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martes, 16 de abril de 2019

El aeropuerto de Singapur


Piensa Eco, en 2011, que Serres es uno de los principales filósofos franceses del momento. De él toma su reflexión sobre los cambios que se dan en el mundo de la gente joven: no saben qué es una vaca y piensa que igual de artificial es la leche que la cocacola (¿y si tuvieran razón?). Viven en no lugares. Si van al campo, su refugio tiende a parecerse al aeropuerto de Singapur. Todo cambia en pantalla cada tres segundos. Del mismo modo, cambia el mundo y también el modo en el que lo pensamos y lo comunicamos. Asegura Eco que es un momento tan significativo como el de la invención de la escritura. Pero mucho más acelerado. Debemos reconocer que, sin embargo, ni previmos lo que se venía encima ni nos preparamos para encajarlo. Todo lo más, Eco lo sostiene, nos ponemos a acelerar, a ir más rápido, sin saber bien a dónde vamos.

domingo, 21 de octubre de 2018

Aporofobia

Es un neologismo y da nombre al miedo a los pobres: Aporofobia. La puso en circulación Adela Cortina. Fue palabra del año (Fundeu 2017). En nombre de la protección de nuestro espacio europeo y de la identidad que supuestamente nos arrebatan los extranjeros, la UE y sus sociedades no están a la altura de las personas refugiadas. Nos defendemos de  ellas y con tales medios, que el balance es desolador: muros y alambradas en nuestras fronteras, países que no respetan las decisiones de la Comisión Europea, desconfianza entre los socios, crecimiento de las mafias y cadáveres. Los odios y sus miedos son malos consejeros a la hora de ponernos en marcha. Ojalá cambiemos las fobias en filias, y, como una sociedad que cree en la humanidad, nos pasemos a la aporofilia, es decir, al amor a quienes más necesidades tienen.

jueves, 18 de octubre de 2018

Estado social y de derecho

Además de las personas muertas, el actual sistema de migración y refugio de Europa tiene algunos tintes negros: menores perdidos, mafias enriquecidas, mujeres violadas, economía sumergida (Naïr, “Refugiados”, 2016). Además, la ruptura de la identidad europea, aquella que también tiene sus raíces en la modernidad y se concreta políticamente en el estado social y de derecho. Se pierde la identidad cuando se identifica a migrantes con terroristas, se deja de respetar el derecho internacional y se desentiende del derecho de las personas refugiadas. Dice el Evangelio: “Nada que viene de fuera corrompe el corazón humano”. Nuestra Europa se pierde no por la llegada de musulmanes inmigrantes, sino por la falta de respeto a su propio derecho y a la ausencia de un proyecto eficiente de acogida e inclusión social (a nativos y a nuevos residentes).

martes, 16 de octubre de 2018

La identidad de Europa

Toda sociedad tiene derecho a defender su identidad (Naïr, “Refugiados”, 2017). La identidad de Europa, nacida a partir de la modernidad, tiene su centro en los derechos humanos, la participación, la protección del débil. Lo hace con el Estado de Derecho y los acuerdos internacionales. Así, la Convención de Ginebra, de mitad del siglo XX,  es una de las más importantes declaraciones de protección para el desvalido. La defensa de la propia identidad, sin embargo, es aducida en la actualidad como explicación para unas medidas frente a las demandas de refugio que, finalmente, suponen que el conjunto de los países de la U.E. acojan apenas al 0,7% de las familias que solicitan asilo. Arabia Saudí y Rusia, acogen menos. Jordania, Líbano, Turquía... Son los más acogedores. Europa, con el argumento de defender su identidad, ¿reniega del principal de sus valores?