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lunes, 8 de abril de 2019

La catástrofe


De Platón a Foucault camina Sloterdijk en “Temperamentos filosóficos”. Tras los dos clásicos griegos, aborda a Agustín. Después, el Renacimiento. Sostiene que en la Edad Media, donde se cita a Aristóteles como “el filósofo”, no se encuentra temperamento alguno que pueda denominarse filosófico. No es extraño, pues, para Sloterdijk, el de Hipona degrada el amor como recuerdo de lo bello y lo bueno (Platón) al proponer un ser humano mancillado por una herida incurable. No hay ya ascenso mediante el pensamiento hacia la Verdad. Todo queda en gracia otorgada. Concluye que el pensamiento agustiniano conduce “a la catástrofe cristiana de la filosofía”. Si Dios es pensado, ni hay filosofía ni el amor salva. Parece que el esfuerzo del pensamiento sólo es filosofía si prescinde de la trascendencia. Sloterdijk llama catástrofe al mirar al Otro.

domingo, 28 de octubre de 2018

Eternidad del mundo

En la Edad Media, Ockham, habla de la “eternidad del mundo”. ¿Comienza a partir de un instante? ¿Es posible que esté ahí desde siempre? En la actualidad, el aceptable Big Bang se queda a la espera de ulteriores hipótesis. Ockham no ve contradicción en la idea de un mundo eterno (sin comienzo en el tiempo) con la narrativa bíblica (que tiene sentido teológico, no metafísico). En “Filosofía medieval”, Martínez Lorca, 2015, señala el significado del filósofo inglés: “…simplificó nuestra cosmovisión, dejó de lado las metafísicas esencialistas, puso de relieve el papel de la experiencia en nuestro conocimiento del mundo…”. En el fondo, el libro, breve, de Martínez Lorca, pone su empeño en mostrar el mundo medieval latino y árabe, como un tiempo fecundo para la filosofía, lejos de Hegel y su visión negativa de una época que marca nuestra historia.

jueves, 23 de agosto de 2018

Sin filosofía en el medievo


De Platón a Foucault va “Temperamentos filosóficos”. Tras los dos clásicos griegos, aborda a Agustín. Después: el Renacimiento. Nada por medio. Todo lo pensado durante la Edad Media, que venera a Aristóteles (“el filósofo”), no es temperamento filosófico –para Sloterdijk-. Para el autor de “Temperamentos filosóficos”, el de Hipona degrada el amor como recuerdo de lo bello y lo bueno (Platón) al ver un humano mancillado por herida incurable. No hay ascenso mediante el pensar hacia la Verdad/Bondad. Queda la gracia otorgada. Concluye que la razón agustiniana conduce “a la catástrofe cristiana de la filosofía”. Si Dios está por medio, ya no hay filosofía y el amor no salva. El esfuerzo del pensamiento sólo es filosofía si prescinde del intento de tematizar la trascendencia. Catástrofe es la añoranza de lo absolutamente Otro.