Que el mundo es cosmos (orden) y no caos viene de Grecia
(verdad es que cierta tradición bíblica colabora: al principio era un caos,
pero el Espíritu aleteaba sobre las aguas). Los griegos y su orden, sin
embargo, tienen a Dionisos, que apunta hacia el gozo y el éxtasis, pero
también a contradicción y desorden. Nietzsche ve en esta divinidad helena la
mejor versión de lo real, lejos de la metafísica y el idealismo alemán. La
verdad es que somos nada. Nietzsche asume la conclusión de la tragedia griega
(“…un ayer que pasó”, dice la Biblia). Levi-Strauss se vive como inventario
contingente de instituciones que han de desaparecer y para las que no quedará
siguiera un sujeto de memoria, un arqueólogo de rescate: el mundo comenzó sin
el hombre y acabará sin él. Solo borrachos podemos aceptar la verdad. Vanidad
de vanidades, todo vanidad.
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domingo, 29 de julio de 2018
Vanidad
Que el mundo es cosmos (orden) y no caos viene de Grecia
(verdad es que cierta tradición bíblica colabora: al principio era un caos,
pero el Espíritu aleteaba sobre las aguas). Los griegos y su orden, sin
embargo, tienen a Dionisos, que apunta hacia el gozo y el éxtasis, pero
también a contradicción y desorden. Nietzsche ve en esta divinidad helena la
mejor versión de lo real, lejos de la metafísica y el idealismo alemán. La
verdad es que somos nada. Nietzsche asume la conclusión de la tragedia griega
(“…un ayer que pasó”, dice la Biblia). Levi-Strauss se vive como inventario
contingente de instituciones que han de desaparecer y para las que no quedará
siguiera un sujeto de memoria, un arqueólogo de rescate: el mundo comenzó sin
el hombre y acabará sin él. Solo borrachos podemos aceptar la verdad. Vanidad
de vanidades, todo vanidad.
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lunes, 9 de abril de 2018
Arqueología del saber
Foucault es el autor de “Las palabras y las cosas” (1966) y
de “La arqueología del saber” (1969). La última explica el método de su obra
anterior: analiza el proceso de construcción de un “objeto” de una “ciencia”
(psiquiatría, medicina o, en su obra del 66, ciencias humanas). Parece poner en
paralelo aparición de la ciencia con construcción de su objeto. Así, las
ciencias humanas aparecen en el siglo XIX y el concepto de “hombre” es
coetáneo. La enfermedad es construcción cultural. Hereda la mirada
estructuralista, en la que se contraponen opuestos, para mostrar la estructura
rígida que subyace. Lilla, en
“Pensadores temerarios”, sostiene que Foucault pareció incapaz de distinguir
entre el hecho biológico del SIDA y la construcción social que lo envuelve. Su
pensar y su vivir habitan junto a experiencias fronterizas. ¿En qué sentido su
morir da significado a su pensar?sábado, 31 de marzo de 2018
La muerte de Dios, la muerte del "hombre"
En una
simplificación propia del género (teleserie), un minero pregunta a un predicador
evangélico que advierte contra la codicia: “Si Dios no quisiera que nos
enriqueciéramos con las piedras doradas, ¿para qué las puso en el suelo?” En
esa teología del sentido común, el ser humano sería el señor de referencia de
todo lo creado. Así, el “…dominad la tierra”, mandato del Génesis, se
interpretaría en esa dirección: el hombre como medida de todas las cosas. Esa
prioridad de lo humano se acentúa en la cultura occidental con la crisis de la
referencia trascendente y la entronización de la diosa “Razón”. Sin embargo, el
propio desarrollo de la misma descentra al ser humano. A la muerte de Dios
parece seguirle la muerte del ser humano. Quizás entonces descubramos que el
dios que ha muerto era solo la proyección que de Él se hizo la humanidad.
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