El
término “Fundamentalismo” se aplica de suyo a los cristianos conservadores que
en el s. XX se organizan en EE.UU. sobre los cinco fundamentos (Armstrong, “Los
orígenes…”). La lectura literal de las Escrituras es central. Les lleva al
conflicto con los cristianos liberales que viven en paz con la exégesis
crítica. El capítulo más dramático es la “verdad científica” del Génesis,
centro del juicio (Dayton, 1925) que condena al maestro Scopes, y que supuso el
desprestigio del fundamentalismo. Liberales y fundamentalistas reaccionan ante
el pensamiento occidental. El fundamentalismo quiere, sin embargo, dar la
batalla con las mismas armas de la modernidad: argumentan racional y
científicamente la historicidad de la narración bíblica. De este modo, dejan
toda la cancha al cientismo y acaban dejando sin fundamento la fuerza de la fe
religiosa.
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lunes, 24 de septiembre de 2018
Fundamentos y razón
El
término “Fundamentalismo” se aplica de suyo a los cristianos conservadores que
en el s. XX se organizan en EE.UU. sobre los cinco fundamentos (Armstrong, “Los
orígenes…”). La lectura literal de las Escrituras es central. Les lleva al
conflicto con los cristianos liberales que viven en paz con la exégesis
crítica. El capítulo más dramático es la “verdad científica” del Génesis,
centro del juicio (Dayton, 1925) que condena al maestro Scopes, y que supuso el
desprestigio del fundamentalismo. Liberales y fundamentalistas reaccionan ante
el pensamiento occidental. El fundamentalismo quiere, sin embargo, dar la
batalla con las mismas armas de la modernidad: argumentan racional y
científicamente la historicidad de la narración bíblica. De este modo, dejan
toda la cancha al cientismo y acaban dejando sin fundamento la fuerza de la fe
religiosa.jueves, 23 de agosto de 2018
Sin filosofía en el medievo
De Platón a Foucault va “Temperamentos filosóficos”. Tras
los dos clásicos griegos, aborda a Agustín. Después: el Renacimiento. Nada por
medio. Todo lo pensado durante la Edad Media, que venera a Aristóteles (“el
filósofo”), no es temperamento filosófico –para Sloterdijk-. Para el autor de
“Temperamentos filosóficos”, el de Hipona degrada el amor como recuerdo de lo
bello y lo bueno (Platón) al ver un humano mancillado por herida incurable. No
hay ascenso mediante el pensar hacia la Verdad/Bondad. Queda la gracia
otorgada. Concluye que la razón agustiniana conduce “a la catástrofe cristiana
de la filosofía”. Si Dios está por medio, ya no hay filosofía y el amor no
salva. El esfuerzo del pensamiento sólo es filosofía si prescinde del intento
de tematizar la trascendencia. Catástrofe es la añoranza de lo absolutamente
Otro.lunes, 23 de abril de 2018
Te amo
Claro que hay un modo de entender el amor que es intercambio y donde el
encuentro se queda en el sexo (o en el contrato con clausulas de
rescisión). Así, probablemente
menosprecie una sexualidad que hace del
encuentro un acontecimiento, del acontecimiento un inicio. El encuentro sucede,
en tantas ocasiones, por puro azar. Incluso el que parece preparado, como en
los matrimonios antiguos concertados por
las familias. “¿Cómo un puro azar, al principio, puede convertirse en el punto
de apoyo de una construcción de verdad?” (Badiou, “Elogio del amor”,
2009). El riesgo del amor consiste en
fijar el azar, en construir verdad de Dos en un mundo que hasta ahora era mar
de navegación de uno. Por eso, el amor se declara, para fijar el azar y asumir
el riesgo. La expresión “te amo” se carga de tal significado que compromete al
destino.
