La idea
de que el mundo es un cosmos (orden) y no un caos se la debemos a la cultura
helena y a cierta tradición bíblica (al principio era un caos, pero el espíritu
aleteaba sobre las aguas). Grecia tiene a Dionisos, que no solo apunta hacia el
gozo y el éxtasis, sino que también mira a la contradicción y el desorden.
Nietzsche ve en esta divinidad helena la mejor versión de lo real, lejos de
toda metafísica y del idealismo alemán. La verdad es que somos nada, indica
haciendo suya la conclusión de la tragedia griega (somos la hierba que pasó,
dirá el salmista). Levi-Strauss se vive como inventariador de instituciones
contingentes que están por desaparecer. No quedará siquiera el sujeto de su
memoria, ni arqueología que lo rescate.
El mundo conmienza sin humanidad, sin ella acabará. Nietzsche establece
ahí el punto. Ni borrachos podemos aceptar la verdad.
Mostrando entradas con la etiqueta Levi-Strauss. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Levi-Strauss. Mostrar todas las entradas
miércoles, 3 de abril de 2019
Dionisos
La idea
de que el mundo es un cosmos (orden) y no un caos se la debemos a la cultura
helena y a cierta tradición bíblica (al principio era un caos, pero el espíritu
aleteaba sobre las aguas). Grecia tiene a Dionisos, que no solo apunta hacia el
gozo y el éxtasis, sino que también mira a la contradicción y el desorden.
Nietzsche ve en esta divinidad helena la mejor versión de lo real, lejos de
toda metafísica y del idealismo alemán. La verdad es que somos nada, indica
haciendo suya la conclusión de la tragedia griega (somos la hierba que pasó,
dirá el salmista). Levi-Strauss se vive como inventariador de instituciones
contingentes que están por desaparecer. No quedará siquiera el sujeto de su
memoria, ni arqueología que lo rescate.
El mundo conmienza sin humanidad, sin ella acabará. Nietzsche establece
ahí el punto. Ni borrachos podemos aceptar la verdad.
Etiquetas:
Biblia,
Caos,
Cosmos,
Cultura,
Dionisos,
Espíritu,
Éxtasis,
Gozo,
Grecia,
Humanidad,
Idealismo,
Levi-Strauss,
Metafísica,
Nietzsche,
Orden,
Realidad,
Tradición
miércoles, 15 de agosto de 2018
Búsqueda sin término
En
conferencia pronunciada en 1958, Popper invita a los escuchantes a no admitir
crédulamente su reflexión. Asegura que no es un profeta de un nuevo rumbo en la
filosofía. Defiende que la discusión crítica hace grande al pensamiento y a la
persona: “La postura razonable, racional, crítica, sólo será el resultado de la
crítica de otros y que uno sólo puede llegar a la autocrítica por medio de la
crítica de otros”. No convierte esto a la filosofía en una mera conversación
(Rorty). Tampoco en una expresión sin más de la cultura en la que se plasma
(Levi-Strauss). Es probable que la personalidad y los modos de los filósofos
estructuralistas y postestructuralistas parezcan en ocasiones el trabajo de
“pensadores temerarios” que buscan el aplauso, el escándalo o, directamente, la
publicidad. “Búsqueda sin término”, titula Popper a su autobiografía en 1976.domingo, 29 de julio de 2018
Vanidad
Que el mundo es cosmos (orden) y no caos viene de Grecia
(verdad es que cierta tradición bíblica colabora: al principio era un caos,
pero el Espíritu aleteaba sobre las aguas). Los griegos y su orden, sin
embargo, tienen a Dionisos, que apunta hacia el gozo y el éxtasis, pero
también a contradicción y desorden. Nietzsche ve en esta divinidad helena la
mejor versión de lo real, lejos de la metafísica y el idealismo alemán. La
verdad es que somos nada. Nietzsche asume la conclusión de la tragedia griega
(“…un ayer que pasó”, dice la Biblia). Levi-Strauss se vive como inventario
contingente de instituciones que han de desaparecer y para las que no quedará
siguiera un sujeto de memoria, un arqueólogo de rescate: el mundo comenzó sin
el hombre y acabará sin él. Solo borrachos podemos aceptar la verdad. Vanidad
de vanidades, todo vanidad.
Etiquetas:
Caos,
Contradicción,
Cosmos,
Desorden,
Dionisos,
Divinidad,
Éxtasis,
Gozo,
Grecia,
Hombre,
Idealismo,
Levi-Strauss,
Metafísica,
Nada,
Nietzsche,
Orden,
Vanidad
martes, 10 de abril de 2018
Tristes trópicos
En 1956,
en “Tristes trópicos”, Levi-Strauss, que traduce el método del estructuralismo
lingüístico al análisis cultural, deja escrito: “El mundo comenzó sin el hombre
y acabará sin él”. Es como un cierre lapidario para el existencialismo
comprometido de J.P. Sartre, que una década antes proclama: “El existencialismo
es un humanismo”. El compromiso comunista de Sartre choca con la primavera de
Praga y el terror staliniano. Levi-Strauss no cree que la historia avance,
tampoco piensa que la lucha de clases tenga un papel decisivo en el progreso
humano. Foucault, desde un estructuralismo epistemológico, contempla la
política como oportunidad para transgresión y enfrentamiento. Declina el
existencialismo y se hace hueco para un pensamiento que deconstruye
instituciones y valores sin necesidad de afirmar opciones: amanece lo
postmoderno.jueves, 22 de marzo de 2018
Antihumanismo - Posthumanismo
En “Las palabras y las cosas” (1966), Foucault extiende al conjunto de las ciencias humanas el método de la arqueología ya usado con la locura y la medicina. El carácter humano de las ciencias es construcción relativamente reciente: la modernidad. Por tanto, previsiblemente efímero: como un rostro sobre la arena de la playa. Así, colabora con el objetivo de Levi-Strauss: disolver lo humano en lo no humano. El lenguaje no es tarea humana, sino que lo humano es tarea del lenguaje. El hombre es el lugar en el que habla la cultura. Si en teología decimos que el cristianismo es un humanismo, entonces deberemos preguntar qué queda de la fe si se disuelve el sujeto humano tal y como lo hemos construido en la modernidad. ¿Es posible un cristianismo como post-humanismo? Se exploran respuestas en torno a la presencia de lo absolutamente Otro.
Etiquetas:
Antihumanismo,
Arqueología,
Ciencias Humanas,
Cristianismo,
Cultura,
Fe,
Foucault,
Humanismo,
Lenguaje,
Levi-Strauss,
Locura,
Medicina,
Modernidad,
Otro,
Posthumanismo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
