La dialéctica entre el amo y el esclavo, descrita por Hegel, señala que el uno sólo se reconoce a sí mismo por la presencia del otro. No hay amo sin esclavo. Si quiero autoafirmarme como sujeto, quienes me limitan son, sin embargo, necesarios para esa autoafirmación. Sin los otros, no estoy yo. De Beauvoir utiliza este concepto de alteridad para explicar el origen de la desigualdad entre hombres y mujeres: en la autoafirmación de los hombres (que culmina en un androcentrismo que identifica lo masculino con humanidad) el papel de las mujeres es ser “otra”: la alteridad para la autoafirmación. Nos explica Cristina Sánchez (“Del deseo al sexo”, 2016): “si la mujer es la Otra, Beauvoir se pregunta por las posibilidades de negarse a ser la Otra”. Para eso, es necesario un “nosotras” que las mujeres no han usado históricamente, invisibilizadas como colectivo histórico. La sentencia según la cual la existencia precede a la esencia muestra, por tanto, que la feminidad es una alteridad generada de la autoafirmación de los hombres.
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lunes, 24 de junio de 2019
Alteridad
La dialéctica entre el amo y el esclavo, descrita por Hegel, señala que el uno sólo se reconoce a sí mismo por la presencia del otro. No hay amo sin esclavo. Si quiero autoafirmarme como sujeto, quienes me limitan son, sin embargo, necesarios para esa autoafirmación. Sin los otros, no estoy yo. De Beauvoir utiliza este concepto de alteridad para explicar el origen de la desigualdad entre hombres y mujeres: en la autoafirmación de los hombres (que culmina en un androcentrismo que identifica lo masculino con humanidad) el papel de las mujeres es ser “otra”: la alteridad para la autoafirmación. Nos explica Cristina Sánchez (“Del deseo al sexo”, 2016): “si la mujer es la Otra, Beauvoir se pregunta por las posibilidades de negarse a ser la Otra”. Para eso, es necesario un “nosotras” que las mujeres no han usado históricamente, invisibilizadas como colectivo histórico. La sentencia según la cual la existencia precede a la esencia muestra, por tanto, que la feminidad es una alteridad generada de la autoafirmación de los hombres.domingo, 28 de octubre de 2018
Eternidad del mundo
En la
Edad Media, Ockham, habla de la “eternidad del mundo”. ¿Comienza a partir de un
instante? ¿Es posible que esté ahí desde siempre? En la actualidad, el
aceptable Big Bang se queda a la espera de ulteriores hipótesis. Ockham no ve
contradicción en la idea de un mundo eterno (sin comienzo en el tiempo) con la
narrativa bíblica (que tiene sentido teológico, no metafísico). En “Filosofía
medieval”, Martínez Lorca, 2015, señala el significado del filósofo inglés:
“…simplificó nuestra cosmovisión, dejó de lado las metafísicas esencialistas,
puso de relieve el papel de la experiencia en nuestro conocimiento del mundo…”.
En el fondo, el libro, breve, de Martínez Lorca, pone su empeño en mostrar el
mundo medieval latino y árabe, como un tiempo fecundo para la filosofía, lejos
de Hegel y su visión negativa de una época que marca nuestra historia.lunes, 3 de septiembre de 2018
Vencedores y vencidos
Una concepción historicista
del cristianismo haría prescindible la fe: la capacidad predictiva de la
ciencia histórica mostraría la verdad o falsedad del mensaje cristiano (la
redención). ¿No es algo de ese modo de pensar lo que aparece en Hegel cuando
intenta mostrar toda la realidad y la realidad como un todo? La totalidad, la comprensión de la totalidad,
haría superflua la necesidad de fe. El
cristianismo (la historia del Dios encarnado y redentor) no parece considerar
el mundo como un drama pre-escrito por Dios. El discernimiento no consiste en
descubrir la facción que, finalmente, nos permitirá estar del lado de los
vencedores cuando culmine la historia. K. Barth señala: “Cristo padece. Por lo
tanto, no conquista. No triunfa. No tiene éxito… No consigue nada más que su
crucifixión”. Este hecho histórico es el que señala el sentido de la fe.jueves, 26 de julio de 2018
Acompañado por la soledad
Dice
Saint Exupery que lo importante es invisible a los ojos. Quizás es Nietzsche
que se da con lo dionisiaco. Su vida parece un itinerario de sin razón.
