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viernes, 13 de abril de 2018

La seducción de Siracusa

Sokal, en “Imposturas intelectuales” (1997) señala la debilidad argumental y de rigor de la postmodernidad: argumentos que importan términos de otras formas de saber y los usan fuera de contexto, incoherente y con polisemia. MacMillan, doce años después, en “Usos y abusos de la historia”, nos muestra cómo la ausencia de rigor es instrumento para manipular: reinventar la historia para justificar las opciones del presente. Mark Lilla, en “Pensadores temerarios”, dibuja el panorama entre ingenuo y prepotente, pero siempre i-responsable, de filósofos que, en el siglo XX europeo, han apoyado formas tiránicas de gobierno mientras arremetían contra los liberalismos y sus desequilibrios. Es la “seducción de Siracusa”: el intento de Platón para guiar al tirano Dionisos hacia la filosofía. Desde entonces, filosofía y política se desencuentran.

lunes, 19 de marzo de 2018

A navegar

Comienza Morey, su “Foucault y Derrida” (2015) con una descripción del programa del pensamiento francés del siglo XX:  unir concepto y existencia, una filosofía para la vida, pensamiento y comportamiento de la mano (incluida la política), recuperar al sujeto y escribir filosofía como literatura. Dos observaciones a partir de otras lecturas: la primera es cierta sensación de que tanta literatura pueda reducir la filosofía a conversación (Rorty) o a una exposición sin rigor (Sokal-Bricmont): aunque sea sugerente y parezca ayudar al vivir, ¿no devuelve al ambiente de los sofistas? Por otro lado, a partir de la lectura de Byung-Chul, en la segunda década del siglo XXI, se puede decir que lo conseguido es la expulsión de lo distinto, el acento en lo vacío, la sustitución de lo bello (sublime) por lo pulido (liso) y la bulla del enjambre. A navegar, diría Bauman.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Hagiografía

Señala Preston que Franco pasa parte de su vida “falsificando y adornando los pormenores de su vida anterior a 1936” y que “sus partidarios falsificaron también su propia historia y la de sus enemigos” (“Franco”, 1993).  Disfraza la historia ignorando los “hechos fehacientes” (“Imposturas intelectuales”, Sokal, Bricmont, 1997). o adecuándolos a la lectura que queremos hacer de cada momento. Si Franco quiere ser visto como “pacificador” en “25 años de Paz” (después de aplastar y machacar a media España), como “gracia divina” (monedas que rezan “Caudillo de España por la gracia de Dios”), como “vigía de Occidente” (tras el acuerdo con los EE.UU.) siempre se pudieron leer o cambiar los datos de la realidad para que contribuyeran a la “hagiografía”. Hay materia para lo que MacMillan retrata en “Usos y abusos de la historia” (2009).

jueves, 8 de febrero de 2018

¿Post - Postmodernidad?

Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la “Verdad”. Esta despedida tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre el mundo exterior y afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente (Cogito ergo sum). Con la Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia la muerte de Dios (con mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y proclama el final de la metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde entonces, el pensamiento es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con Rorty hemos pasado del razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar que con el tercer milenio entramos en la post -  post modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal y Bricmont)? Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de Ellacuría S.J.: “Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”.

Todo comenzó con un rumor: vive
Taller retiro Online La Pascua de la Vida
En Radio ECCA

miércoles, 31 de enero de 2018

El retorno de un encargo: la realidad

Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la “Verdad”. Esta despedida tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre el mundo exterior y afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente (Cogito ergo sum). Con la Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia la muerte de Dios (con mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y proclama el final de la metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde entonces, el pensamiento es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con Rorty hemos pasado del razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar que con el tercer milenio entramos en la post -  post modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal y Bricmont)? Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de Ellacuría S.J.: “Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”. 

martes, 30 de enero de 2018

La reivindicación de los hechos

En artículo en El País, en febrero de 2012, Duch y Chillón anuncian la crisis de la postmodernidad. Se acercan a Sokal y Bricmont que, más de una década antes, ven ya signos de debilidad en el entramado del “pensamiento débil”. La reivindicación epistemológica de los hechos y de su relevancia frente a las ilusiones subjetivas aparece como punta de lanza contra el relativismo postmoderno. Para Duch y Chillón, es el momento de recuperar los discursos emancipadores (desde el cristianismo a la política) capaces de afrontar el capitalismo hedonista, rey del descarte. Es probable que los primeros efectos de la crisis de las “subprime” empuje a los autores del artículo de El País a esa convicción: el final de la distopía postmoderna en que la falta de fundamentos éticos ha promovido el consumo desbocado e insolidario. 

lunes, 29 de enero de 2018

Crítica a la postmodernidad

Los textos postmodernos son brillantes. Con autores de origen diverso (la teología o las ciencias físicas), en ocasiones esos textos carecen de rigor y alientan el relativismo epistemológico. Para filósofos de la metafísica –que algo podemos decir sobre lo que es de suyo real- y para científicos que elaboran sus teorías desde la experiencia y la formalización matemática, los escritos de la postmodernidad parecen pasar superficialmente y a gran velocidad por lo que se ha elaborado con mucho esfuerzo y rigor. Sokal y Bricmont (“Imposturas intelectuales”, 1997) dicen que es necesario un diálogo “basado en nociones de lo real”. Lo formulan así: “Hemos defendido la idea de que existe algo que llamamos datos fehacientes y que los hechos cuentan”. ¡Qué contraste con el “Adios a la Verdad” de Battimo! ¡Qué cerca de MacMillan, en su “Usos y abusos de la historia”! (2009).

domingo, 28 de enero de 2018

El rey está desnudo

El profesor A. Tornos (Antropología filosófica, Universidad P. Comillas) confesaba que cuando leía a Lacan entendía el diez por ciento. Con humor: sólo entendería los artículos y las preposiciones. “Imposturas intelectuales” aparece en 1997 de la mano de Sokal y Bricmont. Su empeño fundamental es decirnos que el rey está desnudo. Se refieren a un grupo de intelectuales del post estructuralismo (ahí meterían a Lacan) que serían capaces de decir nada con conceptos incomprensibles, justificaciones traídas por los pelos de otras disciplinas y con una sofisticación y erudición notables. Lacan, a su juicio, haría eso con el lenguaje de la “topología”, que trataría de usar para explicar su psicoanálisis. Cabe preguntar si esos recursos son  deshonestos intelectualmente o sencillamente un esfuerzo limitado por explicar una visión nueva de la realidad.