Relata el evangelista que, en la cruz, a punto de morir, el Cristo pide perdón para quienes lo cuelgan del madero. ¿Es que alguna de estas personas mostró arrepentimiento o solicitó perdón? No. Sin embargo, aquellas palabras resultan coherentes con la vida vivida por el nazareno. En ella, el perdón siempre fue gratis. Como en la historia de aquel Padre que salía a esperar el retorno de quien había deseado su muerte, cobrado la herencia y dilapidado la fortuna. En cuanto vio que llegaba, aunque era evidente que se trataba de un hombre movido por el interés y el deseo de bienestar, le pone un anillo en el dedo y sandalias en los pies. No es un perdón condicionado, aunque sin duda quiera el cambio de quien ha infligido el daño. Como aquella mujer a la que quieren apedrear: “yo tampoco te condeno”, dice el Galileo. Y ella comienza su camino. Primero, el don gratis del perdón. Luego, toda una vida. No es extraño que este hombre comiera con quien no debía e incorpora a un publicano, un tal Mateo, al grupo de su gente.
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martes, 7 de mayo de 2019
Perdón
Relata el evangelista que, en la cruz, a punto de morir, el Cristo pide perdón para quienes lo cuelgan del madero. ¿Es que alguna de estas personas mostró arrepentimiento o solicitó perdón? No. Sin embargo, aquellas palabras resultan coherentes con la vida vivida por el nazareno. En ella, el perdón siempre fue gratis. Como en la historia de aquel Padre que salía a esperar el retorno de quien había deseado su muerte, cobrado la herencia y dilapidado la fortuna. En cuanto vio que llegaba, aunque era evidente que se trataba de un hombre movido por el interés y el deseo de bienestar, le pone un anillo en el dedo y sandalias en los pies. No es un perdón condicionado, aunque sin duda quiera el cambio de quien ha infligido el daño. Como aquella mujer a la que quieren apedrear: “yo tampoco te condeno”, dice el Galileo. Y ella comienza su camino. Primero, el don gratis del perdón. Luego, toda una vida. No es extraño que este hombre comiera con quien no debía e incorpora a un publicano, un tal Mateo, al grupo de su gente.jueves, 24 de enero de 2019
Tres preguntas
Hace mucho tiempo que el nazareno recorrió los campos de Galilea. ¿En qué sentido es razonable que lo que Él vivió o predicó tenga significación para quienes vivimos a caballo entre el siglo XX y el siglo XXI? Además, ¿quién es ese Jesús para reclamar que su nombre, su vida, su palabra se deba tener en cuenta para cada persona que viene a este mundo? ¿Qué sabemos de Él? ¿Es el mismo Jesús que el que llaman Jesucristo, el Señor, el Maestro, el Mesías, el Hijo de Dios, el Salvador, el Libertador (¿de verdad un campesino del siglo I tiene derecho a recibir todos esos títulos?). Finalmente, ¿de verdad necesitamos reconciliación o nos basta mejorar los acuerdos y los comportamientos, los procedimientos de relación con las demás personas, con las cosas, con la propia creación? ¿De verdad es necesario hablar de reconciliación?martes, 21 de agosto de 2018
Los sefardíes
Los
sefardíes son expulsados tras la caída de Granada. En “Los orígenes del
fundamentalismo…” (2010) Armstrong mantiene: se trata del impulso modernizador
de la creación de los estados nacionales (en este caso, España). No es un hecho
típicamente español: “Habían sido deportados de Viena y de Linz, en 1421; de
Colonia, en 1424; de Augsburgo, en 1439; de Baviera, en 1442, y de las ciudades
de la corona de Moravia, en 1454. En Italia…” (y sigue). La expulsión sefardí
es un paso en la avanzada de la modernidad. Nace un nuevo misticismo judío, en
Galilea, con Isaac Luria (1534-1572), como reacción pronta al conflicto entre
la religión heredada y la modernidad (que los destierra). Y se profundiza con
los siglos. El cambio legítimo de la espiritualidad ante los cambios modernos
es una respuesta moderna. ¿Cuándo apunta hacia el fundamentalismo?lunes, 7 de mayo de 2018
El lugar de la tarea
Ya que el Mar Muerto no permite pescar y que la mayoría de los puertos
quedan fuera del alcance de los pescadores autóctonos, el Mar de Galilea,
también Tiberiades, es su lugar de brega. En este entorno ponen los Evangelios
buena parte de la actividad de Jesús, con centro principal en Cafarnaúm. Simón
(que Cristo apodó como Pedro) y sus compañeros se dedicaban a la pesca. El lago
es trabajo ordinario. Juan, el último de los escritores canónicos, sitúa en
este enclave la experiencia del resucitado. Nos habla, pues, de una experiencia
en lo cotidiano. Añade, además, la noche (la oscuridad) y el fracaso en la
tarea (“no pescaron nada”), para situarnos en el ambiente del sepulcro y el
final, aparentemente inevitable, del movimiento de Jesús. Pero en lo cotidiano
del trabajo, se plantea una pregunta (“Simón de Juan, ¿me amas?”) y una tarea:
el cuidado.miércoles, 2 de mayo de 2018
Galilea y amor líquido
Las
relaciones se programan (Bauman, “Amor líquido”, 2003). Las relaciones
amorosas no nacen de gratuidad y sorpresa: se selecciona la pareja para hacer
del amor negocio sin riesgo (Badiou, “Elogio del amor”, 2009) y se determina la
llegada del hijo o la hija a partir de un banco de genes de calidad. Los
especialistas en amor proponen relaciones al modelo de las “star-up”: seguras y
fácilmente prescindibles. El criterio no es la persona amada, sino el “me
gusta” propio. Así se hace muy relevante garantizar las condiciones de éxito y,
dada la volatilidad de los tiempos, establecer las pistas de retirada, el
itinerario para el descompromiso y el olvido. San Marcos propone acabar el
Evangelio con tres mujeres que van a la tumba y reciben una tarea: vayan y
digan que les espera en Galilea. Nada programable con seguridad. Todo
compromiso.
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