domingo, 8 de abril de 2018
Teología y política
Benjamín
sólo critica a Stalin tras el pacto con Hitler (Lilla, en “Pensadores
temerarios”). Su marxismo es, para su
amigo Scholem, la historia de un “teólogo extraviado en el reino de lo
profano”. Benjamín piensa desde la teología y la literatura. Su crítica
literaria es la visión de la verdad que sería inaprensible incluso para el
creador literario. ¿Encuentra en el materialismo un texto literario que
comentar? Lo cierto es que el socialismo real no resiste su mirada; ni tampoco
los marxistas (Brecht) entienden su trabajo: sigue haciendo teología. Para el
teólogo Scholem, Benjamín trata de unir teología y política: el marxismo
necesita la teología para desechar la fe en el progreso científico y abrir
“cada segundo de tiempo” al lugar por el que entra el Mesías. ¿Estaba convencido de que la pretensión
teológica de salvación se puede acelerar mediante la acción política? jueves, 29 de marzo de 2018
Deconstrucción y otro
Derrida habla de deconstrucción. Usa el concepto de “signo” de los
estructuralismos (el sentido emerge de las diferencias y del lugar en la
estructura) para analizar textos e instituciones. Deconstruir es mostrar la
risible pretensión de atribuir suelo metafísico a nuestras construcciones
antropológicas. De este modo, denuncia el logocentrismo y afirma la importancia
“de lo otro que irrumpe, del otro que escribe en mí. (…). La justicia –dirá-
consiste en aprender a vivir con el otro” (Morey, “Foucault y Derrida”,
2015). Lo otro aparece para cuestionar
el concepto de “verdad” como la presencia en el presente. Más bien apunta a los
espacios vacíos, que siguen significando sin presencias de lo propio. El vacío
es la presencia del otro, de lo otro. La ética se orienta por la presencia del
otro, que siempre es diferida, inaprensible. Ese es el respeto y el servicio.
domingo, 18 de febrero de 2018
Lo bello en el mundo sufriente
Byung Chul
Han concluye “La salvación de lo bello” (2015) afirmando que es “…la salvación
de lo vinculante”. Se remite a Heidegger que vincula bello con verdad. Se
distancia de la belleza como lo que agrada. Adorno habla de la belleza del
arte: una forma de conocimiento (¿asume a Heidegger?). El arte comprometido no es lo bello, es un
monólogo del autor con un público suyo, como si autor y público no estuvieran
sujetos a la misma crítica del mundo al que pretende denunciar. El arte hace su
función en la dinámica social precisamente “poniendo de manifiesto la
posibilidad de sustraerse a ella”. Si hoy lo estético es lo pulido, lo liso, lo
que agrada, entonces la salvación de lo bello puede estar en “tomarse en serio
el sufrimiento del mundo” (Farina en “Adorno”, 2016) para abrir a la
posibilidad de una verdad que lo afronte (lo vinculante).jueves, 8 de febrero de 2018
¿Post - Postmodernidad?
Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la “Verdad”. Esta despedida
tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre el mundo exterior y
afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente (Cogito ergo sum). Con la
Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia la muerte de Dios (con
mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y proclama el final de la
metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde entonces, el pensamiento
es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con Rorty hemos pasado del
razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar que con el tercer
milenio entramos en la post - post
modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal y Bricmont)?
Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de Ellacuría S.J.:
“Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”.
Todo comenzó con un rumor: vive
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miércoles, 7 de febrero de 2018
De la mano
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Para la Escuela de Frankfurt, la filosofía de su tiempo aboca a una contraposición equivocada: la filosofía conceptual científica y la filosofía existencialista que acaba en la irracionalidad. La deriva nacional socialista de Heidegger es, a ojos de Adorno, no más que una consecuencia de su posicionamiento filosófico. Farina (“Adorno”, 2016) señala los itinerarios paralelos: romanticismo, existencialismo, nacionalismo, de una parte; ilustración, conceptualismo, capitalismo, del otro. Quizás hoy seamos testigos de la fusión de ambos itinerarios: el fin de las ideologías se prolonga en el final de los grandes relatos, adiós a la Verdad y al reino del pensamiento débil (Gianni Vattimo). Por otro lado, el final del marxismo real (URSS) parece dar la razón a los que no ven alternativa al capitalismo. Hoy capitalismo y pensamiento débil parece que van de la mano.
