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miércoles, 24 de octubre de 2018

Cuatro lecciones de guerra

Comenta Dyson (“El científico…”, 2006) la publicación de “Armagedón” (Max Hastings): un mosaico sobre el último año de la II Guerra Mundial. Aparece los relatos de estrategas (una guerra con bajas y logros) y la de combatientes y civiles (dolor, rabia, pena, muerte, sangre, pérdida). Dos visiones que complementan qué arrojan cuatro lecciones de la II Guerra Mundial: a) la importancia de convención de Ginebra para atenuar el dolor de la ignominia; b) el militarismo de la cultura alemana de la época (que se contagia por toda Europa); c) la importancia de las relaciones internacionales para equilibrar las decisiones de dolor; d) la ambigüedad moral de toda guerra, se comenten crímenes aunque sea por causa justa. Glorificar el liderazgo militar frente al civil y considerar que todo vale con tal de ganar llevan al mayor conflicto de todos los tiempos.

martes, 16 de octubre de 2018

La identidad de Europa

Toda sociedad tiene derecho a defender su identidad (Naïr, “Refugiados”, 2017). La identidad de Europa, nacida a partir de la modernidad, tiene su centro en los derechos humanos, la participación, la protección del débil. Lo hace con el Estado de Derecho y los acuerdos internacionales. Así, la Convención de Ginebra, de mitad del siglo XX,  es una de las más importantes declaraciones de protección para el desvalido. La defensa de la propia identidad, sin embargo, es aducida en la actualidad como explicación para unas medidas frente a las demandas de refugio que, finalmente, suponen que el conjunto de los países de la U.E. acojan apenas al 0,7% de las familias que solicitan asilo. Arabia Saudí y Rusia, acogen menos. Jordania, Líbano, Turquía... Son los más acogedores. Europa, con el argumento de defender su identidad, ¿reniega del principal de sus valores?

jueves, 7 de junio de 2018

El exilio del Instituto

El marxismo intelectualizado de los años 20 es para el profesor Horkheimer (Wiggershaus, 1986) un camino a ninguna parte: desalienta cualquier revolución. Constata que las masas ya no son revolucionarias. De hecho, el Instituto de Investigación Social ya no se centra en la historia del movimiento obrero, sino en la búsqueda de una teoría de la sociedad. Horkheimer, en su despacho de director, da lugar preferente al retrato de Schopenhauer. Pretende que la salvación del marxismo pasa por su vinculación a las ciencias sociales (interdisciplinariedad) y a la pasión. El 30 de enero de 1933, Hitler pasa a ser canciller del Reich con el nombramiento de Hildemburg. El Instituto de Investigación Social de Frankfurt, germen de la Escuela, debe emigrar a Ginebra, donde ya está una subsede en previsión de los acontecimientos que finalmente sucedieron.