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miércoles, 30 de mayo de 2018

A navegar sin papá

Cae el modo sólido de autoridad patriarcal y navegamos eligiendo en la vida líquida (Bauman). A la intemperie desde un impulso narcisista: toda relación se vive como, a la vez, fuente de gozo y de amenaza. Quien fuma a mi lado es una amenaza de cáncer de pulmón (Žižeck). Sin modelo duro de autoridad estoy obligado a ser feliz, puesto que ya ningún "padre" me lo impide. En nuestra libertad postmoderna y líquida asumimos el mandato narcisista e imposible: navegar bien y navegar feliz (felicidad líquida, fluida, sin lealtades ni otras obligaciones). Interiorizamos al Gran Hermano. No es necesario que nos exploten. Ya nos encargamos nosotros mismos de hacerlo: pulidos, lisos, funcionales, (Byung-Chul Han). Máquina de consumo y autoconsumo. Sin brújula: reaccionando a las aguas que fluyen, con el enmascaramiento de que somos libres.

jueves, 15 de febrero de 2018

Arte y distancia

¿Por qué me resulta bella la puesta de sol enrojecida en el mar? Quizás por su excepcionalidad (no todos los días veo el sol rojo acariciando el mar); quizás por naturaleza de mis sentidos que aprecian la diferente combinación de colores; quizás la memoria amable que ve placer y gozo en este paisaje. ¿Qué me sobrecoge? Traspasemos esta reflexión a la obra de arte. Byung Chul Han señala que hoy lo bello viene determinado por lo pulido, lo liso, lo impecable. ¿Añora una época en que el arte era respuesta rebelde a lo socialmente aceptado? Bertolt Brecht hace arte comprometido (como la canción protesta o la poesía social (“La poesía es un arma cargada de futuro”, señala Celaya)). Adorno piensa que el arte comprometido vuelve a ser arte apropiado para la industria, sólo que con consumidores de otra índole. Para ser arte, afirma, debe mantener la distancia.