacabados, que debemos elegir para tener sentido. Nos queda la intimidad, estamos solos para diseñarnos y sin embargo permanentemente expuestos. Es decir, necesidad de un reconocimiento que solo pueden otorgar los demás. El juicio de Dios es sustituido por el juicio implacable de las gentes. Hoy, multiplicado por el poder virtuoso / vicioso de los medios. Pascal Bruckner concluye que para Jean Jacques Rousseau nacer es comparecer.jueves, 18 de octubre de 2018
Estado social y de derecho
Además de las personas muertas, el actual sistema
de migración y refugio de Europa tiene algunos tintes negros: menores perdidos,
mafias enriquecidas, mujeres violadas, economía sumergida (Naïr, “Refugiados”,
2016). Además, la ruptura de la identidad europea, aquella que también tiene
sus raíces en la modernidad y se concreta políticamente en el estado social y
de derecho. Se pierde la identidad cuando se identifica a migrantes con
terroristas, se deja de respetar el derecho internacional y se desentiende del
derecho de las personas refugiadas. Dice el Evangelio: “Nada que viene de fuera
corrompe el corazón humano”. Nuestra Europa se pierde no por la llegada de
musulmanes inmigrantes, sino por la falta de respeto a su propio derecho y a la
ausencia de un proyecto eficiente de acogida e inclusión social (a nativos y a
nuevos residentes).martes, 16 de octubre de 2018
La identidad de Europa
Toda sociedad tiene derecho a defender su identidad
(Naïr, “Refugiados”, 2017). La identidad de Europa, nacida a partir de la
modernidad, tiene su centro en los derechos humanos, la participación, la
protección del débil. Lo hace con el Estado de Derecho y los acuerdos
internacionales. Así, la Convención de Ginebra, de mitad del siglo XX, es una de las más importantes declaraciones
de protección para el desvalido. La defensa de la propia identidad, sin
embargo, es aducida en la actualidad como explicación para unas medidas frente
a las demandas de refugio que, finalmente, suponen que el conjunto de los
países de la U.E. acojan apenas al 0,7% de las familias que solicitan asilo.
Arabia Saudí y Rusia, acogen menos. Jordania, Líbano, Turquía... Son los más
acogedores. Europa, con el argumento de defender su identidad, ¿reniega del
principal de sus valores?martes, 2 de octubre de 2018
Tribu
La tribu
identifica territorio y cultura. Nada se cuestiona. Hace invisible cualquier
alternativa. Es “la más plena manifestación de la idea de pertenencia” (Bauman,
“En busca…”, 1999). La modernidad excluye a la tribu. La nación, en un mundo
complejo, necesita una ideología: el nacionalismo. Es una ideología que oculta
parte de la realidad para asegurar la pertenencia en un mundo cada vez más
global. La democracia es contradictoria con la nación, porque precisamente
desafía toda pertenencia heredada. Si la nación triunfa, la democracia
desaparece exigida por la demanda de comunión que reivindica la nación. El
estado de la nación tiende al totalitarismo. En la nación no hay ciudadanía,
sino connacionales. El estado sin nación, tiende a la democracia, pero
huérfanos de pertenencia. Esa orfandad la ocupan los nacionalismos.lunes, 24 de septiembre de 2018
Fundamentos y razón
El
término “Fundamentalismo” se aplica de suyo a los cristianos conservadores que
en el s. XX se organizan en EE.UU. sobre los cinco fundamentos (Armstrong, “Los
orígenes…”). La lectura literal de las Escrituras es central. Les lleva al
conflicto con los cristianos liberales que viven en paz con la exégesis
crítica. El capítulo más dramático es la “verdad científica” del Génesis,
centro del juicio (Dayton, 1925) que condena al maestro Scopes, y que supuso el
desprestigio del fundamentalismo. Liberales y fundamentalistas reaccionan ante
el pensamiento occidental. El fundamentalismo quiere, sin embargo, dar la
batalla con las mismas armas de la modernidad: argumentan racional y
científicamente la historicidad de la narración bíblica. De este modo, dejan
toda la cancha al cientismo y acaban dejando sin fundamento la fuerza de la fe
religiosa.lunes, 17 de septiembre de 2018
La promesa de la tierra
El
judaísmo se ve amenazado por la modernidad. A lo largo del siglo XIX, se teme a
la exterminación “…como una evaluación realista del potencial aniquilador de la
modernidad” (Armstrong, “Los orígenes…”, 2010). Entre las muchas reacciones, el
Sionismo propone una tierra refugio. Los sionistas ven la religión como un
freno al progreso de Israel. Sin embargo, el mito de Jerusalén y del retorno a
la Tierra Santa es un magnífico aliado del sionismo. El sionismo es un camino
peculiar para introducir al judaísmo en la modernidad. Choca con el judaísmo
ortodoxo que hace tabú de toda pretensión de convertir al Mesías de nuevo en
una propuesta política actual. Si se rompe ese tabú, el lenguaje narrativo de
la religión se trata como lenguaje racional, como logos. La historia muestra la
sangre como resultado.jueves, 13 de septiembre de 2018
La confusión del discurso
La
historia político-religiosa de EE.UU. del siglo XIX se distancia de la europea.
