Durante años, la gente del mundo occidental del siglo XX y XXI vive en
la certeza de que el próximo año estaremos mejor. Siempre fue así en mi entorno: el año que
viene tendremos nuevas cosas, nuevos electrodomésticos, mejores muebles, más
educación, mejor servicio de salud… Así vive Europa tras la segunda guerra
mundial y el acuerdo de Bretton Woods. La mayoría de las necesidades humanas
encuentran una respuesta cada vez mejor. Sucede así con las necesidades materiales
(alimentación, ropa, vivienda). Las del alma (educación, cultura, equilibrio
interior…) se van adecuando a respuestas más “científicas”: una nueva
espiritualidad, la poesía, la psicología, el ansiolítico, el coaching o las mil
maneras de la autoayuda. Fácil es encontrar hoy a personas que viven sin
plantearse una pregunta por la salvación: ¿de qué necesito salvación? ¿Qué más debo pedir aparte de esta soledad
visitada que es la vida?
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lunes, 14 de enero de 2019
¿De qué necesito salvación?
Durante años, la gente del mundo occidental del siglo XX y XXI vive en
la certeza de que el próximo año estaremos mejor. Siempre fue así en mi entorno: el año que
viene tendremos nuevas cosas, nuevos electrodomésticos, mejores muebles, más
educación, mejor servicio de salud… Así vive Europa tras la segunda guerra
mundial y el acuerdo de Bretton Woods. La mayoría de las necesidades humanas
encuentran una respuesta cada vez mejor. Sucede así con las necesidades materiales
(alimentación, ropa, vivienda). Las del alma (educación, cultura, equilibrio
interior…) se van adecuando a respuestas más “científicas”: una nueva
espiritualidad, la poesía, la psicología, el ansiolítico, el coaching o las mil
maneras de la autoayuda. Fácil es encontrar hoy a personas que viven sin
plantearse una pregunta por la salvación: ¿de qué necesito salvación? ¿Qué más debo pedir aparte de esta soledad
visitada que es la vida? martes, 27 de febrero de 2018
Salvación y mundo
En algunas visiones religiosas, la salvación es el cielo y
deserta del mundo. No así en la religiosidad popular: sin finura, ve salvación en
curaciones y fortunas en este tiempo nuestro. La teología postconciliar
recupera la historicidad del Cristo. Cristo tiene historia y está inmerso en
toda historia: la salvación, no puede remitirme a la otra vida. Fukujama, en
1993, ve realizarse la salvación en la continua implantación de la democracia
liberal y la economía de mercado. En 1943, en plena guerra, Camus señala: “No
hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio” (El mito
de Sísifo). Sartre, que no encuentra más respuesta filosófica que el absurdo
(El ser y la nada), sin embargo propone un activismo político que ensucia las
manos del filósofo. Camus, activista de hecho, no acepta la ingenuidad, son los medios
los que justifican el fin.domingo, 18 de febrero de 2018
Lo bello en el mundo sufriente
Byung Chul
Han concluye “La salvación de lo bello” (2015) afirmando que es “…la salvación
de lo vinculante”. Se remite a Heidegger que vincula bello con verdad. Se
distancia de la belleza como lo que agrada. Adorno habla de la belleza del
arte: una forma de conocimiento (¿asume a Heidegger?). El arte comprometido no es lo bello, es un
monólogo del autor con un público suyo, como si autor y público no estuvieran
sujetos a la misma crítica del mundo al que pretende denunciar. El arte hace su
función en la dinámica social precisamente “poniendo de manifiesto la
posibilidad de sustraerse a ella”. Si hoy lo estético es lo pulido, lo liso, lo
que agrada, entonces la salvación de lo bello puede estar en “tomarse en serio
el sufrimiento del mundo” (Farina en “Adorno”, 2016) para abrir a la
posibilidad de una verdad que lo afronte (lo vinculante).jueves, 18 de enero de 2018
Esperanza y estadísticas
La
generación literaria de la Postguerra ve en nuestras ciudades cementerios
organizados: “Madrid es una ciudad de
más de millón y medio de cadáveres (según las últimas estadísticas)”,
canta el autor de “Hijos de la ira” (Dámaso, 1945). Esos cuerpos son, en perspectiva
de Unamuno (padre de todas las preguerras), “también de barro”, como las
paredes de cualquier cementerio. Frankl, arrastrándose helado por los campos de
Auschwitz sobrevive y crece contemplando fugaz el rostro amado: “Sólo el amor
nos salva”, exclama. Joseph Moingt SJ afirma la historicidad actual del Cristo
porque tiene una tarea pendiente, inacabada. Esta tarea es la liberación. No es
el optimismo el padre de la esperanza. Hay en esa palabra algo de pura
innovación inesperada, capaz de hacer de nuestras ciudades algo más que los
datos de las últimas estadísticas.
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martes, 16 de enero de 2018
De vuelta a la liberación
J. Moingt SJ, que trata de dar razón de su fe, hace arqueología de los textos sagrados. Anuncia: “Todo comenzó con un rumor: Él volverá”. Nos preguntamos: ¿Por qué nos es pertinente ese retorno para quienes somos del tercer milenio? En “El hombre que venía de Dios” (1994), Moingt responde: ha de volver porque tiene una tarea inacabada: nuestra historia, nuestra humanidad. El también francés, De Chardin SJ, lo hace cosmológico: el que volverá más bien nos atrae hacia Él, es el “omega” y lo es porque de Él provenimos. Es también el “alfa”. ¿Qué hace de este esquema algo más que una autovía entre la cuna y la tumba? Moingt entiende que en él está nuestra liberación, nuestra salvación. Debemos, pues, preguntarnos si las personas del siglo XXI necesitamos alguna salvación. Solo después preguntaremos cómo el Cristo puede ser liberación.
domingo, 14 de enero de 2018
¿A quién pertenece el destino?
En un campo de exterminio, Frankl apuesta por el sentido. Asegura que es
el sentido lo que le salva. Si seguimos la pista del Sísifo de Camus, es la
construcción del sentido lo que le salva: “No se descubre lo absurdo sin
sentirse tentado a escribir un manual de la felicidad”. Pero ambos, Camus y
Frankl son de un mundo de piedra y barro, donde el asesinato es visible y la
enfermedad no se oculta en las plantas de paliativos hospitalarios.
Probablemente en la liquidez de la vida actual, una instalación en la
inmanencia puede ser tranquila, plácida, mientras la realidad virtual quita
densidad a la realidad real. El “sinsentido” se confunde con “me-gusta” de
Facebook (Byung-Chul Han). Camus insiste: “Toda la alegría silenciosa de Sísifo
consiste en eso. Su destino le pertenece”.
Los estructuralismos lo disuelven: todo nos pasa, de nada somos sujetos
activos.
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