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jueves, 1 de noviembre de 2018

Parálisis (2)

Que el miedo a cometer errores es un sentimiento muy paralizante aparece en las afirmaciones de Dyson (que comenta la experiencia de los viajeros del Mayflower) como en la invitación de Arrupe SJ para que la Compañía de Jesús asuma los cambios arriesgados que pide el camino del Concilio Vaticano II.  Sin embargo, Dyson observa que muchas veces los grandes proyectos avanzan. Lo explica desde las cualidades humanas: “…resistencia, valentía, generosidad, sentido común, previsión y buen humor”. Loyola lo formularía de otra manera: “No el mucho saber (…) sino el sentir y gustar de las cosas internamente”. Afirma por un lado que “en tiempo de desolación no se debe hacer mudanza”, pero a continuación señala que hay que “mudarse intensamente contra la desolación”: de ningún modo la parálisis.

lunes, 29 de octubre de 2018

Parálisis (1)

En 1972, Dyson escribe el artículo “El mundo, la carne y el demonio”. Argumenta a partir de un libro de 1929 escrito por el biólogo Desmond Bernal. Se reproduce el artículo en “El científico rebelde” (2006). Habla de la manera en que la humanidad dominará gracias a la ciencia los desafíos de nuestro planeta, de la habitabilidad del espacio y de nuestros propios condicionantes personales y sociales. Se trata de proyectos de una enorme envergadura. Así que Dyson plantea por qué se da el fracaso de los proyectos humanos: el desacuerdo para definir nuestros objetivos, las carencias para proveer los recursos económicos y el propio miedo a las consecuencias del error. En 1975, Arrupe advierte que el peor de los errores que podía cometer la Compañía de Jesús es la parálisis que produce el miedo a la equivocación. 

domingo, 21 de octubre de 2018

Aporofobia

Es un neologismo y da nombre al miedo a los pobres: Aporofobia. La puso en circulación Adela Cortina. Fue palabra del año (Fundeu 2017). En nombre de la protección de nuestro espacio europeo y de la identidad que supuestamente nos arrebatan los extranjeros, la UE y sus sociedades no están a la altura de las personas refugiadas. Nos defendemos de  ellas y con tales medios, que el balance es desolador: muros y alambradas en nuestras fronteras, países que no respetan las decisiones de la Comisión Europea, desconfianza entre los socios, crecimiento de las mafias y cadáveres. Los odios y sus miedos son malos consejeros a la hora de ponernos en marcha. Ojalá cambiemos las fobias en filias, y, como una sociedad que cree en la humanidad, nos pasemos a la aporofilia, es decir, al amor a quienes más necesidades tienen.