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lunes, 3 de junio de 2019

Zaqueo

Zaqueo se sube a la higuera porque la multitud no le deja ver lo que acontece más allá. Ciertamente, había algo que ver, que mirar, que escuchar. La tradición espiritual nos pide cerrar los ojos para ver. Pero, luego, mantenerlos muy abiertos. Exupery afirma que el corazón tiene razones que la razón no entiende. Para ver, por tanto, hay que cuidar la interioridad. Sin embargo, en cuanto cerramos los ojos, con frecuencia se extiende la pantalla en la que se proyecta también nuestro ruido interior. Imágenes distorsionadas por nuestros miedos y deseos se apropian de nuestra mirada. Por tanto, hay que cultivar también cierto señorío de la interioridad para ver lo real. La bulla también es externa. Llega en el ritmo creciente con el que circula nuestra cultura e impone el instante y el cambio, aumenta el brillo y el volumen y destierra los espacios de desierto y silencio. Insiste Loyola en que más que el mucho saber, lo que nos da vida es el sentir y gustar internamente. Zaqueo se subió a la higuera… ¡¡y por eso lo vieron a él y le invitaron a bajar y a recibir en su casa!! Comenzaba así la aventura de la mirada.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

La cábala y la política


La cábala es una solución espiritual a los cambios que debió afrontar el mundo judío con la llegada agresiva de los Estados Nación de la modernidad. La cábala se sitúa en el ámbito del mito, no de logos; de la espiritualidad, no de la praxis política. De hecho, su conversión en movimiento político (ámbito del logos), en el episodio de Shabbetai (1626-1676) acaba como un despropósito con consecuencias dolorosas para muchísimas personas. La desmesurada inclusión del logos en el mito, argumenta Armstrong (“Los orígenes del fundamentalismo…”), avanza hacia una fe vacía de significado. La desmesurada inclusión del mitos en el logos supone una realidad social y política desbocada, capaz de destruir a la humanidad que no participa de dicha experiencia mítica. Lo han vivido muchos años los propios judíos.

martes, 4 de septiembre de 2018

Las tristezas del destierro


La modernidad acompaña a los sefardíes antes de la expulsión. Su formación y cultura supera a la de los gentiles. Muestra, sin embargo, Armstrong ("Los orígenes...", 2010), que ese poder intelectual resulta ineficaz para aliviar las tristezas del destierro. Están los intentos de los judíos racionalistas, muchas veces crecidos de la imposibilidad de practicar la fe –como sucedía con los marranos, para los que resulta incomprensible la narrativa creyente heredada en la ausencia de ritos y prácticas-. El deísmo resultante es insípido ante el dolor humano. El intento de Spinoza, excomulgado de la Sinagoga, apunta hacia una espiritualidad diversa, panteísta… insuficiente para los rabinos, excesiva para los laicismos. Los cambios actuales, el todo fluye, el malestar de la globalización, ¿tienen respuesta poco eficaz en el “aggiornamento” ilustrado de las iglesias? ¿Mejor una respuesta fundamentalista?

jueves, 16 de agosto de 2018

Judaismo ultraortodoxo

Con el avance de la secularización, las personas vinculadas a las tradiciones religiosas se sienten amenazadas. Algunos tratan de acomodar su fe a los nuevos tiempos.  Al comenzar el s. XIX,  los judíos tradicionales europeos, los “viejos creyentes”, responden a la ilustración con sus prácticas más tradicionales y acentuando la nota de espiritual. En 1803, en Lituania se funda Etz Hayyim, una escuela religiosa exigente, rigurosa y, a la vez, con profundo sentido de lo sagrado. Asegura Armstrong (“Los orígenes…”, 2010) que esta institución, multiplicada por todo el mundo, se convertirá en “la institución característica del fundamentalismo ultraortodoxo del siglo XX”. La amenaza de una cultura dominante (la ilustración y su desarrollo) provoca una ruptura en el mundo religioso, frente a los buscan el diálogo, aparecen siempre los que defienden asegurar la tradición.

martes, 14 de agosto de 2018

La revolución americana


Los padres de la revolución americana son ilustrados. Plasman en la declaración de independencia los ideales de las luces. Pero su revolución cuenta con el movimiento cristiano del “Gran Despertar (1750)”:  predica conversión y redención, rompe las iglesias y da significado espiritual a la palabra “libertad”. Señala Armstrong que las trasformaciones sociales necesitan, con frecuencia, un doble ethos: el del progreso/razón y el de la mítica/espiritualidad. La lógica de la guerra  (la que establece la necesidad de un estado propio en la lucha de intereses en juego) se alía con la lógica del retorno a la fe y la instauración en la tierra del Reino de Dios. Pero siempre que se proclama el Reino y se lucha por él, finalmente acontece la Institución; y deja, una vez más, el regusto del incumplimiento del segundo mandamiento: no usarás el nombre de Dios en vano.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Atrapar el tiempo a la carrera

Pretendemos atrapar el tiempo con nuestra carrera. Todo está disponible y depende solo de nuestra respuesta al estímulo. Sin el momento del no, en nuestra cultura, no hay contemplación. Ya Nietzsche observa que es necesaria la pervivencia de la figura del maestro para enseñar a mirar. La sociedad de la eficiencia necesita velocidad: pasamos de caminar a correr. No hay mejora, sólo más prisa. Todo es positivo. Byung-Chul Han señala que no hay creatividad si todo es positivo: todo se hace más liso, más “me gusta”. De ese modo, la actividad muy activa es la menos activa: no hay cambio, solo lo mismo a mayor velocidad (“La sociedad del cansancio”, 2010). Sin el momento del no, no es posible la espiritualidad. Entronca con las tradiciones clásicas: sin abnegación, la persona no tiene acceso a su interioridad, tampoco a la contemplación (Loyola).

