Antes de
que el fundamentalismo se movilice, pasa, a juicio de Armstrong (“Los
orígenes…”, 2010) por una contracultura. En Irán, ante la imposición moderna
del sha Reza, el chiismo hace de la ciudad de Qom un centro religioso que
introduce la participación del clero en la política. El estado moderno y
socialista de Nasser (Egipto) ve crecer a los Hermanos Musulmanes que controlan
la sociedad desde fuera del estado. Ante el triunfo de los cristianos liberales
en muchas confesiones de EE.UU., nacen universidades y medios que crean hogar
cultural para quienes siguen los cinco fundamentos. El avance del Sionismo y su
racionalidad provoca una subcultura que no acepta la separación de lo sagrado y
lo profano. El temor a la desaparición frente a la racionalidad de la cultura
dominante genera el retorno moderno a los fundamentos.
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miércoles, 21 de noviembre de 2018
Contracultura y Fundamentalismo
Antes de
que el fundamentalismo se movilice, pasa, a juicio de Armstrong (“Los
orígenes…”, 2010) por una contracultura. En Irán, ante la imposición moderna
del sha Reza, el chiismo hace de la ciudad de Qom un centro religioso que
introduce la participación del clero en la política. El estado moderno y
socialista de Nasser (Egipto) ve crecer a los Hermanos Musulmanes que controlan
la sociedad desde fuera del estado. Ante el triunfo de los cristianos liberales
en muchas confesiones de EE.UU., nacen universidades y medios que crean hogar
cultural para quienes siguen los cinco fundamentos. El avance del Sionismo y su
racionalidad provoca una subcultura que no acepta la separación de lo sagrado y
lo profano. El temor a la desaparición frente a la racionalidad de la cultura
dominante genera el retorno moderno a los fundamentos.jueves, 4 de octubre de 2018
Gush Emunin
El
humanismo laico, en nota a pie de página de la setentencia “Torcaso contra
Watkins” (Tribunal Supremo EE.UU. 1961), es “…una de aquellas religiones del
mundo que, al igual que el budismo, el taoísmo y la cultura ética no enseña lo
que en general se considera una creencia en la existencia de Dios”. Para
Armstrong (“Los orígenes…”, 2010) esta identificación de laicidad con otra
religión da pie a la posición política de quienes piensan que si el Estado
defiende una religión diferente a la mía, mi lealtad al Estado se cuestiona y
es legítimo que intente conquistarlo. En Israel, en los 70, el Gush Emunin se
configura como un grupo de presión para “conducir al pueblo judío hacia la
plenitud de la visión sionista”, la herencia judía, para salvar Israel y el mundo.
Inician un camino imposible para la paz: la expulsión de los palestinos y la
ocupación de sus tierras.lunes, 24 de septiembre de 2018
Fundamentos y razón
El
término “Fundamentalismo” se aplica de suyo a los cristianos conservadores que
en el s. XX se organizan en EE.UU. sobre los cinco fundamentos (Armstrong, “Los
orígenes…”). La lectura literal de las Escrituras es central. Les lleva al
conflicto con los cristianos liberales que viven en paz con la exégesis
crítica. El capítulo más dramático es la “verdad científica” del Génesis,
centro del juicio (Dayton, 1925) que condena al maestro Scopes, y que supuso el
desprestigio del fundamentalismo. Liberales y fundamentalistas reaccionan ante
el pensamiento occidental. El fundamentalismo quiere, sin embargo, dar la
batalla con las mismas armas de la modernidad: argumentan racional y
científicamente la historicidad de la narración bíblica. De este modo, dejan
toda la cancha al cientismo y acaban dejando sin fundamento la fuerza de la fe
religiosa.jueves, 13 de septiembre de 2018
La confusión del discurso
La
historia político-religiosa de EE.UU. del siglo XIX se distancia de la europea.
En la carrera hacia la modernidad, los EE.UU. avanza con la ilustración de sus
fundadores. Pero el “2º gran despertar” es la continuidad de la revolución: la
religión de la gente pobre frente al deísmo ilustrado de las élites (Armstrong,
“Orígenes…”). La sociedad norteamericana se hace más religiosa. Identifica con
la espiritualidad grandes virtudes políticas: el progreso, la liberación, la
cultura, la solidaridad. En Europa, sin embargo, la brecha de Galileo y Newton
se profundiza con Kant y Darwin. Una auténtica cruzada contra la religión tiene
efectos sobre una sociedad que vive lo religioso como obsoleto y defensor del
ethos del “ancien regime”. El estudio de la religión como ciencia la desmiente.
Alguien ha confundido el discurso de sentido con el discurso científico.miércoles, 11 de julio de 2018
Uso y abuso
La militancia laicista es signo visible de cierta izquierda.
Se suprimen los símbolos religiosos de un acto oficial, no es mala cosa. Cada
cual puede ver el valor moral de una promesa sobre la Constitución, pero
evitamos el uso del nombre de Dios en vano. El nombre de Dios ha sufrido usos y
abusos. La gestión de lo político, tal y como vemos que se conquista y defiende
el poder, no permite aventurar mejor suerte para los usos públicos de los
términos teológicos (uso y abuso). Los presidentes de los EE.UU. juran su cargo
sobre la Biblia. En “Eclipse de Dios”, Buber narra una conversación sobre uno
de sus escritos en la que un lector le reprochaba usar el nombre de Dios para
hablar de lo más sublime. Se trata de una palabra que ha sufrido la zozobra de
su uso en la historia. Iguacén, obispo de Tenerife, decía que convertir es cosa
de Dios. Por acá nos queda sólo ser testigos.domingo, 11 de febrero de 2018
Dialéctica de la Ilustración
La contraposición
entre tesis y antítesis no es exclusiva de la filosofía dialéctica. En los
sistemas democráticos de partidos, los debates políticos adoptan con frecuencia
esta forma. También en las discusiones familiares. De esta confrontación emerge
la síntesis. Hace unos años, el programa “59 segundos” enfrentaba dos bandos en
mensajes cortos, propios del eslogan más que del argumento. Lo normal es que al
acabar el debate cada postura se extreme. La síntesis se aleja. Durante los
años de permanencia en Los Ángeles, Adorno trabaja con Horkheimer en “La
dialéctica de la ilustración” (1944). Se
distancian de la visión optimista de Hegel o Marx que, cada cual a su modo,
vería a la dialéctica como un crecimiento positivo garantizado. Para la Escuela
de Frankfurt la Europa de los totalitarismos muestra los peligros de la
dialéctica.
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