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martes, 16 de abril de 2019

El aeropuerto de Singapur


Piensa Eco, en 2011, que Serres es uno de los principales filósofos franceses del momento. De él toma su reflexión sobre los cambios que se dan en el mundo de la gente joven: no saben qué es una vaca y piensa que igual de artificial es la leche que la cocacola (¿y si tuvieran razón?). Viven en no lugares. Si van al campo, su refugio tiende a parecerse al aeropuerto de Singapur. Todo cambia en pantalla cada tres segundos. Del mismo modo, cambia el mundo y también el modo en el que lo pensamos y lo comunicamos. Asegura Eco que es un momento tan significativo como el de la invención de la escritura. Pero mucho más acelerado. Debemos reconocer que, sin embargo, ni previmos lo que se venía encima ni nos preparamos para encajarlo. Todo lo más, Eco lo sostiene, nos ponemos a acelerar, a ir más rápido, sin saber bien a dónde vamos.

lunes, 15 de abril de 2019

Usted, ¿para qué sirve?


Hace casi dos décadas se usa la expresión “inmigrante digital”. En un artículo de U. Eco de 2007 se relata que un estudiante sobrado pregunta a su maestra: “En tiempos de Internet, usted, ¿para qué sirve?”. En tiempos de Internet nadie hace la función que especialmente debería hacer  la maestra o el maestro: enseñarnos a separar el trigo de la paja. La acumulación de información en la red inutiliza nuestro discernimiento y nos devuelve al tango “Cambalache”: da lo mismo el sabio que el charlatán. La mentira repetida se hace indistinguible de la realidad (si es que todavía se hace aceptable tal término). Eco señala que lo que hace de una clase una buena clase no es la acumulación de datos, sino la discusión, el debate, la duda… Byung-Chul Han asegura que un ordenador mucho más potente que un ser humano no deja de ser tonto porque nunca duda.

domingo, 11 de noviembre de 2018

¿Dónde estás?

Nuestra compañía telefónica sabe dónde estamos. Cuando llamo, no sé dónde está mi interlocutor. Observa Eco que a la pregunta por dónde estás se puede contestar “justo detrás de ti”. Nos podemos engañar entre hablantes, pero no a la empresa que triangula nuestra presencia por las antenas o mediante la señal gps. Piensa Ferraris (y así lo cita Eco) que el móvil nos cambia mediante las posibilidades que abre (destaca la inmediatez) y las castraciones a las que nos somete (la pérdida de soledad, el silencio o el momento del no –en términos de Byung-Chul Han). El móvil pasa a ser instrumento de registro, de creación de hechos sociales, diferentes a los hechos cosas o a los hechos ideas. El móvil crea hechos intencionales, pero a distancia, sin presencialidad, de forma habitual y con la fiabilidad garantizada por el operador telefónico.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

La radio


Humberto Eco recuerda la radio de su infancia: a oscuras, junto a su padre, escuchando la música clásica. Se pregunta si la radio volverá a ser la referencia cuando el ruido de las redes y la omnipotencia de la imagen se impone. Sueña con la innovación tecnológica que le devuelva la primacía. Hoy, los nuevos teléfonos inteligentes incluyen app que, voz sobre ip, reintroducen el audio en directo y a la carta en un dispositivo pequeño. Desde cualquier lugar del mundo puedo seguir la programación de mi emisora favorita y puedo interactuar con la misma mediante whatsapp. Por cierto, nuestra gente joven se pasa las horas escribiendo y leyendo en la mágica pantalla con su tribu más o menos íntima. Sin embargo, nuestra memoria reciente no incorpora las jornadas en las que como un rito nos detenemos en lo que sea y escuchamos la radio.

domingo, 4 de noviembre de 2018

El espectáculo

Para Heidegger y los existencialismos somos para la muerte. López Yarto S.J., en los pasillos de Comillas (1984), asegura al alumnado novel filósofo: “el existencialismo es una neurosis”. Atribuye los orígenes de la patología al trauma de la sangrienta historia del siglo XX. Eco advierte que la muerte se ha fugado de nuestras vidas. Recuerdo a la anciana Maricela diciendo como últimas palabras “arajai, están toitos los míos”. Eco tiene delante los entubamientos de las UCI y la muerte que, en los medios, se torna espectáculo, ya sea a modo de ficción, ya sea en el hiperrealismo de las noticias que filman la explosión y los cadáveres de la guerra. Nuestro día de los difuntos nos anima a visitar una tumba que propone los recuerdos y el acompañamiento amable de quienes nos preceden en la historia. Halloween es otra cosa: caramelos, juego, terror y diseño.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Borja y las flores


En el templo hay una imagen barroca de Francisco de Borja. El vuelo y la complejidad del ropaje, el gesto de una mano que sostiene la calavera y un rostro sereno hablan. Recoge Eco (“De la estupidez a la locura”, 2016) la reflexión de Bettetini sobre las imágenes y la iconoclasia. Apunta, con San Bernardo, que tanta belleza de manos del artista pudiera hacer olvidar la de Aquel que sería Origen. La memoria del jesuita, que se desembarazara de los negocios y la pompa de la corte del emperador Carlos, llega con un cráneo en su mano, una mirada consciente y una palabra que no dice pero sugiere: “No he de servir a Señor alguno que se pueda morir”. La imagen es un recuerdo… pero un abogado amigo, de vez en cuando, añade flores a su altar. Y cada tres de octubre, en modo quizás excesivamente ritual, una oración nos convoca en torno a su nombre.