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lunes, 24 de junio de 2019

Alteridad

La dialéctica entre el amo y el esclavo, descrita por Hegel, señala que el uno sólo se reconoce a sí mismo por la presencia del otro. No hay amo sin esclavo. Si quiero autoafirmarme como sujeto, quienes me limitan son, sin embargo, necesarios para esa autoafirmación. Sin los otros, no estoy yo. De Beauvoir utiliza este concepto de alteridad para explicar el origen de la desigualdad entre hombres y mujeres: en la autoafirmación de los hombres (que culmina en un androcentrismo que identifica lo masculino con humanidad) el papel de las mujeres es ser “otra”: la alteridad para la autoafirmación. Nos explica Cristina Sánchez (“Del deseo al sexo”, 2016): “si la mujer es la Otra, Beauvoir se pregunta por las posibilidades de negarse a ser la Otra”. Para eso, es necesario un “nosotras” que las mujeres no han usado históricamente, invisibilizadas como colectivo histórico. La sentencia según la cual la existencia precede a la esencia muestra, por tanto, que la feminidad es una alteridad generada de la autoafirmación de los hombres.

domingo, 28 de octubre de 2018

Eternidad del mundo

En la Edad Media, Ockham, habla de la “eternidad del mundo”. ¿Comienza a partir de un instante? ¿Es posible que esté ahí desde siempre? En la actualidad, el aceptable Big Bang se queda a la espera de ulteriores hipótesis. Ockham no ve contradicción en la idea de un mundo eterno (sin comienzo en el tiempo) con la narrativa bíblica (que tiene sentido teológico, no metafísico). En “Filosofía medieval”, Martínez Lorca, 2015, señala el significado del filósofo inglés: “…simplificó nuestra cosmovisión, dejó de lado las metafísicas esencialistas, puso de relieve el papel de la experiencia en nuestro conocimiento del mundo…”. En el fondo, el libro, breve, de Martínez Lorca, pone su empeño en mostrar el mundo medieval latino y árabe, como un tiempo fecundo para la filosofía, lejos de Hegel y su visión negativa de una época que marca nuestra historia.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Vencedores y vencidos


Una concepción historicista del cristianismo haría prescindible la fe: la capacidad predictiva de la ciencia histórica mostraría la verdad o falsedad del mensaje cristiano (la redención). ¿No es algo de ese modo de pensar lo que aparece en Hegel cuando intenta mostrar toda la realidad y la realidad como un todo?  La totalidad, la comprensión de la totalidad, haría superflua la necesidad de fe.  El cristianismo (la historia del Dios encarnado y redentor) no parece considerar el mundo como un drama pre-escrito por Dios. El discernimiento no consiste en descubrir la facción que, finalmente, nos permitirá estar del lado de los vencedores cuando culmine la historia. K. Barth señala: “Cristo padece. Por lo tanto, no conquista. No triunfa. No tiene éxito… No consigue nada más que su crucifixión”. Este hecho histórico es el que señala el sentido de la fe.

jueves, 26 de julio de 2018

Acompañado por la soledad

Dice Saint Exupery que lo importante es invisible a los ojos. Quizás es Nietzsche que se da con lo dionisiaco. Su vida parece un itinerario de sin razón. Cuestiona el idealismo de su época (Hegel: todo lo real es racional). Pone voz a Zaratustra y se desliza hacia la demencia. Arremete contra la metafísica y contra su Dios (el Dios de la metafísica). Debilita el suelo de toda justificación y de todos los discursos racionales de nuestras políticas. Se aferra a la voluntad de poder como vida. Sorprende la debilidad apasionada de quien quisiera hacer filosofía a golpes y derrumbar todos los pilares. Es la propia razón que arremete contra su fundamento. También asegura Saint Exupery que hay razones del corazón que la razón no entiende. En el camino hacia una filosofía original, Nietzsche se queda humanamente solo. Soledad, leal e indeseada compañera.

