Jean Paul Sartre usaba los términos “animismo” y “mala fe” para ese modo de comportamiento en el que atribuimos a las estructuras la causalidad de nuestras actuaciones y reclamamos una inocencia que elude nuestra responsabilidad ante los efectos (las víctimas) de nuestra conducta. Al final del siglo XX, Pascal Bruckner recupera la reflexión en “La tentación de la inocencia”, 1995. La traslada a la ciudadanía de la sociedad del capitalismo depredador -en el que hoy seguimos por más que cierta cultura trate de dar una pátina de cuidado medioambiental a nuestros comportamientos-. Bruckner nos dibuja bajo el síndrome de Peter Pan: nos empeñamos en permanecer en la presumible inocencia de la infancia y la irresponsabilidad mientras reclamamos derechos que exclusivamente pueden corresponder a las víctimas. Loyola, en el siglo XVI nos sitúa ante la víctima, el crucificado, y nos invita a responder de aquella situación: ¿qué he hecho? ¿Qué hago? ¿Qué haré? Ni es legítimo el disimulo ni cabe ponerse de perfil. Nos toca responder. Al fin y al cabo, es mucho, muchísimo, lo que hemos recibido.
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martes, 28 de mayo de 2019
Inocencia y mala fe
Jean Paul Sartre usaba los términos “animismo” y “mala fe” para ese modo de comportamiento en el que atribuimos a las estructuras la causalidad de nuestras actuaciones y reclamamos una inocencia que elude nuestra responsabilidad ante los efectos (las víctimas) de nuestra conducta. Al final del siglo XX, Pascal Bruckner recupera la reflexión en “La tentación de la inocencia”, 1995. La traslada a la ciudadanía de la sociedad del capitalismo depredador -en el que hoy seguimos por más que cierta cultura trate de dar una pátina de cuidado medioambiental a nuestros comportamientos-. Bruckner nos dibuja bajo el síndrome de Peter Pan: nos empeñamos en permanecer en la presumible inocencia de la infancia y la irresponsabilidad mientras reclamamos derechos que exclusivamente pueden corresponder a las víctimas. Loyola, en el siglo XVI nos sitúa ante la víctima, el crucificado, y nos invita a responder de aquella situación: ¿qué he hecho? ¿Qué hago? ¿Qué haré? Ni es legítimo el disimulo ni cabe ponerse de perfil. Nos toca responder. Al fin y al cabo, es mucho, muchísimo, lo que hemos recibido.
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domingo, 18 de noviembre de 2018
al-Qutb
La
presión hacia lo nuevo, hija de la modernidad y denunciada por Adorno, presenta
el dilema de correr cada vez más (Byung-Chul Han) o, sencillamente, quedar
obsoleto (Bauman). Para Armstrong (“Los orígenes”, 2010), al-Qutb “puede
considerarse el iniciador del fundamentalismo sunní”. Vive un periodo de
entusiasmo por Occidente, pero la política colonial y el apoyo al sionismo lo
desilusiona. Su paso por la prisión egipcia, le lleva a emplear toda su
capacidad argumentativa en montar una ideología islámica capaz de combatir en
su mismo terreno al marxismo, el capitalismo, el laicismo o el liberalismo.
Hace del mito islámico un logos revolucionario: se enfrenta a la ciudad laica y
retorna al sentido religioso de la sociedad. Su llamamiento a la lucha,
tergiversa al Profeta desde la convicción profunda de la amenaza de la
extinción. Nasser lo hace ejecutar en 1966.
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martes, 13 de noviembre de 2018
La sociedad del conocimiento
Como
primera hipótesis, la sociedad del conocimiento (Drucker en 1969) es una
estrategia de encubrimiento: oculta una globalización desbocada en la que el
empobrecimiento, la deslocalización y el “precariado” se imponen. Como segunda
hipótesis, la sociedad del conocimiento es un paso ulterior del capitalismo que
incorpora el conocimiento como factor de producción (además de la tierra, el
trabajo y el capital). Por eso, los currículos actuales evalúan competencias.
