La otredad impulsa a Levinas a pensar más desde la metaética que desde
la metafísica. La otredad acarrea en Derrida una deriva al vacío de la mano de
la deconstrucción. Sin suelo todo es igualmente inválido, todo es igualmente
válido. El Otro es tolerado y el capitalismo imperante se camufla tras la
reivindicación de la tolerancia que permite avanzar en los negocios en medio de
un mundo destrozado. Pero el Otro, por más que lo sometamos a nuestra inercia
líquida, es duro, es sólido: la pena de muerte, el hambre, la enfermedad, la
ablación del clítoris. ¿Es intolerante imponer los derechos humanos como norma
política universal? (Žižeck).
Es el capital el que se beneficia de la tolerancia: los negocios son lo
primero. En medio de nuestra tolerancia, cruzar la frontera y reunirse con la
familia es, para muchas personas, una experiencia imposible.
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martes, 24 de julio de 2018
Los negocios son lo primero
La otredad impulsa a Levinas a pensar más desde la metaética que desde
la metafísica. La otredad acarrea en Derrida una deriva al vacío de la mano de
la deconstrucción. Sin suelo todo es igualmente inválido, todo es igualmente
válido. El Otro es tolerado y el capitalismo imperante se camufla tras la
reivindicación de la tolerancia que permite avanzar en los negocios en medio de
un mundo destrozado. Pero el Otro, por más que lo sometamos a nuestra inercia
líquida, es duro, es sólido: la pena de muerte, el hambre, la enfermedad, la
ablación del clítoris. ¿Es intolerante imponer los derechos humanos como norma
política universal? (Žižeck).
Es el capital el que se beneficia de la tolerancia: los negocios son lo
primero. En medio de nuestra tolerancia, cruzar la frontera y reunirse con la
familia es, para muchas personas, una experiencia imposible.domingo, 15 de julio de 2018
Cultura del ego
El estructuralismo anota que más que cosas se dan sistemas.
Los elementos no definen una estructura; es la estructura la que determina por
su relación el ser de los elementos. Lo relacional aparece también en una
filosofía radicalmente diferente: el personalismo. No se es si no se es en
relación. Más que “ser” hay “relacionar-ser”. No hay yo sin un tú. No hay
ningún yo posible sin un Tú trascendente de todos los tú posibles (Buber). La
Otredad parece como lugar decisivo de la filosofía, ya no será metafísica sino
meta ética, es decir, relacionalidad y responsabilidad. La respuesta (relación)
implica una iniciativa previa. La Otredad no sólo está sino que me configura.
Puedo, sin embargo, creer que soy yo, situarme en el centro, venir en soberbia.
Desprecio el Éxodo. Me convierto en un sumidero que todo lo succiona. Quedo en
apariencia. Eclipse. Cultura del ego.
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Tú
lunes, 11 de junio de 2018
Elegir bien
Al elegir, nos hacemos. Sin elegir, no somos. Es la ética, dice
Kierkegaard. Su “metaética” es el paso de la dogmática (pecado no
conceptualizable) a la psicología (concepto de angustia). Sartre, descreído de
la dogmática, vive la náusea: vómito de la condena a la libertad sin suelo.
Camus es sartriano en el relato caluroso y luminoso de “El extranjero”; pero imagina
a Sísifo sonriente mientras baja a por la piedra que ha de volver al inicio
tras el triunfo aparente. “La caída”, descrita entre bruma y penumbra, desdice
al santo laico para retornar a la fuente danesa: la risa helada que denuncia el
arraigo del pecado. “Todos somos culpables”, subraya. Hay en Kierkegaard la
esperanza de que podemos elegir bien pues me identifica, porque es
una aceptación de mi propia personalidad. “La grandeza radica en el hecho de
ser uno mismo”, sostiene.
viernes, 16 de marzo de 2018
De las flechas a los misiles
En una de viñeta cómica, Quino presenta a Mafalda y a Felipe en un museo en el que, sobre imágenes alusivas, reza la leyenda: “Desde el arco de flechas a los misiles balísticos, ¡Cuánto ha cambiado la tecnología!” Mafalda responde: “¡Y qué poco han cambiado las intenciones!” En la segunda mitad del siglo XX, se formula el fracaso del “hombre unidimensional” (Marcuse, 1964). Por eso, Levinas cuestiona la metafísica y su razón (el empeño en conceptualizar el ser) y propone una metaética que acepte la relación y la responsabilidad como principio único e inconceptualizable de todo pensar. Byung-Chul señala: para salir de la depresión, necesitamos el deseo del otro; necesitamos que el otro nos mire para sentir que no somos todo. El engaño de nuestro tiempo es una mirada digital que no mira. Así nos parece que somos libres, sin los otros.
martes, 13 de marzo de 2018
Homo homini lupus
La historia está llena de atentados contra las personas. “Homo homini lupus”, clama la ilustración. Levinas apunta que el pensar del ser nos lleva a poner la utilidad en el centro de las relaciones entre las personas. La ontología determina la ética y aquella es sólo el fruto de la racionalidad occidental. Hitler y Stalin son dos ejemplos de aplicación de la racionalidad occidental, son dos buenos ejemplos de una ética nacida de la metafísica. Levinas proclama: “Toda civilización que acepta el ser –con la trágica desesperación que contiene y los crímenes que justifica- merece el nombre de bárbara”. La única salida es una metaética que coloque la responsabilidad con el prójimo y con el prójimo del prójimo como base para cualquier teoría de la justicia. Primero está esa responsabilidad. Ese es el origen del pensar. Lo otro nos lleva al uso de las personas para nuestra utilidad.domingo, 4 de marzo de 2018
¿Fundamento para la ética?
Persigue Levinas una ética que no se fundamente en el ser, o en la
ontología, o en la metafísica; busca una metaética. Si la ética pone su
fundamento en el “deber ser”, entonces se fundamenta en la metafísica; si la
ética se fundamenta en el “conocer”, entonces se fundamenta en la
epistemología, en la gnoseología, y de ahí, de nuevo, a la pregunta por el qué
podemos conocer; ese “qué” devuelve a la ontología. Si la ética se fundamenta
sobre el lenguaje y su pragmática, es posible que devenga en conversación, no
en pensamiento. Antes de
todo mandato. ¿Qué justifica la propia emergencia de cualquier mandato?
Apuntemos a la pura otredad, al mero hecho de que hay sin que yo esté en el
escenario. El deber hacer tiene su raíz en que la otra persona, lo Otro, no es
un objeto conceptualizable.
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