En la carrera hacia la modernidad, los EE.UU. avanza con la ilustración de sus
fundadores. Pero el “2º gran despertar” es la continuidad de la revolución: la
religión de la gente pobre frente al deísmo ilustrado de las élites (Armstrong,
“Orígenes…”). La sociedad norteamericana se hace más religiosa. Identifica con
la espiritualidad grandes virtudes políticas: el progreso, la liberación, la
cultura, la solidaridad. En Europa, sin embargo, la brecha de Galileo y Newton
se profundiza con Kant y Darwin. Una auténtica cruzada contra la religión tiene
efectos sobre una sociedad que vive lo religioso como obsoleto y defensor del
ethos del “ancien regime”. El estudio de la religión como ciencia la desmiente.
Alguien ha confundido el discurso de sentido con el discurso científico.martes, 11 de septiembre de 2018
Discreción de espíritus
Coopérnico,
Galileo, Isaac Newton… la modernidad avanza. Todos ellos son hombres creyentes
que tratan de adecuarse al nuevo ethos: el logos y el progreso (Armstrong, “Los
orígenes…” 2010). Lutero, con su reforma, apela al retorno a las fuentes, pero
de un modo moderno: la primacía del individuo sobre las normas de la cultura en
la que nace. Loyola introduce el discernimiento que acota tanto la apelación a
las fuentes (“vivir a la apostólica”) como a la mística individual (“distinguir
mociones”). Frente a los avances del logos, el mito se interioriza y muchas
personas creen poder apelar a la experiencia directa de Dios. En la estela de
Loyola, los grandes místicos ibéricos, Teresa y Juan de la Cruz, repugnan
excentricidades, iluminismos y “directores espirituales” poco inteligentes. Si
la respuesta es la interioridad, hace falta “discreción de espíritus”.miércoles, 5 de septiembre de 2018
La cábala y la política
La cábala es una solución
espiritual a los cambios que debió afrontar el mundo judío con la llegada
agresiva de los Estados Nación de la modernidad. La cábala se sitúa en el
ámbito del mito, no de logos; de la espiritualidad, no de la praxis política.
De hecho, su conversión en movimiento político (ámbito del logos), en el
episodio de Shabbetai (1626-1676) acaba como un despropósito con consecuencias
dolorosas para muchísimas personas. La desmesurada inclusión del logos en el
mito, argumenta Armstrong (“Los orígenes del fundamentalismo…”), avanza hacia
una fe vacía de significado. La desmesurada inclusión del mitos en el logos
supone una realidad social y política desbocada, capaz de destruir a la
humanidad que no participa de dicha experiencia mítica. Lo han vivido muchos
años los propios judíos.
martes, 4 de septiembre de 2018
Las tristezas del destierro
La modernidad acompaña a los sefardíes antes de la expulsión. Su formación y cultura supera a la de los
gentiles. Muestra, sin embargo, Armstrong ("Los orígenes...", 2010), que ese poder intelectual resulta
ineficaz para aliviar las tristezas del destierro. Están los intentos de los
judíos racionalistas, muchas veces crecidos de la imposibilidad de practicar la
fe –como sucedía con los marranos, para los que resulta incomprensible la
narrativa creyente heredada en la ausencia de ritos y prácticas-. El deísmo resultante
es insípido ante el dolor humano. El intento de Spinoza, excomulgado de la
Sinagoga, apunta hacia una espiritualidad diversa, panteísta… insuficiente para
los rabinos, excesiva para los laicismos. Los cambios actuales, el todo fluye, el
malestar de la globalización, ¿tienen respuesta poco eficaz en el
“aggiornamento” ilustrado de las iglesias? ¿Mejor una respuesta
fundamentalista?
lunes, 27 de agosto de 2018
Sociedades hacia el futuro
Armstrong
ve la raíz del fundamentalismo islámico en la modernidad de sus imperios
(otomano, persa y mongol): “Los tres eran instituciones prematuramente
modernas, gobernadas de manera sistemática y con precisión burocrática y racional”.
