Sokal, en “Imposturas intelectuales” (1997) señala la debilidad argumental y de rigor de la postmodernidad: argumentos que importan términos de otras formas de saber y los usan fuera de contexto, incoherente y con polisemia. MacMillan, doce años después, en “Usos y abusos de la historia”, nos muestra cómo la ausencia de rigor es instrumento para manipular: reinventar la historia para justificar las opciones del presente. Mark Lilla, en “Pensadores temerarios”, dibuja el panorama entre ingenuo y prepotente, pero siempre i-responsable, de filósofos que, en el siglo XX europeo, han apoyado formas tiránicas de gobierno mientras arremetían contra los liberalismos y sus desequilibrios. Es la “seducción de Siracusa”: el intento de Platón para guiar al tirano Dionisos hacia la filosofía. Desde entonces, filosofía y política se desencuentran.
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viernes, 13 de abril de 2018
La seducción de Siracusa
Sokal, en “Imposturas intelectuales” (1997) señala la debilidad argumental y de rigor de la postmodernidad: argumentos que importan términos de otras formas de saber y los usan fuera de contexto, incoherente y con polisemia. MacMillan, doce años después, en “Usos y abusos de la historia”, nos muestra cómo la ausencia de rigor es instrumento para manipular: reinventar la historia para justificar las opciones del presente. Mark Lilla, en “Pensadores temerarios”, dibuja el panorama entre ingenuo y prepotente, pero siempre i-responsable, de filósofos que, en el siglo XX europeo, han apoyado formas tiránicas de gobierno mientras arremetían contra los liberalismos y sus desequilibrios. Es la “seducción de Siracusa”: el intento de Platón para guiar al tirano Dionisos hacia la filosofía. Desde entonces, filosofía y política se desencuentran.lunes, 19 de marzo de 2018
A navegar
Comienza Morey, su “Foucault y Derrida” (2015) con una descripción del
programa del pensamiento francés del siglo XX:
unir concepto y existencia, una filosofía para la vida, pensamiento y
comportamiento de la mano (incluida la política), recuperar al sujeto y
escribir filosofía como literatura. Dos observaciones a partir de otras
lecturas: la primera es cierta sensación de que tanta literatura pueda reducir
la filosofía a conversación (Rorty) o a una exposición sin rigor
(Sokal-Bricmont): aunque sea sugerente y parezca ayudar al vivir, ¿no devuelve
al ambiente de los sofistas? Por otro lado, a partir de la lectura de
Byung-Chul, en la segunda década del siglo XXI, se puede decir que lo
conseguido es la expulsión de lo distinto, el acento en lo vacío, la
sustitución de lo bello (sublime) por lo pulido (liso) y la bulla del enjambre.
A navegar, diría Bauman.
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miércoles, 14 de febrero de 2018
Hagiografía
Señala
Preston que Franco pasa parte de su vida “falsificando y adornando los
pormenores de su vida anterior a 1936” y que “sus partidarios falsificaron
también su propia historia y la de sus enemigos” (“Franco”, 1993). Disfraza la historia ignorando los “hechos
fehacientes” (“Imposturas intelectuales”, Sokal, Bricmont, 1997). o
adecuándolos a la lectura que queremos hacer de cada momento. Si Franco quiere
ser visto como “pacificador” en “25 años de Paz” (después de aplastar y
machacar a media España), como “gracia divina” (monedas que rezan “Caudillo de
España por la gracia de Dios”), como “vigía de Occidente” (tras el acuerdo con
los EE.UU.) siempre se pudieron leer o cambiar los datos de la realidad para
que contribuyeran a la “hagiografía”. Hay materia para lo que MacMillan retrata
en “Usos y abusos de la historia” (2009).jueves, 8 de febrero de 2018
¿Post - Postmodernidad?
Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la “Verdad”. Esta despedida
tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre el mundo exterior y
afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente (Cogito ergo sum). Con la
Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia la muerte de Dios (con
mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y proclama el final de la
metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde entonces, el pensamiento
es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con Rorty hemos pasado del
razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar que con el tercer
milenio entramos en la post - post
modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal y Bricmont)?
Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de Ellacuría S.J.:
“Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”.
Todo comenzó con un rumor: vive
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miércoles, 31 de enero de 2018
El retorno de un encargo: la realidad
Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la
“Verdad”. Esta despedida tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre
el mundo exterior y afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente
(Cogito ergo sum). Con la Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia
la muerte de Dios (con mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y
proclama el final de la metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde
entonces, el pensamiento es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con
Rorty hemos pasado del razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar
que con el tercer milenio entramos en la post -
post modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal
y Bricmont)? Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de
Ellacuría S.J.: “Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”. martes, 30 de enero de 2018
La reivindicación de los hechos
En artículo
en El País, en febrero de 2012, Duch y Chillón anuncian la crisis de la
postmodernidad. Se acercan a Sokal y Bricmont que, más de una década antes, ven
ya signos de debilidad en el entramado del “pensamiento débil”. La
reivindicación epistemológica de los hechos y de su relevancia frente a las
ilusiones subjetivas aparece como punta de lanza contra el relativismo postmoderno.
Para Duch y Chillón, es el momento de recuperar los discursos emancipadores
(desde el cristianismo a la política) capaces de afrontar el capitalismo
hedonista, rey del descarte. Es probable que los primeros efectos de la crisis
de las “subprime” empuje a los autores del artículo de El País a esa
convicción: el final de la distopía postmoderna en que la falta de fundamentos
éticos ha promovido el consumo desbocado e insolidario.
lunes, 29 de enero de 2018
Crítica a la postmodernidad
Los textos postmodernos son brillantes. Con autores de origen diverso (la teología o las ciencias físicas), en ocasiones esos textos carecen de rigor y alientan el relativismo epistemológico. Para filósofos de la metafísica –que algo podemos decir sobre lo que es de suyo real- y para científicos que elaboran sus teorías desde la experiencia y la formalización matemática, los escritos de la postmodernidad parecen pasar superficialmente y a gran velocidad por lo que se ha elaborado con mucho esfuerzo y rigor. Sokal y Bricmont (“Imposturas intelectuales”, 1997) dicen que es necesario un diálogo “basado en nociones de lo real”. Lo formulan así: “Hemos defendido la idea de que existe algo que llamamos datos fehacientes y que los hechos cuentan”. ¡Qué contraste con el “Adios a la Verdad” de Battimo! ¡Qué cerca de MacMillan, en su “Usos y abusos de la historia”! (2009).domingo, 28 de enero de 2018
El rey está desnudo
El profesor
A. Tornos (Antropología filosófica, Universidad P. Comillas) confesaba que
cuando leía a Lacan entendía el diez por ciento. Con humor: sólo entendería los
artículos y las preposiciones. “Imposturas intelectuales” aparece en 1997 de la
mano de Sokal y Bricmont. Su empeño fundamental es decirnos que el rey está
desnudo. Se refieren a un grupo de intelectuales del post estructuralismo (ahí
meterían a Lacan) que serían capaces de decir nada con conceptos
incomprensibles, justificaciones traídas por los pelos de otras disciplinas y
con una sofisticación y erudición notables. Lacan, a su juicio, haría eso con
el lenguaje de la “topología”, que trataría de usar para explicar su
psicoanálisis. Cabe preguntar si esos recursos son deshonestos intelectualmente o sencillamente
un esfuerzo limitado por explicar una visión nueva de la realidad.
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