Frente a un mundo en el que se suceden los instantes, Heidegger propone, en un primer momento de su filosofar, la historia. Anclada en la narración histórica, toda actividad sucede en el tiempo con un sentido, un antes y un después con su fin por alcanzar. Pero el historicismo sufre la denuncia del racionalismo crítico (Popper), también del estructuralismo (la importancia de la sincronía frente a la diacronía) y claudica con la experiencia política del nazismo, el desarrollismo y el socialismo real, a los que Peter Berger denominará “pirámides de sacrificio”. Heidegger procede a deshistorizar el tiempo y lo ancla en el “sí-mismo” que permanece y dura mientras es fiel y que se disuelve y se convierte en un “perder el tiempo” cuando se esclaviza a las cosas de cada día. Loyola entiende el tiempo como relación que aboca a la inmediatez de la Presencia: Dios. Y propone ordenar todo lo demás al “alabar, hacer reverencia y servir”. El sentido no está en el sí-mismo, sino en el éxodo del sí-mismo.
Mostrando entradas con la etiqueta Popper. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Popper. Mostrar todas las entradas
domingo, 2 de junio de 2019
miércoles, 26 de septiembre de 2018
El atizador
En 1946,
Wittgenstein amenaza a Popper con un atizador de chimenea en mitad de su
conferencia y le desafía: “¡Deme usted un ejemplo de regla moral!” (Goñi “Las
narices…”, 2008). Para Sloterdijk (“Temperamentos…” 2010) Wittgenstein es un
“mito” intelectual. Todo su empeño es buscar su lugar en el mundo. Y su pasión
es el intento de no caer en la locura. Su imagen “monocal” es la del cuidador
de la realidad que se escapa por el
“hueco existente entre dos frases” (Sloterdijk). Deja escrito: “De lo que no se
puede hablar, mejor es callar”. Vive mucho tiempo en silencio. Su vida y su
obra, hechas ambas de proposiciones cortas, tienen una hondura que trasciende y
se hace mito. Popper le responde: “No se debe amenazar a los conferenciantes
con el atizador”. Wittgenstein lanza el atizador a la chimenea y sale de la
sala. Un portazo retumba.
domingo, 16 de septiembre de 2018
Los hechos y la historia
De la
historia se hace uso y abuso (MacMillan, 2009). Señala Popper que más bien, lo
que sucede, es que la Historia no existe (“Acerca de la historiografía y el
sentido de la historia”, 1962). Se
trata, en primer lugar, de que existen diferentes “historias de…”, aunque con
frecuencia, lo que buena parte de la ciencia histórica considera historia es,
en realidad, la historia de la ambición
y el poder político. En segundo
lugar, la historia es necesariamente una selección de algunos acontecimientos
que nunca podrían determinar un sentido de la historia, aunque esos
acontecimientos puedan ayudar a comprender mejor lo que ha sucedido después
tras haber conocido lo que ha sucedido antes. En ese sentido, toda explicación
de la historia es sometible a juicio y todo juicio debe estar respaldado por la
documentación que acredite los hechos seleccionados.miércoles, 12 de septiembre de 2018
Rendir cuentas
“La filosofía es el juez de
una época; mal asunto cuando en lugar de esto se convierte en su expresión”.
