La
historia político-religiosa de EE.UU. del siglo XIX se distancia de la europea.
En la carrera hacia la modernidad, los EE.UU. avanza con la ilustración de sus
fundadores. Pero el “2º gran despertar” es la continuidad de la revolución: la
religión de la gente pobre frente al deísmo ilustrado de las élites (Armstrong,
“Orígenes…”). La sociedad norteamericana se hace más religiosa. Identifica con
la espiritualidad grandes virtudes políticas: el progreso, la liberación, la
cultura, la solidaridad. En Europa, sin embargo, la brecha de Galileo y Newton
se profundiza con Kant y Darwin. Una auténtica cruzada contra la religión tiene
efectos sobre una sociedad que vive lo religioso como obsoleto y defensor del
ethos del “ancien regime”. El estudio de la religión como ciencia la desmiente.
Alguien ha confundido el discurso de sentido con el discurso científico.
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jueves, 13 de septiembre de 2018
La confusión del discurso
La
historia político-religiosa de EE.UU. del siglo XIX se distancia de la europea.
En la carrera hacia la modernidad, los EE.UU. avanza con la ilustración de sus
fundadores. Pero el “2º gran despertar” es la continuidad de la revolución: la
religión de la gente pobre frente al deísmo ilustrado de las élites (Armstrong,
“Orígenes…”). La sociedad norteamericana se hace más religiosa. Identifica con
la espiritualidad grandes virtudes políticas: el progreso, la liberación, la
cultura, la solidaridad. En Europa, sin embargo, la brecha de Galileo y Newton
se profundiza con Kant y Darwin. Una auténtica cruzada contra la religión tiene
efectos sobre una sociedad que vive lo religioso como obsoleto y defensor del
ethos del “ancien regime”. El estudio de la religión como ciencia la desmiente.
Alguien ha confundido el discurso de sentido con el discurso científico.martes, 14 de agosto de 2018
La revolución americana
Los padres de la revolución americana son ilustrados.
Plasman en la declaración de independencia los ideales de las luces. Pero su
revolución cuenta con el movimiento cristiano del “Gran Despertar (1750)”: predica conversión y redención, rompe las
iglesias y da significado espiritual a la palabra “libertad”. Señala Armstrong
que las trasformaciones sociales necesitan, con frecuencia, un doble ethos: el
del progreso/razón y el de la mítica/espiritualidad. La lógica de la
guerra (la que establece la necesidad de
un estado propio en la lucha de intereses en juego) se alía con la lógica del
retorno a la fe y la instauración en la tierra del Reino de Dios. Pero siempre
que se proclama el Reino y se lucha por él, finalmente acontece la Institución; y deja, una vez más, el regusto del incumplimiento del segundo mandamiento: no
usarás el nombre de Dios en vano.
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