Como tercera hipótesis, la sociedad del conocimiento es una formulación
esperanzada del futuro de la humanidad: “el uso masivo de la tecnología y un
incremento sustancial de la eficiencia productiva” podrían servir para una
sociedad más justa donde ser más felices. Antoni Brey nos introduce en esta
temática en “La sociedad de la ignorancia” (2009). El título toma ya partidomiércoles, 3 de octubre de 2018
Politeísmo
La pertenencia a una comunidad definida y completa trae dos resultados indeseables: la pérdida de la libertad individual y la configuración de las otras comunidades como enemigo real. La idea de estado democrático intercultural pretende preservar el deseo de pertenencia en un contexto de códigos reconocibles de pertenencia y, sin embargo, desactivar el poder determinante de esa pertenencia (Bauman, “En busca…” 1999). El éxito de esta empresa supone, a su vez , en nuestro mundo capitalista, un efecto alienante: dejamos las seguridades y nos situamos en el plano de las incertezas. Vamos deprisa, cambiamos de contexto identitario, todo contrato incorpora la clausula de recisión y, en muchas ocasiones, viene ya con un programa de obsolescencia programada. El Estado también acaba rendido, no puede ocupar el lugar de Dios. Resurge el politeísmo.
miércoles, 4 de julio de 2018
Encubierto
Acusado
de que su victoria trae la anarquía, Bart Simpson hace suyo el eslogan: traeré
la anarquía. Cree V. Leonore (El País, 1 abril 2011) que esta historia
refleja el modo en que el filósofo esloveno Žižeck piensa: lo propiamente real
es la grieta que irrumpe violentamente en la historia como crítica de los
materialismos (marxista y capitalista). El capitalismo se protege en la
tolerancia culturalista. La izquierda postmoderna, la de los movimientos,
reduce la política a las reivindicaciones culturales (¿feminismo o ecologismo?)
que se integran sin problema en el sistema. Así, la discusión sobre el carácter
machista de una sentencia, ¿no esconde (ideologiza) el problema real: el valor
que damos al derecho penal como solución de los conflictos? Las prácticas
sostenibles, ¿no esconden la realidad de un sistema económico absolutamente
depredador?martes, 29 de mayo de 2018
Autocolonialismo
Ve Sartori el multiculturalismo como
un proyecto: gestión social para acentuar las diferencias (“La sociedad multiétnica”, 2000). Dos años antes, Žižeck explica el multiculturalismo como forma del
capitalismo global. Autocolonialismo. Las empresas no tienen patria y tratan a
la ciudadanía de origen con la misma condescendencia de los colonizadores:
conocer, tolerar y usar las costumbres y tradiciones de aquellas personas a las
que explotan como consumidor o productor. El multiculturalismo acentúa las
diferencias y la batalla política del cambio social se sustituye por la
postpolítica: la aceptabilidad de las propias diferencias. Sartori pide más
pluralismo frente a la comunidad homogénea. Žižeck quiere el momento político:
la lucha por el poder frente a una
tolerancia que deja a cada cual en su sitio. Incluso a las personas a
las que da el sitio de las sin sitio.
martes, 13 de febrero de 2018
La amable opresión del capitalismo
Farina
escribe en “Adorno” (2016) sobre el modo de proceder de la Escuela de
Frankfurt: avanzar entre constelaciones. Da por supuesto el final de todo
intento de hacer un relato único de las civilizaciones. Promueve un
acercamiento en perspectivas con una doble sospecha: la primera, hija de Marx,
no deja de ver en toda propuesta explicativa una ideología que defiende las
estructuras de sometimiento del capitalismo; la segunda, hija de Freud, descree
sobre las intenciones manifiestas. La propuesta política señala al liberalismo
como el rostro amable de lo que, con toda su crudeza, muestra el nacionalismo.
La muerte de W. Benjamín, cruda herida difícil de superar por sus amigos y
compañeros, señala a todas las formas de opresión. También a la más amable del
capitalismo. Byung Chul Han ha leído a Adorno: “Hoy no se tortura, se twittea”,
nos dice.
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