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miércoles, 31 de enero de 2018
El retorno de un encargo: la realidad
Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la
“Verdad”. Esta despedida tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre
el mundo exterior y afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente
(Cogito ergo sum). Con la Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia
la muerte de Dios (con mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y
proclama el final de la metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde
entonces, el pensamiento es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con
Rorty hemos pasado del razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar
que con el tercer milenio entramos en la post -
post modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal
y Bricmont)? Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de
Ellacuría S.J.: “Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”. miércoles, 10 de enero de 2018
La pregunta
Queremos
comprender nuestra frecuente incapacidad para entendernos. El libro “Para
hablar de la sociedad”, (Howard Becker, 2007) nos muestra las dos preguntas que
nos hacemos ante los modelos con los que leemos la realidad: ¿qué pasó? ¿por
qué pasó? Para las cuestiones morales que se abren con la segunda pregunta,
nuestras respuestas son siempre interpretativas. Pero también es interpretativa
la selección de datos y la conversión en enunciado del mero hecho. ¿Significa eso que es imposible conocer la
verdad? Así se posiciona la postmodernidad. Pero antes de determinar si es o no
posible el acceso a la verdad, quedan muchas cuestiones intermedias: ¿quién
selecciona los hechos? ¿Con qué formación cuenta quien lee el enunciado? Lo
cierto es que no damos la misma respuesta porque ni siquiera nos hacemos la
misma pregunta.
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miércoles, 27 de diciembre de 2017
Palabras
El siglo V a.C. cuenta con la intervención de Protágoras: “El hombre es la medida de todas las cosas”. En el siglo XX, Marx, Groucho, parece situarse en esa dirección: “Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”. En 1962, se publica “Cómo hacer cosas con palabras”, de J.Austin, padre de la lingüística pragmática: no parece que haya mucha distancia entre el ser y el enunciar, todo deviene lenguaje. En el 66, Foucault da a luz “Las palabras y las cosas”: El giro lingüístico deconstruye el saber y tiene raíces profundas que afectan toda filosofía en el siglo XX. En 1982, Rorty escribe “Consecuencias del pragmatismo”. El racionalismo ilustrado, tras sustituir la verdad religiosa, pretende una verdad igualmente estable, recibe ahora su propia medicina, el fin de la epistemología: de la investigación pasamos a la pura conversación. Palabras.
lunes, 25 de diciembre de 2017
Praxis y lenguaje
Quizás Rorty no ha leído teología contemporánea y
¡sitúa a Jerry Fawell (fundamentalista) y a Josep Ratzinger (católico) en el
mismo pensamiento! Su discurso es una invitación a otro paso en la
secularización: Dios ha muerto; es hora de suprimir a los sustitutos de Dios
(la razón y la verdad). Se distancia de Habermas que precisamente llama a la
humildad de la razón al rebuscar en el diálogo posible con la sabiduría de las
religiones. Choca con Vattimo que mantiene su cristianismo vacío de trascendencia.
La luz de la postmodernidad es una luz pálida. Es el camino que permite a la
persona responder sólo ante la otra persona. Cierto que la tenacidad con la que
lo hace –la de un erizo encerrado sobre sí mismo- hace sospechar que su Verdad
con mayúsculas es la no existencia de ninguna verdad con mayúsculas. Se dirige
pues hacia la praxis y su lenguaje.domingo, 17 de diciembre de 2017
Adios al gran relato
El anuncio del final de los grandes relatos en “La condición
postmoderna” (1979) de Lyotard propone
la instalación en los pequeños relatos, fragmentados, en el cada día. Si Hegel
lee la historia convencido de que en ella se realiza el Espíritu, si Marx la ve
como un camino inexorable hacia la
sociedad comunista, si Teilhard de Chardin la entiende como una línea cósmico
entre el Alfa y el Omega (Cristo)… Ahora sería sólo una narración propia para
cada momento, provisional, efímera, en cada lugar, sin universalismos ni
dirección. Lo cierto es que está de moda la Historia. En ella buscamos
explicaciones y consuelos para nuestra actuaciones o ejemplos y modelos con los
que interpretar nuestro presente. “Se
dice que el fundador de China, el emperador Qin, destruyó todos los documentos
anteriores (…) y escribió su propia historia” (MacMillan, 2009).
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