La utopía de una sociedad mejor por la que luchar deja paso en el tiempo presente a la utopía personal de progreso. Se trata de la privatización de los sueños. No aspira a cambiar las condiciones humanas, sino al éxito personal o, a lo más, al del propio grupo, en el mundo desigual. Entre las causas de esta mutación está el fracaso de los estados nación en su gestión de la globalización. El estado protector no protege. Se rinde ante el poder real y entrega la política a la empresa que la disuelve o, en todo caso, la reduce al espacio local. Con el tiempo, comprobamos que la libertad y la competencia suponen para una gran mayoría el fracaso de las mejoras personales. Bauman señala que todo esto produce, finalmente, la emergencia de las retrotopías. Se nos cuela el deseo de recuperar un pasado adornado por virtudes añadidas por la nostalgia.
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martes, 3 de abril de 2018
La privatización de los sueños
La utopía de una sociedad mejor por la que luchar deja paso en el tiempo presente a la utopía personal de progreso. Se trata de la privatización de los sueños. No aspira a cambiar las condiciones humanas, sino al éxito personal o, a lo más, al del propio grupo, en el mundo desigual. Entre las causas de esta mutación está el fracaso de los estados nación en su gestión de la globalización. El estado protector no protege. Se rinde ante el poder real y entrega la política a la empresa que la disuelve o, en todo caso, la reduce al espacio local. Con el tiempo, comprobamos que la libertad y la competencia suponen para una gran mayoría el fracaso de las mejoras personales. Bauman señala que todo esto produce, finalmente, la emergencia de las retrotopías. Se nos cuela el deseo de recuperar un pasado adornado por virtudes añadidas por la nostalgia.miércoles, 24 de enero de 2018
Los que se creen blancos
Muchas categorías del conocer responden a una construcción social
(Berger y Luckman, La construcción social de la realidad). Cuando se usa la
palabra “blanco” en contexto social norteamericano, apunta Ta-Nehisi Coates que
se trata de una construcción: “los que se creen blancos”, señala para mostrar
que no siempre existió este modo de calificar a las personas (“antes eran
polacos, irlandeses, alemanes, rusos...”). A su juicio, la lectura de la
historia ha sido también en este caso un abuso (M. MacMillan, “Usos y abusos de
la historia”). De ese modo, ser “negro” es una marca que no se supera: el
“Sueño” (americano) se ha construido sobre los cuerpos de los negros. La
historia de Prince Jones, tiroteado a muerte, hace que Coates escriba a su hijo
para que luche, no por el Sueño ni por los Soñadores, sino por sus abuelos y su
propio nombre.
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