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martes, 28 de mayo de 2019

Inocencia y mala fe

Jean Paul Sartre usaba los términos “animismo” y “mala fe” para ese modo de comportamiento en el que atribuimos a las estructuras la causalidad de nuestras actuaciones y reclamamos una inocencia que elude nuestra responsabilidad ante los efectos (las víctimas) de nuestra conducta. Al final del siglo XX, Pascal Bruckner recupera la reflexión en “La tentación de la inocencia”, 1995. La traslada a la ciudadanía de la sociedad del capitalismo depredador -en el que hoy seguimos por más que cierta cultura trate de dar una pátina de cuidado medioambiental a nuestros comportamientos-. Bruckner nos dibuja bajo el síndrome de Peter Pan: nos empeñamos en permanecer en la presumible inocencia de la infancia y la irresponsabilidad mientras reclamamos derechos que exclusivamente pueden corresponder a las víctimas. Loyola, en el siglo XVI nos sitúa ante la víctima, el crucificado, y nos invita a responder de aquella situación: ¿qué he hecho? ¿Qué hago? ¿Qué haré? Ni es legítimo el disimulo ni cabe ponerse de perfil. Nos toca responder. Al fin y al cabo, es mucho, muchísimo, lo que hemos recibido.

domingo, 18 de noviembre de 2018

al-Qutb

La presión hacia lo nuevo, hija de la modernidad y denunciada por Adorno, presenta el dilema de correr cada vez más (Byung-Chul Han) o, sencillamente, quedar obsoleto (Bauman). Para Armstrong (“Los orígenes”, 2010), al-Qutb “puede considerarse el iniciador del fundamentalismo sunní”. Vive un periodo de entusiasmo por Occidente, pero la política colonial y el apoyo al sionismo lo desilusiona. Su paso por la prisión egipcia, le lleva a emplear toda su capacidad argumentativa en montar una ideología islámica capaz de combatir en su mismo terreno al marxismo, el capitalismo, el laicismo o el liberalismo. Hace del mito islámico un logos revolucionario: se enfrenta a la ciudad laica y retorna al sentido religioso de la sociedad. Su llamamiento a la lucha, tergiversa al Profeta desde la convicción profunda de la amenaza de la extinción. Nasser lo hace ejecutar en 1966.

martes, 13 de noviembre de 2018

La sociedad del conocimiento

Como primera hipótesis, la sociedad del conocimiento (Drucker en 1969) es una estrategia de encubrimiento: oculta una globalización desbocada en la que el empobrecimiento, la deslocalización y el “precariado” se imponen. Como segunda hipótesis, la sociedad del conocimiento es un paso ulterior del capitalismo que incorpora el conocimiento como factor de producción (además de la tierra, el trabajo y el capital). Por eso, los currículos actuales evalúan competencias. Como tercera hipótesis, la sociedad del conocimiento es una formulación esperanzada del futuro de la humanidad: “el uso masivo de la tecnología y un incremento sustancial de la eficiencia productiva” podrían servir para una sociedad más justa donde ser más felices. Antoni Brey nos introduce en esta temática en “La sociedad de la ignorancia” (2009). El título toma ya partido

miércoles, 3 de octubre de 2018

Politeísmo

La pertenencia a una comunidad definida y completa trae dos resultados indeseables: la pérdida de la libertad individual y la configuración de las otras comunidades como enemigo real. La idea de estado democrático intercultural pretende preservar el deseo de pertenencia en un contexto de códigos reconocibles de pertenencia y, sin embargo, desactivar el poder determinante de esa pertenencia (Bauman, “En busca…” 1999).  El éxito de esta empresa supone, a su vez , en nuestro mundo capitalista, un efecto alienante: dejamos las seguridades y nos situamos en el plano de las incertezas. Vamos deprisa, cambiamos de contexto identitario, todo contrato incorpora la clausula de recisión y, en muchas ocasiones, viene ya con un programa de obsolescencia programada. El Estado también acaba rendido, no puede ocupar el lugar de Dios. Resurge el politeísmo.

miércoles, 4 de julio de 2018

Encubierto

Acusado de que su victoria trae la anarquía, Bart Simpson hace suyo el eslogan: traeré la anarquía. Cree V. Leonore (El País, 1 abril 2011) que esta historia refleja el modo en que el filósofo esloveno Žižeck piensa: lo propiamente real es la grieta que irrumpe violentamente en la historia como crítica de los materialismos (marxista y capitalista). El capitalismo se protege en la tolerancia culturalista. La izquierda postmoderna, la de los movimientos, reduce la política a las reivindicaciones culturales (¿feminismo o ecologismo?) que se integran sin problema en el sistema. Así, la discusión sobre el carácter machista de una sentencia, ¿no esconde (ideologiza) el problema real: el valor que damos al derecho penal como solución de los conflictos? Las prácticas sostenibles, ¿no esconden la realidad de un sistema económico absolutamente depredador?

martes, 29 de mayo de 2018

Autocolonialismo

Ve Sartori el multiculturalismo como un proyecto: gestión social para acentuar las diferencias (“La sociedad multiétnica”, 2000). Dos años antes, Žižeck explica el multiculturalismo como forma del capitalismo global. Autocolonialismo. Las empresas no tienen patria y tratan a la ciudadanía de origen con la misma condescendencia de los colonizadores: conocer, tolerar y usar las costumbres y tradiciones de aquellas personas a las que explotan como consumidor o productor. El multiculturalismo acentúa las diferencias y la batalla política del cambio social se sustituye por la postpolítica: la aceptabilidad de las propias diferencias. Sartori pide más pluralismo frente a la comunidad homogénea. Žižeck quiere el momento político: la lucha por el poder frente a una  tolerancia que deja a cada cual en su sitio. Incluso a las personas a las que da el sitio de las sin sitio.

martes, 13 de febrero de 2018

La amable opresión del capitalismo

Farina escribe en “Adorno” (2016) sobre el modo de proceder de la Escuela de Frankfurt: avanzar entre constelaciones. Da por supuesto el final de todo intento de hacer un relato único de las civilizaciones. Promueve un acercamiento en perspectivas con una doble sospecha: la primera, hija de Marx, no deja de ver en toda propuesta explicativa una ideología que defiende las estructuras de sometimiento del capitalismo; la segunda, hija de Freud, descree sobre las intenciones manifiestas. La propuesta política señala al liberalismo como el rostro amable de lo que, con toda su crudeza, muestra el nacionalismo. La muerte de W. Benjamín, cruda herida difícil de superar por sus amigos y compañeros, señala a todas las formas de opresión. También a la más amable del capitalismo. Byung Chul Han ha leído a Adorno: “Hoy no se tortura, se twittea”, nos dice.