Durante años, la gente del mundo occidental del siglo XX y XXI vive en
la certeza de que el próximo año estaremos mejor. Siempre fue así en mi entorno: el año que
viene tendremos nuevas cosas, nuevos electrodomésticos, mejores muebles, más
educación, mejor servicio de salud… Así vive Europa tras la segunda guerra
mundial y el acuerdo de Bretton Woods. La mayoría de las necesidades humanas
encuentran una respuesta cada vez mejor. Sucede así con las necesidades materiales
(alimentación, ropa, vivienda). Las del alma (educación, cultura, equilibrio
interior…) se van adecuando a respuestas más “científicas”: una nueva
espiritualidad, la poesía, la psicología, el ansiolítico, el coaching o las mil
maneras de la autoayuda. Fácil es encontrar hoy a personas que viven sin
plantearse una pregunta por la salvación: ¿de qué necesito salvación? ¿Qué más debo pedir aparte de esta soledad
visitada que es la vida?
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lunes, 14 de enero de 2019
¿De qué necesito salvación?
Durante años, la gente del mundo occidental del siglo XX y XXI vive en
la certeza de que el próximo año estaremos mejor. Siempre fue así en mi entorno: el año que
viene tendremos nuevas cosas, nuevos electrodomésticos, mejores muebles, más
educación, mejor servicio de salud… Así vive Europa tras la segunda guerra
mundial y el acuerdo de Bretton Woods. La mayoría de las necesidades humanas
encuentran una respuesta cada vez mejor. Sucede así con las necesidades materiales
(alimentación, ropa, vivienda). Las del alma (educación, cultura, equilibrio
interior…) se van adecuando a respuestas más “científicas”: una nueva
espiritualidad, la poesía, la psicología, el ansiolítico, el coaching o las mil
maneras de la autoayuda. Fácil es encontrar hoy a personas que viven sin
plantearse una pregunta por la salvación: ¿de qué necesito salvación? ¿Qué más debo pedir aparte de esta soledad
visitada que es la vida? miércoles, 19 de septiembre de 2018
El uso político de la religión
Jesucristo
Libertador es título de cierta cristología católica latina del último tercio del
s.XX. ¿Un proyecto político? De hecho, incorpora la “Teología política” europea
de Metz. Quizás, parte de la catolicidad nicaragüense entendió la revolución
sandinista como el triunfo del Reino de Dios frente a la injusticia. En el
Egipto del s. XIX, Occidente era ambivalente. Se reconocían como valores a
recuperar por el Islam la justicia, la separación política/religión, libertad
intelectual, pensamiento racional… Sin embargo, al-Afgani (1839-1897) observa a
un Occidente dispuesto a conquistar el mundo islámico. Por eso, propuso que el
Islam se uniera y usara la religión como defensa frente al imperialismo.
Armstrong (“Los orígenes…”, 1910) insiste: lo religioso da sentido, pero es
fundamentalismo cuando pretende plasmarse como una realidad de la razón y la
acción política.
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domingo, 17 de junio de 2018
Educación y angustia
La educación experiencial dice que aprendemos por lo que la experiencia
nos muestra. Quien enseña, en realidad, acompaña el proceso de encuentro con la
realidad. Al encuentro llamamos experiencia. Para la pedagogía libertadora
(Freire) el encuentro acompañado es “toma de conciencia”. Kierkegaard atribuye
un valor determinante en el éxito del encuentro educador a la angustia y a la
fe. Se trata de una angustia del propio
ser, de la propia posibilidad de llegar a ser. La realidad aparece como el lugar
donde desplegar la posibilidad. La angustia se genera al contemplar esa
posibilidad. La angustia no se genera ante el límite que aporta el dato de
realidad, sino ante la posibilidad a la que abre ese dato. Por eso, Kierkegaard
no se arroja a la nausea (Sartre condenado a la libertad), sino a la fe: la
posibilidad de elegir bien para afirmarme, para ser.
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miércoles, 13 de junio de 2018
No hay camino en medio
Mi posibilidad pasa por mi elección. Hacerme es tarea principal. De ahí
que la presencia inconceptuable del pecado brote en el cada día como angustia.
