De Platón a Foucault camina Sloterdijk en “Temperamentos
filosóficos”. Tras los dos clásicos griegos, aborda a Agustín. Después, el
Renacimiento. Sostiene que en la Edad Media, donde se cita a Aristóteles como
“el filósofo”, no se encuentra temperamento alguno que pueda denominarse
filosófico. No es extraño, pues, para Sloterdijk, el de Hipona degrada el amor
como recuerdo de lo bello y lo bueno (Platón) al proponer un ser humano
mancillado por una herida incurable. No hay ya ascenso mediante el pensamiento
hacia la Verdad. Todo queda en gracia otorgada. Concluye que el pensamiento
agustiniano conduce “a la catástrofe cristiana de la filosofía”. Si Dios es pensado, ni hay filosofía ni el amor salva. Parece que el esfuerzo del
pensamiento sólo es filosofía si prescinde de la trascendencia. Sloterdijk
llama catástrofe al mirar al Otro.
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lunes, 8 de abril de 2019
domingo, 28 de octubre de 2018
Eternidad del mundo
En la
Edad Media, Ockham, habla de la “eternidad del mundo”. ¿Comienza a partir de un
instante? ¿Es posible que esté ahí desde siempre? En la actualidad, el
aceptable Big Bang se queda a la espera de ulteriores hipótesis. Ockham no ve
contradicción en la idea de un mundo eterno (sin comienzo en el tiempo) con la
narrativa bíblica (que tiene sentido teológico, no metafísico). En “Filosofía
medieval”, Martínez Lorca, 2015, señala el significado del filósofo inglés:
“…simplificó nuestra cosmovisión, dejó de lado las metafísicas esencialistas,
puso de relieve el papel de la experiencia en nuestro conocimiento del mundo…”.
En el fondo, el libro, breve, de Martínez Lorca, pone su empeño en mostrar el
mundo medieval latino y árabe, como un tiempo fecundo para la filosofía, lejos
de Hegel y su visión negativa de una época que marca nuestra historia.jueves, 23 de agosto de 2018
Sin filosofía en el medievo
De Platón a Foucault va “Temperamentos filosóficos”. Tras
los dos clásicos griegos, aborda a Agustín. Después: el Renacimiento. Nada por
medio. Todo lo pensado durante la Edad Media, que venera a Aristóteles (“el
filósofo”), no es temperamento filosófico –para Sloterdijk-. Para el autor de
“Temperamentos filosóficos”, el de Hipona degrada el amor como recuerdo de lo
bello y lo bueno (Platón) al ver un humano mancillado por herida incurable. No
hay ascenso mediante el pensar hacia la Verdad/Bondad. Queda la gracia
otorgada. Concluye que la razón agustiniana conduce “a la catástrofe cristiana
de la filosofía”. Si Dios está por medio, ya no hay filosofía y el amor no
salva. El esfuerzo del pensamiento sólo es filosofía si prescinde del intento
de tematizar la trascendencia. Catástrofe es la añoranza de lo absolutamente
Otro.
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