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jueves, 15 de noviembre de 2018

La persona modular y la patria

La vida de cada persona es una vida modular (Bauman, “En busca de la política”, 1999). De ese modo navegamos con eficiencia en un mundo de agrupaciones débiles. Nos unimos y nos separamos “ad hoc”. La propia familia deja de ser un lugar de pertenencia para convertirse, paulatinamente, en espacio fluido para entrar y salir. Se acabaron las coerciones que nos mantenían unidos por un poder de control internalizado o puramente externo. Asegura Bauman que se trata del “producto más notable de la sociedad moderna”. Sin embargo, todos estos atributos tienen una contrapartida: nunca nos sentimos en casa y siempre se nos somete a una triple condena: “la incertidumbre, la inseguridad y la desprotección”. No es extraño que la promesa de una patria o una tribu con significado esté en la raíz de todo fundamentalismo.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Los hechos y la historia

De la historia se hace uso y abuso (MacMillan, 2009). Señala Popper que más bien, lo que sucede, es que la Historia no existe (“Acerca de la historiografía y el sentido de la historia”, 1962).  Se trata, en primer lugar, de que existen diferentes “historias de…”, aunque con frecuencia, lo que buena parte de la ciencia histórica considera historia es, en realidad, la historia de la ambición  y el poder político.  En segundo lugar, la historia es necesariamente una selección de algunos acontecimientos que nunca podrían determinar un sentido de la historia, aunque esos acontecimientos puedan ayudar a comprender mejor lo que ha sucedido después tras haber conocido lo que ha sucedido antes. En ese sentido, toda explicación de la historia es sometible a juicio y todo juicio debe estar respaldado por la documentación que acredite los hechos seleccionados.

jueves, 26 de julio de 2018

Acompañado por la soledad

Dice Saint Exupery que lo importante es invisible a los ojos. Quizás es Nietzsche que se da con lo dionisiaco. Su vida parece un itinerario de sin razón. Cuestiona el idealismo de su época (Hegel: todo lo real es racional). Pone voz a Zaratustra y se desliza hacia la demencia. Arremete contra la metafísica y contra su Dios (el Dios de la metafísica). Debilita el suelo de toda justificación y de todos los discursos racionales de nuestras políticas. Se aferra a la voluntad de poder como vida. Sorprende la debilidad apasionada de quien quisiera hacer filosofía a golpes y derrumbar todos los pilares. Es la propia razón que arremete contra su fundamento. También asegura Saint Exupery que hay razones del corazón que la razón no entiende. En el camino hacia una filosofía original, Nietzsche se queda humanamente solo. Soledad, leal e indeseada compañera.

miércoles, 18 de julio de 2018

Falsa pregunta


Para Wittgenstein es una falsa pregunta con ninguna respuesta posible, un falso problema y no hay nada que decir sobre el mismo. Mejor callar. Sartre quizás piense que se trata de un sentido autoconstruido y que no hay un para qué ya dado: el sentido se fabrica por la propia persona sin más referente ni horizonte que la historia en la que vive. Foucault invita a observar cómo el viento de las circunstancias lo borrará como a un rostro dibujado en la arena de la playa. Sin embargo, las personas ponemos un para qué a nuestras actuaciones, lo elegimos: el dinero, el poder, el placer. O, incluso sin darle una formulación conceptual, el para qué es el miedo o la codicia, el propio ego o aquellas causas que encumbran a la persona y le dan prestigio o reconocimiento. Por tanto, ¿es el sentido una falsa pregunta o hay propuestas que son falsas respuestas?

miércoles, 11 de julio de 2018

Uso y abuso


La militancia laicista es signo visible de cierta izquierda. Se suprimen los símbolos religiosos de un acto oficial, no es mala cosa. Cada cual puede ver el valor moral de una promesa sobre la Constitución, pero evitamos el uso del nombre de Dios en vano. El nombre de Dios ha sufrido usos y abusos. La gestión de lo político, tal y como vemos que se conquista y defiende el poder, no permite aventurar mejor suerte para los usos públicos de los términos teológicos (uso y abuso). Los presidentes de los EE.UU. juran su cargo sobre la Biblia. En “Eclipse de Dios”, Buber narra una conversación sobre uno de sus escritos en la que un lector le reprochaba usar el nombre de Dios para hablar de lo más sublime. Se trata de una palabra que ha sufrido la zozobra de su uso en la historia. Iguacén, obispo de Tenerife, decía que convertir es cosa de Dios. Por acá nos queda sólo ser testigos.

jueves, 7 de junio de 2018

El objeto del pensar

El pensar tiene un fin y, a juicio de Horkheimer (Wiggershaus, 1986), no es el mero desvelamiento de las condicionantes estructurales del propio conocimiento. Sigue a Marx: se piensa para cambiar la realidad. Al pensar, debo, por tanto, tener en cuenta la cotidiana lucha de tantos seres humanos que a vista de la filosofía idealista se han arrastrado por debajo de los temas de interés. Su mal vivir, su lucha cotidiana es el objeto del pensar. El pensamiento así desenmascara todo naturalismo de la injusticia y de toda justificación de un poder consagrado a mantener privilegios. Manheim extiende el concepto de ideología. Horkheimer protesta: no todo es igual. A su juicio, engaña quien estructura su pensamiento para defender posiciones de privilegio y acierta quien lo hace para luchar por las personas dejadas de la mano de la historia y la sociedad.

martes, 5 de junio de 2018

Escuela de Francfort

Se les llama “Escuela de Francfort” (Wiggershaus, 1986) y a su hacer denominamos teoría crítica. Miran hacia Marx y, a su vez, reniegan de su ortodoxia. Su heredero principal J. Habermas considera que en realidad no se trata de una escuela y que más que de una teoría podríamos hablar de corrientes que fluyen, convergen y se separan con quienes firman sus escritos. Teoría crítica, ¿es pensamiento crítico o crítica del pensamiento? ¿Es crítica de la razón o razón crítica? Con Marx traen de la mano a Freud: como si hubieran escrito juntos sus libros y como si la sospecha (social y de las estructuras la una, psicológica y de las pulsiones la otra) fueran la misma respuesta al mismo impulso. Es una burguesía de cultura elitista y marginal que quiere asumir la portavocía de quienes sufren opresión: afirman que lo real no es lo que aparece y que el poder lo condiciona. 

viernes, 6 de abril de 2018

Decisionismo

Schmitt es, durante años, jurista del nazismo (Lilla, “Pensadores temerarios”, 2001). Tras la guerra, argumenta que quería civilizar a Hitler. Pero su obra es un alegato antiliberal: pueblo, enemigos y decisión. En ese sentido, la constitución es siempre un instrumento relativo, lo auténticamente importante es la capacidad de decidir y enfrentar a los enemigos. Schmitt, y no sólo él, cree que el liberalismo teme más a sus decisiones que a sus enemigos. Schmitt sería un teólogo político que tiene un absoluto previo a la constitución. Pero, su pensamiento político se aleja totalmente de la idea de bien común, central en la doctrina católica; su Dios llama a la batalla contra los enemigos; lejos del nazareno. A izquierda y derecha, el decisionismo de Schmitt cautiva a los críticos del liberalismo. Schmitt se hizo nazi. Pero podía haber sido stalinista.