miércoles, 27 de junio de 2018

El primado de la persona y la crisis

Frente a la filosofía de las cosas (neopositivismo) y la filosofía de las ideas (idealismo y su derivación lingüística), E. Mounier propone el personalismo. Se dedica a hacer filosofía tras la crisis del año 29: “…el crac del 29 le hizo pensar que la crisis económica que estaba sufriendo Occidente enmascaraba una crisis espiritual y se puso manos a la obra” (Goñi, “Las narices de los filósofos”, 2008).  Quiere mantener el primado de la persona porque si somos solo individuos o consumidores o elementos de una organización social, política o económica, somos prescindibles y nuestra dignidad queda por detrás. La crisis de 2008, que se prolonga hasta la actualidad, también es una crisis espiritual. Nuestra primera reacción fue afirmar: más sociedad, más formación. Sin embargo, nuestra respuesta es desregular la protección y levantar barreras. 

viernes, 15 de junio de 2018

Polvo de estrellas

Anunciamos que el cristianismo es un humanismo en los cincuenta. Espiritualidad es el subrayado actual. Primero, por el arrastre en su desplome de otros autodenominados humanismos (comunismo totalitario). En segundo lugar, por el éxito de los discursos culturalistas que indagan bajo las formas de las religiones. En tercer lugar, porque la humanidad demuestra muy poca compasión cuando se convierte en el centro de su discurso o su actuación. Levinas apunta hacia la Otredad, hacia el Otro, como real frente a nuestra subjetiva ilusión. De ese modo, toda pregunta por el ser de las cosas se atraganta. Sobrevive la salida de sí, el éxodo.  El cristianismo es un Éxodo, una salida del propio amor, querer o interés, de la propia subjetividad e intersubjetividad. La humanidad se hace y deshace en la creación entera. Somos polvo de estrellas. 

jueves, 19 de abril de 2018

Natura y cultura

Para Aquino, aunque podamos equivocarnos en la percepción de la realidad o en el juicio que elaboramos sobre ella, “el hombre” (al modo de “lo humano”) no es una mera construcción cultural ajena a nuestra experiencia. Pero tampoco es una realidad en sí, independiente de nuestra cultura. La naturaleza creada, en términos teológicos, no es una mera elaboración cultural al margen de la experiencia; ni su concepto es una realidad ajena a nuestra cultura. ¿Merece buscar qué hay de experiencia de lo real en un concepto que se elabora siempre en la cultura dada? ¿Merece indagar qué hay de real en conceptos tan claramente culturales como  violencia, amor, hambre, velocidad, enfermedad o espiritualidad? Claro que sí. Pero sabiendo que es una respuesta siempre marcada por esa maravilla que es nuestra capacidad de vivir en la cultura.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

No el mucho saber

En el “Diccionario de Espiritualidad” (2007), Adolfo Chércoles propone la voz “Conocimiento interno”. Se trata de un concepto que aparece en los Ejercicios Espirituales de Loyola con algunas características. Para empezar, es el resultado de una petición (reconoce los límites) pero encomienda una tarea (contemplar, repetir, pasar los sentidos). La tarea se encamina a superar la curiosidad inicial para internalizar el conocimiento hasta hacerlo verdaderamente disponible. De este modo, el conocimiento interno no es un sentimiento, pero tampoco una pura construcción intelectual. Apunta a la estructura de la propia sensibilidad –en espiritualidad cristiana, al seguimiento del modo de conocer del Cristo-. Se sintetiza en aquella frase de Loyola: “No el mucho saber harta y satisface el ánima, sino el sentir y gustar de las cosas internamente”. 

martes, 12 de diciembre de 2017

Encuentro

Patrimonio
Espiritualidad no es intimismo. Ciertamente, Schileebeeckx introduce “Cristo y los cristianos” (1979) señalando que todo comenzó con un encuentro personal. Pero tras la reunión, son enviados. En los Ejercicios Espirituales, Loyola propone que se pida “conocimiento interno” del Cristo, pero a continuación señala que ese conocimiento tiene que ver con una praxis que debe traducir el amor “más a las obras que a las palabras”. Será por eso por lo que Jerónimo Nadal SJ, jesuita de primera generación, en pleno renacimiento, sintetizará la propuesta de la naciente Compañía en un slogan somero: “Contemplativos en la acción”. La contemplación, necesaria para eludir la banalidad de los tiempos, no deviene ni en esteticismo ni en terapéutica autoayuda, sino que, por el contrario lanza a la vida concreta en la que se toman decisiones y se obtienen resultados.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Conocimiento interno

Camino a Cáceres, en el tren
¿Qué es lo que nos cambia profundamente? Parece que nuestra tendencia es a permanecer en nuestras convicciones previas incluso cuando ya vemos que hacen agua (Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas, 1962). En términos de Hans Albert: generamos una estrategia de inmunización de nuestras teorías que hace innecesario asumir los nuevos datos de realidad. Chércoles SJ (“Conocimiento interno”, Diccionario de Espiritualidad Ignaciana) acude a Loyola: hay que “sentir conocimiento interno” para que algo  produzca cambios estables. No es algo tan vinculado al sentimentalismo de los afectos o las emociones, como a la sensibilidad de los sentidos: si me acerco a la realidad dirigiendo los sentidos desde mis cosmovisiones previas, me distancio de lo real para permanecer en mi imagen del mismo, aunque sea una “ilusión”.