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miércoles, 4 de abril de 2018

Jaspers / Heidegger / Arendt

Cuando muere, H. Arendt sigue enamorada de Heidegger (“Pensadores temerarios”, Lilla, 2001).  El encuentro comienza con un amigo común: K. Jaspers. Cuando Heidegger abraza el nazismo y accede a rector de Friburgo, Jaspers no cabe en sí de asombro y se inculpa: no fue capaz de evitar que su amigo cometiera tal error. Arendt, judía ella misma, queda transtornada ante el giro de un hombre del que está enamorada. Elzbieta Ettinger (1996), al leer la correspondencia (limitada) de Arendt a Heidegger, interpreta esta relación de forma patológica: un depredador que engancha a una ingenua. Arendt acaba trazando una línea entre filosofía (admirable en Heidegger) y política (incomprensible para ella). Jaspers, sin embargo, interpreta que en la filosofía de Heidegger late una pasión irracional que lo llevó a apoyar al tirano.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Todo cambia

Noche en Cáceres
En nuestra propia historia cambiamos. Cambian sentimientos y afectos, de modo fluctuante y poco controlable. Cambian nuestras opiniones políticas y nuestras convicciones religiosas. Cambia también nuestro modo de mirar y ver, de juzgar a otras personas. Toda esa capacidad de cambio es una energía profundamente humana que nos ha ayudado a sobrevivir como especie y nos permite adecuarnos como personas ante las condiciones cambiantes de la realidad. Ese cambio, por supuesto, lo podemos trabajar. Si no lo elaboramos, se convierte en “vida líquida” (Bauman), en ocasión para los piratas (Innerarity) o en fanatismo totalitario (Arendt).  Sartre afirma que no tenemos excusa: somos responsables. Pero es cierto que en la vida observamos como casi todo, incluso lo que resulta del esfuerzo, se recibe como don (gratuidad).