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lunes, 6 de mayo de 2019

Teoría de la relatividad

Afirma Einstein que la ecuación e=mc2 muestra un mundo en el que, a la velocidad de la luz, el tiempo tiene parámetros diversos a los que lo miden en la física newtoniana. Parece que sucede algo parecido en el entorno de un agujero negro denominado horizonte de sucesos. La pretensión de Einstein no es situar esta ecuación en el ámbito de la opinión generada por nuestra psicología o nuestra cultura. Se trata, al parecer, de una afirmación sobre las cosas. De ese modo, lo que sería breve viaje para quienes circulan en una supuesta nave a velocidad de la luz, serían años para quienes esperan el retorno de los navegantes en casa. El tiempo psicológico tiene características diferentes: la aceleración o la velocidad se oponen a la duración y al sentido. Nunca vamos demasiado rápido si tiene sentido nuestro viaje. Siempre es acelerado cualquier desplazamiento sin sentido. La vejez llega demasiado rápido cuando no se saborea el para qué de la vida (¡y de la muerte!). Si vivir es un mero estar ahí, sin propósito ni meta, el tiempo es un transcurrir, pero no un durar o un permanecer.

lunes, 11 de junio de 2018

Elegir bien

Al elegir, nos hacemos. Sin elegir, no somos. Es la ética, dice Kierkegaard. Su “metaética” es el paso de la dogmática (pecado no conceptualizable) a la psicología (concepto de angustia). Sartre, descreído de la dogmática, vive la náusea: vómito de la condena a la libertad sin suelo. Camus es sartriano en el relato caluroso y luminoso de “El extranjero”; pero imagina a Sísifo sonriente mientras baja a por la piedra que ha de volver al inicio tras el triunfo aparente. “La caída”, descrita entre bruma y penumbra, desdice al santo laico para retornar a la fuente danesa: la risa helada que denuncia el arraigo del pecado. “Todos somos culpables”, subraya. Hay en Kierkegaard la esperanza de que podemos elegir bien pues me identifica, porque es una aceptación de mi propia personalidad. “La grandeza radica en el hecho de ser uno mismo”, sostiene.

martes, 5 de junio de 2018

Escuela de Francfort

Se les llama “Escuela de Francfort” (Wiggershaus, 1986) y a su hacer denominamos teoría crítica. Miran hacia Marx y, a su vez, reniegan de su ortodoxia. Su heredero principal J. Habermas considera que en realidad no se trata de una escuela y que más que de una teoría podríamos hablar de corrientes que fluyen, convergen y se separan con quienes firman sus escritos. Teoría crítica, ¿es pensamiento crítico o crítica del pensamiento? ¿Es crítica de la razón o razón crítica? Con Marx traen de la mano a Freud: como si hubieran escrito juntos sus libros y como si la sospecha (social y de las estructuras la una, psicológica y de las pulsiones la otra) fueran la misma respuesta al mismo impulso. Es una burguesía de cultura elitista y marginal que quiere asumir la portavocía de quienes sufren opresión: afirman que lo real no es lo que aparece y que el poder lo condiciona. 

domingo, 27 de mayo de 2018

La violencia


La actual tolerancia liberal convive con la violencia fanática incomprensible para quienes la sufren (Žižeck, “En defensa de la intolerancia”, 1998). Es el skinhead contra el inmigrante porque amenaza la propia identidad. En la sociedad de la tolerancia, la explicación psicologisa al sujeto: especialistas establecen el origen de esa violencia en la frustración personal del sujeto violento o en sus desequilibrios psíquicos. Todo lo más, pueden aceptar el origen en una influencia negativa (fanatización). De uno u otro modo, evitan la referencia al modelo puramente político, el de un sistema que expulsa o descarta (Francisco) a una parte de la población que es aplacada con la aceptación de la diversidad y la prestación de determinados servicios. La hipertolerancia sólo se quiebra con la violencia irracional: es la única senda que ven los que no son para llegar a ser.

lunes, 2 de abril de 2018

Añoranzas

“Cualquiera tiempo pasado fue mejor”, nos dice Jorge Manrique al apuntar el Renacimiento. Otto Rank, seguidor de Freud, entendía que buena parte de nuestra dinámica psicológica se explica por el deseo de volver al vientre materno para superar así el trauma del nacimiento. Afirma Bauman (“Retrotopía”, 2017) que vivimos una epidemia de nostalgia. Ante el pesimismo del futuro que viene (el 80% de la población francesa piensa que sus hijas e hijos vivirán peor que ellos), añoramos el retorno a un sueño que, en realidad, nunca existió. En política, esa pulsión, con frecuencia, deviene en nacionalismo: el retorno a una utopía comunitaria puesta en los orígenes de nuestra identidad nacional. Ese aire habita también otras experiencias comunitarias, como las religiosas, donde los tiempos de cambio levantan también añoranzas.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Todo cambia

Noche en Cáceres
En nuestra propia historia cambiamos. Cambian sentimientos y afectos, de modo fluctuante y poco controlable. Cambian nuestras opiniones políticas y nuestras convicciones religiosas. Cambia también nuestro modo de mirar y ver, de juzgar a otras personas. Toda esa capacidad de cambio es una energía profundamente humana que nos ha ayudado a sobrevivir como especie y nos permite adecuarnos como personas ante las condiciones cambiantes de la realidad. Ese cambio, por supuesto, lo podemos trabajar. Si no lo elaboramos, se convierte en “vida líquida” (Bauman), en ocasión para los piratas (Innerarity) o en fanatismo totalitario (Arendt).  Sartre afirma que no tenemos excusa: somos responsables. Pero es cierto que en la vida observamos como casi todo, incluso lo que resulta del esfuerzo, se recibe como don (gratuidad).

viernes, 8 de diciembre de 2017

El mito de la educación

El sol se pone hacia Portugal
Al parecer, Judith Harris, escribió en 1992 su libro “El mito de la educación” para decir lo contrario de lo que pensaban muchas escuelas psicológicas de la época: que en el carácter de una niña, de un niño, apenas tiene nada que decir la educación familiar. Aunque en no pocos entornos educativos (colegios, escuelas, claustros) se apunta siempre a que lo que la chica o el chico trae “de casa” es decisivo, la experiencia nos dice que lo que de casa viene no es precisamente lo que el padre o la madre han pretendido. Más todavía: ni siquiera es la consecuencia lógica de los aciertos o errores educativos de los padres. La educación familiar sería, para Judith Harris ,mucho menos relevante que la influencia del “entorno”. En términos de refranero africano: “Educa la tribu”. Pero en la actualidad mediática, la tribu parece ser el enjambre (Byung-Chul Hang).