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miércoles, 2 de mayo de 2018

Galilea y amor líquido


Las relaciones se programan (Bauman, “Amor líquido”, 2003). Las relaciones amorosas no nacen de gratuidad y sorpresa: se selecciona la pareja para hacer del amor negocio sin riesgo (Badiou, “Elogio del amor”, 2009) y se determina la llegada del hijo o la hija a partir de un banco de genes de calidad. Los especialistas en amor proponen relaciones al modelo de las “star-up”: seguras y fácilmente prescindibles. El criterio no es la persona amada, sino el “me gusta” propio. Así se hace muy relevante garantizar las condiciones de éxito y, dada la volatilidad de los tiempos, establecer las pistas de retirada, el itinerario para el descompromiso y el olvido. San Marcos propone acabar el Evangelio con tres mujeres que van a la tumba y reciben una tarea: vayan y digan que les espera en Galilea. Nada programable con seguridad. Todo compromiso.

lunes, 23 de abril de 2018

Te amo

Claro que hay un modo de entender el amor que es intercambio y donde el encuentro se queda en el sexo (o en el contrato con clausulas de rescisión).  Así, probablemente menosprecie una  sexualidad que hace del encuentro un acontecimiento, del acontecimiento un inicio. El encuentro sucede, en tantas ocasiones, por puro azar. Incluso el que parece preparado, como en los  matrimonios antiguos concertados por las familias. “¿Cómo un puro azar, al principio, puede convertirse en el punto de apoyo de una construcción de verdad?” (Badiou, “Elogio del amor”, 2009).  El riesgo del amor consiste en fijar el azar, en construir verdad de Dos en un mundo que hasta ahora era mar de navegación de uno. Por eso, el amor se declara, para fijar el azar y asumir el riesgo. La expresión “te amo” se carga de tal significado que compromete al destino.