Además de las personas muertas, el actual sistema
de migración y refugio de Europa tiene algunos tintes negros: menores perdidos,
mafias enriquecidas, mujeres violadas, economía sumergida (Naïr, “Refugiados”,
2016). Además, la ruptura de la identidad europea, aquella que también tiene
sus raíces en la modernidad y se concreta políticamente en el estado social y
de derecho. Se pierde la identidad cuando se identifica a migrantes con
terroristas, se deja de respetar el derecho internacional y se desentiende del
derecho de las personas refugiadas. Dice el Evangelio: “Nada que viene de fuera
corrompe el corazón humano”. Nuestra Europa se pierde no por la llegada de
musulmanes inmigrantes, sino por la falta de respeto a su propio derecho y a la
ausencia de un proyecto eficiente de acogida e inclusión social (a nativos y a
nuevos residentes).
Mostrando entradas con la etiqueta Derecho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Derecho. Mostrar todas las entradas
jueves, 18 de octubre de 2018
Estado social y de derecho
Además de las personas muertas, el actual sistema
de migración y refugio de Europa tiene algunos tintes negros: menores perdidos,
mafias enriquecidas, mujeres violadas, economía sumergida (Naïr, “Refugiados”,
2016). Además, la ruptura de la identidad europea, aquella que también tiene
sus raíces en la modernidad y se concreta políticamente en el estado social y
de derecho. Se pierde la identidad cuando se identifica a migrantes con
terroristas, se deja de respetar el derecho internacional y se desentiende del
derecho de las personas refugiadas. Dice el Evangelio: “Nada que viene de fuera
corrompe el corazón humano”. Nuestra Europa se pierde no por la llegada de
musulmanes inmigrantes, sino por la falta de respeto a su propio derecho y a la
ausencia de un proyecto eficiente de acogida e inclusión social (a nativos y a
nuevos residentes).jueves, 6 de septiembre de 2018
Estelas en la mar
“Caminante, no hay camino, (...) sino estelas en la mar”, escribe Machado. Desde la sociología, Bauman, a
finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI parece empeñado en mostrar las
consecuencias prácticas de tanta fluidez marina y líquida. Nada permanece, todo
fluye y los estados se muestran incapaces de garantizar con sus muros los
embates de las olas neoliberales. El mandato de la libertad (de los
nuestros/as) se impone sobre el de la seguridad. Se despide a una vecina de un
pueblo de Canarias que trabaja en servicios sociales como consecuencia de la
crisis que produce un vecino de un pueblo desconocido de EE.UU. que no paga su
hipoteca. Todo fluye y soñamos que levantando fronteras, muros, vallas y
aumentando las cuantías del derecho penal nos dotamos de una seguridad perdida.
Salimos a la calle y nos manifestamos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
