El
humanismo laico, en nota a pie de página de la setentencia “Torcaso contra
Watkins” (Tribunal Supremo EE.UU. 1961), es “…una de aquellas religiones del
mundo que, al igual que el budismo, el taoísmo y la cultura ética no enseña lo
que en general se considera una creencia en la existencia de Dios”. Para
Armstrong (“Los orígenes…”, 2010) esta identificación de laicidad con otra
religión da pie a la posición política de quienes piensan que si el Estado
defiende una religión diferente a la mía, mi lealtad al Estado se cuestiona y
es legítimo que intente conquistarlo. En Israel, en los 70, el Gush Emunin se
configura como un grupo de presión para “conducir al pueblo judío hacia la
plenitud de la visión sionista”, la herencia judía, para salvar Israel y el mundo.
Inician un camino imposible para la paz: la expulsión de los palestinos y la
ocupación de sus tierras.
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jueves, 4 de octubre de 2018
Gush Emunin
El
humanismo laico, en nota a pie de página de la setentencia “Torcaso contra
Watkins” (Tribunal Supremo EE.UU. 1961), es “…una de aquellas religiones del
mundo que, al igual que el budismo, el taoísmo y la cultura ética no enseña lo
que en general se considera una creencia en la existencia de Dios”. Para
Armstrong (“Los orígenes…”, 2010) esta identificación de laicidad con otra
religión da pie a la posición política de quienes piensan que si el Estado
defiende una religión diferente a la mía, mi lealtad al Estado se cuestiona y
es legítimo que intente conquistarlo. En Israel, en los 70, el Gush Emunin se
configura como un grupo de presión para “conducir al pueblo judío hacia la
plenitud de la visión sionista”, la herencia judía, para salvar Israel y el mundo.
Inician un camino imposible para la paz: la expulsión de los palestinos y la
ocupación de sus tierras.lunes, 17 de septiembre de 2018
La promesa de la tierra
El
judaísmo se ve amenazado por la modernidad. A lo largo del siglo XIX, se teme a
la exterminación “…como una evaluación realista del potencial aniquilador de la
modernidad” (Armstrong, “Los orígenes…”, 2010). Entre las muchas reacciones, el
Sionismo propone una tierra refugio. Los sionistas ven la religión como un
freno al progreso de Israel. Sin embargo, el mito de Jerusalén y del retorno a
la Tierra Santa es un magnífico aliado del sionismo. El sionismo es un camino
peculiar para introducir al judaísmo en la modernidad. Choca con el judaísmo
ortodoxo que hace tabú de toda pretensión de convertir al Mesías de nuevo en
una propuesta política actual. Si se rompe ese tabú, el lenguaje narrativo de
la religión se trata como lenguaje racional, como logos. La historia muestra la
sangre como resultado.miércoles, 5 de septiembre de 2018
La cábala y la política
La cábala es una solución
espiritual a los cambios que debió afrontar el mundo judío con la llegada
agresiva de los Estados Nación de la modernidad. La cábala se sitúa en el
ámbito del mito, no de logos; de la espiritualidad, no de la praxis política.
De hecho, su conversión en movimiento político (ámbito del logos), en el
episodio de Shabbetai (1626-1676) acaba como un despropósito con consecuencias
dolorosas para muchísimas personas. La desmesurada inclusión del logos en el
mito, argumenta Armstrong (“Los orígenes del fundamentalismo…”), avanza hacia
una fe vacía de significado. La desmesurada inclusión del mitos en el logos
supone una realidad social y política desbocada, capaz de destruir a la
humanidad que no participa de dicha experiencia mítica. Lo han vivido muchos
años los propios judíos.
martes, 4 de septiembre de 2018
Las tristezas del destierro
La modernidad acompaña a los sefardíes antes de la expulsión. Su formación y cultura supera a la de los
gentiles. Muestra, sin embargo, Armstrong ("Los orígenes...", 2010), que ese poder intelectual resulta
ineficaz para aliviar las tristezas del destierro. Están los intentos de los
judíos racionalistas, muchas veces crecidos de la imposibilidad de practicar la
fe –como sucedía con los marranos, para los que resulta incomprensible la
narrativa creyente heredada en la ausencia de ritos y prácticas-. El deísmo resultante
es insípido ante el dolor humano. El intento de Spinoza, excomulgado de la
Sinagoga, apunta hacia una espiritualidad diversa, panteísta… insuficiente para
los rabinos, excesiva para los laicismos. Los cambios actuales, el todo fluye, el
malestar de la globalización, ¿tienen respuesta poco eficaz en el
“aggiornamento” ilustrado de las iglesias? ¿Mejor una respuesta
fundamentalista?
jueves, 23 de agosto de 2018
Fundamentalismo y modernidad
En El País (5-X-2011), al presentar el coloquio sobre el
pensar político de Milosz, se cita a Azar Nafisi: “El fundamentalismo ha
secuestrado a la religión”. Así, la religión no es por sí fundamentalista, ni
el fundamentalismo es por sí religioso. Indaga en los orígenes de la
modernidad, Armstrong, para mostrar la raíz del fundamentalismo: es una
reacción moderna frente a lo moderno. Su primer capítulo, sobre la modernidad
judía, muestra que, aunque anticipan la modernidad, los judíos sufren “la experiencia
dolorosa con la sociedad agresivamente modernizadora de Europa”. La crisis del
judaísmo tradicional los lleva desde el laicismo al pluralismo… y a la
privatización de la fe. Sin embargo, la mayoría judía evolucionó y se mostró
capaz de “dar con nuevas soluciones, algunas de las cuales parecían
escandalosas en la búsqueda de algo nuevo”. ¿No nos refleja?
jueves, 16 de agosto de 2018
Judaismo ultraortodoxo
Con el
avance de la secularización, las personas vinculadas a las tradiciones
religiosas se sienten amenazadas. Algunos tratan de acomodar su fe a los nuevos
tiempos. Al comenzar el s. XIX, los judíos tradicionales europeos, los
“viejos creyentes”, responden a la ilustración con sus prácticas más tradicionales
y acentuando la nota de espiritual. En 1803, en Lituania se funda Etz Hayyim,
una escuela religiosa exigente, rigurosa y, a la vez, con profundo sentido de
lo sagrado. Asegura Armstrong (“Los orígenes…”, 2010) que esta institución,
multiplicada por todo el mundo, se convertirá en “la institución característica
del fundamentalismo ultraortodoxo del siglo XX”. La amenaza de una cultura
dominante (la ilustración y su desarrollo) provoca una ruptura en el mundo
religioso, frente a los buscan el diálogo, aparecen siempre los que defienden
asegurar la tradición.
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