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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Contracultura y Fundamentalismo

Antes de que el fundamentalismo se movilice, pasa, a juicio de Armstrong (“Los orígenes…”, 2010) por una contracultura. En Irán, ante la imposición moderna del sha Reza, el chiismo hace de la ciudad de Qom un centro religioso que introduce la participación del clero en la política. El estado moderno y socialista de Nasser (Egipto) ve crecer a los Hermanos Musulmanes que controlan la sociedad desde fuera del estado. Ante el triunfo de los cristianos liberales en muchas confesiones de EE.UU., nacen universidades y medios que crean hogar cultural para quienes siguen los cinco fundamentos. El avance del Sionismo y su racionalidad provoca una subcultura que no acepta la separación de lo sagrado y lo profano. El temor a la desaparición frente a la racionalidad de la cultura dominante genera el retorno moderno a los fundamentos.

jueves, 4 de octubre de 2018

Gush Emunin

El humanismo laico, en nota a pie de página de la setentencia “Torcaso contra Watkins” (Tribunal Supremo EE.UU. 1961), es “…una de aquellas religiones del mundo que, al igual que el budismo, el taoísmo y la cultura ética no enseña lo que en general se considera una creencia en la existencia de Dios”. Para Armstrong (“Los orígenes…”, 2010) esta identificación de laicidad con otra religión da pie a la posición política de quienes piensan que si el Estado defiende una religión diferente a la mía, mi lealtad al Estado se cuestiona y es legítimo que intente conquistarlo. En Israel, en los 70, el Gush Emunin se configura como un grupo de presión para “conducir al pueblo judío hacia la plenitud de la visión sionista”, la herencia judía, para salvar Israel y el mundo. Inician un camino imposible para la paz: la expulsión de los palestinos y la ocupación de sus tierras.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Fundamentos y razón

El término “Fundamentalismo” se aplica de suyo a los cristianos conservadores que en el s. XX se organizan en EE.UU. sobre los cinco fundamentos (Armstrong, “Los orígenes…”). La lectura literal de las Escrituras es central. Les lleva al conflicto con los cristianos liberales que viven en paz con la exégesis crítica. El capítulo más dramático es la “verdad científica” del Génesis, centro del juicio (Dayton, 1925) que condena al maestro Scopes, y que supuso el desprestigio del fundamentalismo. Liberales y fundamentalistas reaccionan ante el pensamiento occidental. El fundamentalismo quiere, sin embargo, dar la batalla con las mismas armas de la modernidad: argumentan racional y científicamente la historicidad de la narración bíblica. De este modo, dejan toda la cancha al cientismo y acaban dejando sin fundamento la fuerza de la fe religiosa.

jueves, 13 de septiembre de 2018

La confusión del discurso

La historia político-religiosa de EE.UU. del siglo XIX se distancia de la europea. En la carrera hacia la modernidad, los EE.UU. avanza con la ilustración de sus fundadores. Pero el “2º gran despertar” es la continuidad de la revolución: la religión de la gente pobre frente al deísmo ilustrado de las élites (Armstrong, “Orígenes…”). La sociedad norteamericana se hace más religiosa. Identifica con la espiritualidad grandes virtudes políticas: el progreso, la liberación, la cultura, la solidaridad. En Europa, sin embargo, la brecha de Galileo y Newton se profundiza con Kant y Darwin. Una auténtica cruzada contra la religión tiene efectos sobre una sociedad que vive lo religioso como obsoleto y defensor del ethos del “ancien regime”. El estudio de la religión como ciencia la desmiente. Alguien ha confundido el discurso de sentido con el discurso científico.

miércoles, 11 de julio de 2018

Uso y abuso


La militancia laicista es signo visible de cierta izquierda. Se suprimen los símbolos religiosos de un acto oficial, no es mala cosa. Cada cual puede ver el valor moral de una promesa sobre la Constitución, pero evitamos el uso del nombre de Dios en vano. El nombre de Dios ha sufrido usos y abusos. La gestión de lo político, tal y como vemos que se conquista y defiende el poder, no permite aventurar mejor suerte para los usos públicos de los términos teológicos (uso y abuso). Los presidentes de los EE.UU. juran su cargo sobre la Biblia. En “Eclipse de Dios”, Buber narra una conversación sobre uno de sus escritos en la que un lector le reprochaba usar el nombre de Dios para hablar de lo más sublime. Se trata de una palabra que ha sufrido la zozobra de su uso en la historia. Iguacén, obispo de Tenerife, decía que convertir es cosa de Dios. Por acá nos queda sólo ser testigos.

domingo, 11 de febrero de 2018

Dialéctica de la Ilustración

La contraposición entre tesis y antítesis no es exclusiva de la filosofía dialéctica. En los sistemas democráticos de partidos, los debates políticos adoptan con frecuencia esta forma. También en las discusiones familiares. De esta confrontación emerge la síntesis. Hace unos años, el programa “59 segundos” enfrentaba dos bandos en mensajes cortos, propios del eslogan más que del argumento. Lo normal es que al acabar el debate cada postura se extreme. La síntesis se aleja. Durante los años de permanencia en Los Ángeles, Adorno trabaja con Horkheimer en “La dialéctica de la ilustración” (1944).  Se distancian de la visión optimista de Hegel o Marx que, cada cual a su modo, vería a la dialéctica como un crecimiento positivo garantizado. Para la Escuela de Frankfurt la Europa de los totalitarismos muestra los peligros de la dialéctica.