Cuestiona el idealismo de su época (Hegel: todo lo real es racional). Pone voz
a Zaratustra y se desliza hacia la demencia. Arremete contra la metafísica y
contra su Dios (el Dios de la metafísica). Debilita el suelo de toda
justificación y de todos los discursos racionales de nuestras políticas. Se
aferra a la voluntad de poder como vida. Sorprende la debilidad apasionada de
quien quisiera hacer filosofía a golpes y derrumbar todos los pilares. Es la
propia razón que arremete contra su fundamento. También asegura Saint Exupery
que hay razones del corazón que la razón no entiende. En el camino hacia una
filosofía original, Nietzsche se queda humanamente solo. Soledad, leal e
indeseada compañera.viernes, 13 de julio de 2018
Misterio y manifiesto
Le da la
razón Buber al Nietzsche que proclama la muerte de Dios. Se trata (“Eclipse de
Dios”) de una afirmación lógica: Kant vincula lo de Dios a un impulso moral
interior. Eso lo expulsa del mundo. Hegel, que intelectualiza la realidad (todo
lo real es ideal), asegura: “Ya no hay nada de misterio en Dios”. Y es que el
idealismo hegeliano propone un Dios que no puede ser el mismo, a la vez
manifiesto y misterioso, que atisba la religión. El Dios manifiesto siempre es
antropomórfico y, a la vez, misterio. Si es solo misterio, no es manifiesto y
no hay experiencia alguna que nos remita a él, si es puramente antropomórfico,
tampoco es manifiesto, sino solo creación nuestra. Nietzsche reconoce así lo
que ha pasado: Dios está liquidado. Pero el tiempo y la cultura mantiene la
pervivencia de un coloquio que no es mero soliloquio. Es misterio, pero se
manifiesta.viernes, 23 de febrero de 2018
Lectura ardua
Para Levinas
ética es filosofía primera. Es novedad en la historia del pensamiento
occidental. Por eso, ni los términos ni las normas de redacción usados hasta
ahora pueden servir para formular algo tan diverso. Así, lectura y comprensión
es ardua: cambia el significado de palabras que nos son familiares y redacta a
modo de oleadas que parecen repetirse sobre la misma playa. La filosofía
anglosajona, sostenida en el rigor y el análisis del lenguaje, no lo estima
como filósofo; quizás, pensador religioso o literato. Otros pensadores
(Husserl, Bergson, Heidegger, Kant, Hegel) son también de difícil lectura y
comprensión. Sin embargo, todos ellos se mantienen en el ámbito de la tradición
occidental de conceptos que dan cuenta de la realidad. Levinas afirma que eso
es violencia. Cambia la pregunta. Cambia el lenguaje. ¿Prescinde de ser
entendido?
martes, 20 de febrero de 2018
Dialéctica y crisis
La
dialéctica alemana tiene en Hegel y Marx dos figuras. Ambos hacen una
dialéctica positiva: sufrir y negar para avanzar hacia el bien. Se desarrolla
el Espíritu (Hegel); llega la sociedad igualitaria (Marx). Adorno –ver Farina-
critica este modelo, hijo de la ilustración, que reduce la realidad a los
conceptos de la razón. Así, la realidad desaparece en la razón. Por eso, Adorno
emprende el camino de una dialéctica negativa: “los objetos de conocimiento no
resuelven su esencia” en los conceptos. (¿Es que “la existencia precede a la
esencia”?) Adorno rechaza la “práctica de reducir todos los elementos humanos y
significativos a una serie de relaciones matematizables”. Intuye Adorno que el
dominio sobre la naturaleza es dominio de unas personas sobre otras. Recuerda a
Francisco: la crisis ecológica es la misma que la crisis social: crisis de un
sistema.domingo, 11 de febrero de 2018
Dialéctica de la Ilustración
La contraposición
entre tesis y antítesis no es exclusiva de la filosofía dialéctica. En los
sistemas democráticos de partidos, los debates políticos adoptan con frecuencia
esta forma. También en las discusiones familiares. De esta confrontación emerge
la síntesis. Hace unos años, el programa “59 segundos” enfrentaba dos bandos en
mensajes cortos, propios del eslogan más que del argumento. Lo normal es que al
acabar el debate cada postura se extreme. La síntesis se aleja. Durante los
años de permanencia en Los Ángeles, Adorno trabaja con Horkheimer en “La
dialéctica de la ilustración” (1944). Se
distancian de la visión optimista de Hegel o Marx que, cada cual a su modo,
vería a la dialéctica como un crecimiento positivo garantizado. Para la Escuela
de Frankfurt la Europa de los totalitarismos muestra los peligros de la
dialéctica.domingo, 17 de diciembre de 2017
Adios al gran relato
El anuncio del final de los grandes relatos en “La condición
postmoderna” (1979) de Lyotard propone
la instalación en los pequeños relatos, fragmentados, en el cada día. Si Hegel
lee la historia convencido de que en ella se realiza el Espíritu, si Marx la ve
como un camino inexorable hacia la
sociedad comunista, si Teilhard de Chardin la entiende como una línea cósmico
entre el Alfa y el Omega (Cristo)… Ahora sería sólo una narración propia para
cada momento, provisional, efímera, en cada lugar, sin universalismos ni
dirección. Lo cierto es que está de moda la Historia. En ella buscamos
explicaciones y consuelos para nuestra actuaciones o ejemplos y modelos con los
que interpretar nuestro presente. “Se
dice que el fundador de China, el emperador Qin, destruyó todos los documentos
anteriores (…) y escribió su propia historia” (MacMillan, 2009).
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