Sin embargo, se quedaron en un espíritu conservador (del que también los
estados europeos de la modernidad son su última expresión) y no culminaron su
superación. Pero aquel espíritu fue insuficiente ante los cambios que se
produjeron con la industrialización y que orientó a las sociedades hacia el
futuro: de la sociedad comercial que se basaba en los excedentes artesanales y
agrícolas, se pasó a una industria que ha ido incluyendo la evolución cada vez
más acelerada. Las actitudes fundamentalistas tienen buena parte de su origen
en esta transición difícil y, para muchos, dolorosa.
jueves, 23 de agosto de 2018
Fundamentalismo y modernidad
En El País (5-X-2011), al presentar el coloquio sobre el
pensar político de Milosz, se cita a Azar Nafisi: “El fundamentalismo ha
secuestrado a la religión”. Así, la religión no es por sí fundamentalista, ni
el fundamentalismo es por sí religioso. Indaga en los orígenes de la
modernidad, Armstrong, para mostrar la raíz del fundamentalismo: es una
reacción moderna frente a lo moderno. Su primer capítulo, sobre la modernidad
judía, muestra que, aunque anticipan la modernidad, los judíos sufren “la experiencia
dolorosa con la sociedad agresivamente modernizadora de Europa”. La crisis del
judaísmo tradicional los lleva desde el laicismo al pluralismo… y a la
privatización de la fe. Sin embargo, la mayoría judía evolucionó y se mostró
capaz de “dar con nuevas soluciones, algunas de las cuales parecían
escandalosas en la búsqueda de algo nuevo”. ¿No nos refleja?
martes, 21 de agosto de 2018
Los sefardíes
Los
sefardíes son expulsados tras la caída de Granada. En “Los orígenes del
fundamentalismo…” (2010) Armstrong mantiene: se trata del impulso modernizador
de la creación de los estados nacionales (en este caso, España). No es un hecho
típicamente español: “Habían sido deportados de Viena y de Linz, en 1421; de
Colonia, en 1424; de Augsburgo, en 1439; de Baviera, en 1442, y de las ciudades
de la corona de Moravia, en 1454. En Italia…” (y sigue). La expulsión sefardí
es un paso en la avanzada de la modernidad. Nace un nuevo misticismo judío, en
Galilea, con Isaac Luria (1534-1572), como reacción pronta al conflicto entre
la religión heredada y la modernidad (que los destierra). Y se profundiza con
los siglos. El cambio legítimo de la espiritualidad ante los cambios modernos
es una respuesta moderna. ¿Cuándo apunta hacia el fundamentalismo?jueves, 28 de junio de 2018
Persona, individuo, consumidor, sujeto
Buena
parte de la crítica a la propuesta de la modernidad se centra en que da la
primacía al ser humano y a este como sujeto: el “cogito” cartesiano hace
depender el acceso a la realidad de la propia subjetividad. Desde la subjetividad
a las ideas y desde las ideas al idealismo. La reacción positivista y
neopositivista coloca en el centro las cosas, su medida y su formulación. Marx
mete la idea en la historia: la historia se despliega en crisis sucesivas hacia
un modelo ideal de sociedad, de humanidad. El liberalismo (neoliberalismo) deja
indefensa a la persona más débil quizás porque es sólo consumidor/a. Mounier,
que ve el desplome de la codicia posesiva en el 29, será testigo de los campos
de exterminio y de la guerra supremacista. Insiste: solo si consideramos a la
persona y le damos primacía, evitaremos tanto dolor.
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jueves, 22 de marzo de 2018
Antihumanismo - Posthumanismo
En “Las palabras y las cosas” (1966), Foucault extiende al conjunto de las ciencias humanas el método de la arqueología ya usado con la locura y la medicina. El carácter humano de las ciencias es construcción relativamente reciente: la modernidad. Por tanto, previsiblemente efímero: como un rostro sobre la arena de la playa. Así, colabora con el objetivo de Levi-Strauss: disolver lo humano en lo no humano. El lenguaje no es tarea humana, sino que lo humano es tarea del lenguaje. El hombre es el lugar en el que habla la cultura. Si en teología decimos que el cristianismo es un humanismo, entonces deberemos preguntar qué queda de la fe si se disuelve el sujeto humano tal y como lo hemos construido en la modernidad. ¿Es posible un cristianismo como post-humanismo? Se exploran respuestas en torno a la presencia de lo absolutamente Otro.
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martes, 2 de enero de 2018
Afán de gloria
Con
narración ficticia verosímil, Del Vall novela al cortesano joven Loyola como
trayectoria dominada por desmesurado “afán de gloria”. Si el afán determinara
el comportamiento, Yñigo posiblemente no sería uno de los actores clave en el
giro histórico que lleva a la modernidad. Pero experimenta en su propia vida y
convierte en método la conducción libre de sí mismo y el acompañamiento a otras
personas. En expresión de un insigne jesuitas del S. XX, cada persona “(el
hombre) hace su alma” (De Chardin SJ). ¿Ingenuidad de quien ignora la sospecha
freudiana de un inconsciente ominipresente e incontrolable? Más bien profundo y
respetuoso autoconocimiento. Tras la eficaz determinación de Loyola apunta un
misterio de gratuidad que trasciende las limitaciones del individuo y lo hace
sujeto a una historia colectiva de sentido.
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