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lunes, 3 de septiembre de 2018

Vencedores y vencidos


Una concepción historicista del cristianismo haría prescindible la fe: la capacidad predictiva de la ciencia histórica mostraría la verdad o falsedad del mensaje cristiano (la redención). ¿No es algo de ese modo de pensar lo que aparece en Hegel cuando intenta mostrar toda la realidad y la realidad como un todo?  La totalidad, la comprensión de la totalidad, haría superflua la necesidad de fe.  El cristianismo (la historia del Dios encarnado y redentor) no parece considerar el mundo como un drama pre-escrito por Dios. El discernimiento no consiste en descubrir la facción que, finalmente, nos permitirá estar del lado de los vencedores cuando culmine la historia. K. Barth señala: “Cristo padece. Por lo tanto, no conquista. No triunfa. No tiene éxito… No consigue nada más que su crucifixión”. Este hecho histórico es el que señala el sentido de la fe.

domingo, 24 de junio de 2018

Mayor necesidad

Entre los criterios para selección de ministerios (Loyola, “Constituciones”, 1550) aparece el de mayor necesidad. La mera contemplación de la realidad (líquida, cambiante) exige una respuesta líquida: la adecuación. De ese modo, escamoteamos el criterio. Nos engañamos. Para evitar el engaño, miramos la realidad como pecado. La densidad del pecado (“venir en superbia”, Loyola) impide la mirada líquida y requiere la conversión: sostener la mirada a una posibilidad siempre más amplia. Requiere el todo y sin el todo no se contenta (angustia en Kierkegaard). Loyola invita a contemplar al Dios que trabaja en las cosas, pura donación gratuita, que es nuestra experiencia cotidiana: todo es don. En la comunión con el absolutamente Otro, podemos en todo (y no en parte) amar y servir. La mayor necesidad emerge con la rotundidad y densidad del pecado.

jueves, 10 de mayo de 2018

Los estándares del amor


El amor tiene que ver con la palabra todo y con la propuesta para siempre. Hay, sin embargo, un gen social que se resiste al todo y a la promesa de eternidad. Nuestra sociedad simplifica las pruebas para considerar una experiencia como un acto de amor. Ni la totalidad ni la eternidad (solo tú, para siempre tú del matrimonio católico) son exigencia habitual de nuestra cultura para hablar de amor; por eso, ahora hablamos más que nunca de amar y de enamorarnos: “No es que más gente esté a la altura de los estándares de amor en más ocasiones, sino que esos estándares son ahora más bajos” (Bauman, “Amor líquido”, 2003). Loyola sitúa al final de sus Ejercicios Espirituales la Contemplación para alcanzar Amor. Su propuesta pasa por el reconocimiento de “tanto bien recibido”. De esa manera, seremos capaces de “enteramente reconosciendo, en todo amar y servir”. Todo.

viernes, 16 de marzo de 2018

De las flechas a los misiles

En una de viñeta cómica, Quino presenta a Mafalda y a Felipe en un museo en el que, sobre imágenes alusivas, reza la leyenda: “Desde el arco de flechas a los misiles balísticos, ¡Cuánto ha cambiado la tecnología!” Mafalda responde: “¡Y qué poco han cambiado las intenciones!” En la segunda mitad del siglo XX, se formula el fracaso del “hombre unidimensional” (Marcuse, 1964).  Por eso, Levinas cuestiona la metafísica y su razón (el empeño en conceptualizar el ser) y propone una metaética que acepte la relación y la responsabilidad como principio único e inconceptualizable de todo pensar. Byung-Chul señala: para salir de la depresión, necesitamos el deseo del otro; necesitamos que el otro nos mire para sentir que no somos todo. El engaño de nuestro tiempo es una mirada digital que no mira. Así nos parece que somos libres, sin los otros.