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jueves, 28 de junio de 2018

Persona, individuo, consumidor, sujeto

Buena parte de la crítica a la propuesta de la modernidad se centra en que da la primacía al ser humano y a este como sujeto: el “cogito” cartesiano hace depender el acceso a la realidad de la propia subjetividad. Desde la subjetividad a las ideas y desde las ideas al idealismo. La reacción positivista y neopositivista coloca en el centro las cosas, su medida y su formulación. Marx mete la idea en la historia: la historia se despliega en crisis sucesivas hacia un modelo ideal de sociedad, de humanidad. El liberalismo (neoliberalismo) deja indefensa a la persona más débil quizás porque es sólo consumidor/a. Mounier, que ve el desplome de la codicia posesiva en el 29, será testigo de los campos de exterminio y de la guerra supremacista. Insiste: solo si consideramos a la persona y le damos primacía, evitaremos tanto dolor.

viernes, 15 de junio de 2018

Polvo de estrellas

Anunciamos que el cristianismo es un humanismo en los cincuenta. Espiritualidad es el subrayado actual. Primero, por el arrastre en su desplome de otros autodenominados humanismos (comunismo totalitario). En segundo lugar, por el éxito de los discursos culturalistas que indagan bajo las formas de las religiones. En tercer lugar, porque la humanidad demuestra muy poca compasión cuando se convierte en el centro de su discurso o su actuación. Levinas apunta hacia la Otredad, hacia el Otro, como real frente a nuestra subjetiva ilusión. De ese modo, toda pregunta por el ser de las cosas se atraganta. Sobrevive la salida de sí, el éxodo.  El cristianismo es un Éxodo, una salida del propio amor, querer o interés, de la propia subjetividad e intersubjetividad. La humanidad se hace y deshace en la creación entera. Somos polvo de estrellas. 

domingo, 3 de junio de 2018

Oficio de consolar

En el discurso ignaciano, la experiencia del resucitado se “muestra por sus efectos” y responde al “oficio de consolar” (Loyola, “Ejercicios Espirituales”). Amor es darse a quien se ama y recibir al que se da. Es cosa recíproca y va más allá de la propia subjetividad. Sin embargo, su lugar habitual no es el público escenario, sino la intimidad del hogar. Imagina Loyola un encuentro entre María, la madre, y el Cristo, su hijo. No es un encuentro con fundamento bíblico –ningún evangelista narra tal encuentro entre las experiencias del resucitado-. A juicio de Loyola, es de sentido común y debe darse por supuesto. Llama la atención que ese encuentro tiene lugar en el ámbito de la intimidad de la Casa. Pasamos así de la enajenación de la tumba a la intimidad del hogar. Después, a la vida pública se enviará a quien tenga experiencia del crucificado/resucitado-.

jueves, 8 de febrero de 2018

¿Post - Postmodernidad?

Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la “Verdad”. Esta despedida tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre el mundo exterior y afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente (Cogito ergo sum). Con la Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia la muerte de Dios (con mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y proclama el final de la metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde entonces, el pensamiento es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con Rorty hemos pasado del razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar que con el tercer milenio entramos en la post -  post modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal y Bricmont)? Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de Ellacuría S.J.: “Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”.

Todo comenzó con un rumor: vive
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miércoles, 31 de enero de 2018

El retorno de un encargo: la realidad

Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la “Verdad”. Esta despedida tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre el mundo exterior y afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente (Cogito ergo sum). Con la Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia la muerte de Dios (con mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y proclama el final de la metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde entonces, el pensamiento es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con Rorty hemos pasado del razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar que con el tercer milenio entramos en la post -  post modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal y Bricmont)? Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de Ellacuría S.J.: “Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”.