viernes, 13 de julio de 2018

Misterio y manifiesto

Le da la razón Buber al Nietzsche que proclama la muerte de Dios. Se trata (“Eclipse de Dios”) de una afirmación lógica: Kant vincula lo de Dios a un impulso moral interior. Eso lo expulsa del mundo. Hegel, que intelectualiza la realidad (todo lo real es ideal), asegura: “Ya no hay nada de misterio en Dios”. Y es que el idealismo hegeliano propone un Dios que no puede ser el mismo, a la vez manifiesto y misterioso, que atisba la religión. El Dios manifiesto siempre es antropomórfico y, a la vez, misterio. Si es solo misterio, no es manifiesto y no hay experiencia alguna que nos remita a él, si es puramente antropomórfico, tampoco es manifiesto, sino solo creación nuestra. Nietzsche reconoce así lo que ha pasado: Dios está liquidado. Pero el tiempo y la cultura mantiene la pervivencia de un coloquio que no es mero soliloquio. Es misterio, pero se manifiesta.

viernes, 23 de febrero de 2018

Lectura ardua


Para Levinas ética es filosofía primera. Es novedad en la historia del pensamiento occidental. Por eso, ni los términos ni las normas de redacción usados hasta ahora pueden servir para formular algo tan diverso. Así, lectura y comprensión es ardua: cambia el significado de palabras que nos son familiares y redacta a modo de oleadas que parecen repetirse sobre la misma playa. La filosofía anglosajona, sostenida en el rigor y el análisis del lenguaje, no lo estima como filósofo; quizás, pensador religioso o literato. Otros pensadores (Husserl, Bergson, Heidegger, Kant, Hegel) son también de difícil lectura y comprensión. Sin embargo, todos ellos se mantienen en el ámbito de la tradición occidental de conceptos que dan cuenta de la realidad. Levinas afirma que eso es violencia. Cambia la pregunta. Cambia el lenguaje. ¿Prescinde de ser entendido?

martes, 20 de febrero de 2018

Dialéctica y crisis


La dialéctica alemana tiene en Hegel y Marx dos figuras. Ambos hacen una dialéctica positiva: sufrir y negar para avanzar hacia el bien. Se desarrolla el Espíritu (Hegel); llega la sociedad igualitaria (Marx). Adorno –ver Farina- critica este modelo, hijo de la ilustración, que reduce la realidad a los conceptos de la razón. Así, la realidad desaparece en la razón. Por eso, Adorno emprende el camino de una dialéctica negativa: “los objetos de conocimiento no resuelven su esencia” en los conceptos. (¿Es que “la existencia precede a la esencia”?) Adorno rechaza la “práctica de reducir todos los elementos humanos y significativos a una serie de relaciones matematizables”. Intuye Adorno que el dominio sobre la naturaleza es dominio de unas personas sobre otras. Recuerda a Francisco: la crisis ecológica es la misma que la crisis social: crisis de un sistema.

domingo, 11 de febrero de 2018

Dialéctica de la Ilustración

La contraposición entre tesis y antítesis no es exclusiva de la filosofía dialéctica. En los sistemas democráticos de partidos, los debates políticos adoptan con frecuencia esta forma. También en las discusiones familiares. De esta confrontación emerge la síntesis. Hace unos años, el programa “59 segundos” enfrentaba dos bandos en mensajes cortos, propios del eslogan más que del argumento. Lo normal es que al acabar el debate cada postura se extreme. La síntesis se aleja. Durante los años de permanencia en Los Ángeles, Adorno trabaja con Horkheimer en “La dialéctica de la ilustración” (1944).  Se distancian de la visión optimista de Hegel o Marx que, cada cual a su modo, vería a la dialéctica como un crecimiento positivo garantizado. Para la Escuela de Frankfurt la Europa de los totalitarismos muestra los peligros de la dialéctica.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Adios al gran relato

El anuncio del final de los grandes relatos en “La condición postmoderna” (1979) de Lyotard  propone la instalación en los pequeños relatos, fragmentados, en el cada día. Si Hegel lee la historia convencido de que en ella se realiza el Espíritu, si Marx la ve como  un camino inexorable hacia la sociedad comunista, si Teilhard de Chardin la entiende como una línea cósmico entre el Alfa y el Omega (Cristo)… Ahora sería sólo una narración propia para cada momento, provisional, efímera, en cada lugar, sin universalismos ni dirección. Lo cierto es que está de moda la Historia. En ella buscamos explicaciones y consuelos para nuestra actuaciones o ejemplos y modelos con los que interpretar nuestro presente.  “Se dice que el fundador de China, el emperador Qin, destruyó todos los documentos anteriores (…) y escribió su propia historia” (MacMillan, 2009).