Cita a Hofmannsthal Popper al explicar su ser filósofo: racionalista e
ilustrado. Y dice: “Un racionalista es sencillamente un hombre que concede más
valor a aprender que a llevar razón”. No es el racionalismo la preeminencia de
la razón especulativa sobre los datos. Afirma, por el contrario, que aunque
toda respuesta es una hipótesis elaborada por la razón, siempre será una
hipótesis provisional y que debe rendir cuentas ante la realidad y lo que de
ella averigüe el esfuerzo investigador (La responsabilidad de vivir, 1994). Por
eso, la filosofía no puede ser una buena amiga de los comportamientos
contemporáneos. Si Bauman describe la vida líquida debe ser como instancia
crítica. Si Byung-Chul Han nos habla del enjambre es para invitarnos a
abandonarlo.lunes, 20 de agosto de 2018
Historicismo
Popper llama “historicismo” a la historia al modo de una
ciencia de la predicción: la pretensión del materialismo histórico de juzgar la
sociedad como un proceso que tiene una meta (el paraíso socialista) es un
historicismo. Algunas personas pretenden interpretar el cristianismo como un
historicismo: juzgan la historia de estos dos mil años como un camino legible
de realización del Reino de Dios. El problema es doble: eso significa que
creemos posible una mirada a la historia total para determinar su sentido y, en
segundo lugar, supone creer que el éxito o el fracaso de determinados proyectos
históricos avala la idea de redención cristiana. Eso choca con que el Cristo,
su fundador, no triunfó personalmente y, además, defendió que lo que sucedía a
cualquiera de los menos significativos para la sociedad era, sin embargo, muy
significativo para el Reino. miércoles, 15 de agosto de 2018
Búsqueda sin término
En
conferencia pronunciada en 1958, Popper invita a los escuchantes a no admitir
crédulamente su reflexión. Asegura que no es un profeta de un nuevo rumbo en la
filosofía. Defiende que la discusión crítica hace grande al pensamiento y a la
persona: “La postura razonable, racional, crítica, sólo será el resultado de la
crítica de otros y que uno sólo puede llegar a la autocrítica por medio de la
crítica de otros”. No convierte esto a la filosofía en una mera conversación
(Rorty). Tampoco en una expresión sin más de la cultura en la que se plasma
(Levi-Strauss). Es probable que la personalidad y los modos de los filósofos
estructuralistas y postestructuralistas parezcan en ocasiones el trabajo de
“pensadores temerarios” que buscan el aplauso, el escándalo o, directamente, la
publicidad. “Búsqueda sin término”, titula Popper a su autobiografía en 1976.lunes, 13 de agosto de 2018
La discusión crítica
Considera
Popper (La responsabilidad de vivir, 1994) que es un filósofo anticuado:
defiende la razón y la ilustración. Kant, a su juicio, sería el último grande
de esta corriente, aunque reconoce en Russell un filósofo de crédito que es
capaz de argumentar con la claridad y la profundidad que requiere cualquier
discusión crítica. La filosofía es crítica. Si una filosofía no cuestiona lo
que otro pensamiento ha formulado, no servirá para avanzar. La mejor escuela de
filosofía, a su juicio, es la que es capaz de superar lo dicho por su maestro.
Pero lo que hace de Popper un pensador anticuado sería, a su juicio, que cree que la discusión crítica, la que atiende a los hechos y a los argumentos, es el
marco para que la filosofía sea juez de su época. En esto sigue a Hofmannsthal:
“La filosofía es el juez de una época; mal asunto cuando en lugar de esto se
convierte en su expresión”.jueves, 1 de febrero de 2018
Sociedad abierta
Nos hacemos
cargo de una realidad plural. Utiliza la vieja expresión de Popper, “sociedad
abierta”, Giovanni Sartori (“La sociedad multiétnica”, año 2000) para
preguntar: “¿Hasta qué punto una sociedad debe ser “abierta”? Para Popper,
sociedad abierta es, en realidad, sociedad liberal y, por tanto, una sociedad
capaz de integrar incluso a quienes
desearían “cerrarla”. Una sociedad totalmente abierta, ¿es una sociedad
multicultural? Sartori traza un camino: “…desde la intolerancia a la
tolerancia, de la tolerancia al respeto al disenso y después, mediante ese
respeto, a creer en el valor de la diversidad”. Pero el propio Sartori
advierte: un pluralismo que sea mera expresión de la competencia de los grupos
de interés pierde toda su nobleza y quedamos de nuevo “al viento que suena bien
pero significa poco”. Volvemos a
“evaporar” un concepto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
