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domingo, 7 de abril de 2019

El cansancio


¿Es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad propio de nuestro tiempo? Frankl (“El hombre en busca de sentido”, 1945) pinta, tras la guerra, la neurosis de la ausencia de sentido. Es hijo de los existencialismos. El final de la metafísica, el holocausto, el conocimiento científico, la pequeñez de nuestras metas, la inercia del día a día llevan a la neurosis noógena. La terapia es un éxodo de sí mismo, una trascendencia hacia la otra persona, la otra realidad natural y, en última instancia, lo Otro Absoluto que no se explica, que se alaba, se respeta, se sirve. El siglo XXI inventa el coaching que hace de toda actividad la más eficiente. En “La sociedad del cansancio” (2010), Byung-Chul ve una depresión por exceso de sentido: todo es alcanzable, todo deviene propio. Nada hay fuera, extraño, solemne. No es posible el Éxodo. No hay sito para el fracaso. Sólo cabe el cansancio.

domingo, 4 de noviembre de 2018

El espectáculo

Para Heidegger y los existencialismos somos para la muerte. López Yarto S.J., en los pasillos de Comillas (1984), asegura al alumnado novel filósofo: “el existencialismo es una neurosis”. Atribuye los orígenes de la patología al trauma de la sangrienta historia del siglo XX. Eco advierte que la muerte se ha fugado de nuestras vidas. Recuerdo a la anciana Maricela diciendo como últimas palabras “arajai, están toitos los míos”. Eco tiene delante los entubamientos de las UCI y la muerte que, en los medios, se torna espectáculo, ya sea a modo de ficción, ya sea en el hiperrealismo de las noticias que filman la explosión y los cadáveres de la guerra. Nuestro día de los difuntos nos anima a visitar una tumba que propone los recuerdos y el acompañamiento amable de quienes nos preceden en la historia. Halloween es otra cosa: caramelos, juego, terror y diseño.