Si no elijo, no soy. Si elijo, señala Kierkegaard, lo hago hacia la contradicción
o hacia mi propia personalidad. No hay camino intermedio, no es posible una
elección que ni me afirme ni me contradiga. No hay una tercera bandera, como
vemos en Loyola (EE.EE.): o echamos cadenas o ayudamos a la liberación. No
cabe, pues, la inocencia. Pero se reclama la humildad. Cuando voy por la vida
exhibiendo autenticidad, una risita emerge desde la memoria y me sitúa ante las
elecciones que apuntalan la piltrafa de lo que pude haber sido. Loyola subraya:
sólo el conocimiento interno del daño hecho
-no se puede apartar la mirada, hay que afrontar- nos permite reconocer
tanto bien recibido.jueves, 31 de mayo de 2018
Voz pasiva
Los evangelios sinópticos reconstruyen el jueves santo como cena de
Pascua celebrada por Jesús, con sus discípulos. Esa cena es coherente con lo
vivido por el maestro, que en muchos momentos a lo largo de la narración come
con prostitutas, publicanos y otras personas no aceptables para un purista de
su época. Pero esa cena es diferente porque remite a la experiencia de todo su
pueblo como historia de liberación: la sangre del cordero que mancha el dintel
de las puertas es sangre de liberación,
sangre que frena al exterminador. Es la sangre del cordero que cada familia
cena, que cada miembro consume como alimento para el camino. La cena, a su vez,
mira hacia adelante en voz pasiva: detenido, acarreado, golpeado, juzgado,
condenado, torturado, ejecutado. Dice la comunidad cristiana que cada jueves santo se
celebra al amor.jueves, 18 de enero de 2018
Esperanza y estadísticas
La
generación literaria de la Postguerra ve en nuestras ciudades cementerios
organizados: “Madrid es una ciudad de
más de millón y medio de cadáveres (según las últimas estadísticas)”,
canta el autor de “Hijos de la ira” (Dámaso, 1945). Esos cuerpos son, en perspectiva
de Unamuno (padre de todas las preguerras), “también de barro”, como las
paredes de cualquier cementerio. Frankl, arrastrándose helado por los campos de
Auschwitz sobrevive y crece contemplando fugaz el rostro amado: “Sólo el amor
nos salva”, exclama. Joseph Moingt SJ afirma la historicidad actual del Cristo
porque tiene una tarea pendiente, inacabada. Esta tarea es la liberación. No es
el optimismo el padre de la esperanza. Hay en esa palabra algo de pura
innovación inesperada, capaz de hacer de nuestras ciudades algo más que los
datos de las últimas estadísticas.
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miércoles, 17 de enero de 2018
Una tarea pendiente
Quizás se
puede decir muy sintéticamente que lo que Moingt SJ plantea es que la historia
del Cristo tiene futuro porque todavía tiene un trabajo que hacer en esta
historia. Un trabajo que ya se hace en plural. En ese ámbito de fe, Cristo
sigue trabajando en lo que hace la comunidad creyente y también en lo que el
Espíritu hace dentro y fuera de esa comunidad. Creer es, en realidad, hacer:
participar en la actividad liberadora del Cristo. Y esa es la esperanza: “Que
pueda darse a la historia un porvenir absolutamente nuevo”. Lejos de Sísifo que
repite su historia. Lejos de la pura dialéctica que llama nuevo al resultado
del choque entre lo que ya hay. Eso que se llama en términos cristianos Reino
de Dios no se construye sobre la ruina de las esperanzas humanas, sino que se
añade como don (como gracia). Ernst Bloch lo llamará “principio esperanza”. martes, 16 de enero de 2018
De vuelta a la liberación
J. Moingt SJ, que trata de dar razón de su fe, hace arqueología de los textos sagrados. Anuncia: “Todo comenzó con un rumor: Él volverá”. Nos preguntamos: ¿Por qué nos es pertinente ese retorno para quienes somos del tercer milenio? En “El hombre que venía de Dios” (1994), Moingt responde: ha de volver porque tiene una tarea inacabada: nuestra historia, nuestra humanidad. El también francés, De Chardin SJ, lo hace cosmológico: el que volverá más bien nos atrae hacia Él, es el “omega” y lo es porque de Él provenimos. Es también el “alfa”. ¿Qué hace de este esquema algo más que una autovía entre la cuna y la tumba? Moingt entiende que en él está nuestra liberación, nuestra salvación. Debemos, pues, preguntarnos si las personas del siglo XXI necesitamos alguna salvación. Solo después preguntaremos cómo el Cristo puede ser liberación.
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