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miércoles, 30 de mayo de 2018

A navegar sin papá

Cae el modo sólido de autoridad patriarcal y navegamos eligiendo en la vida líquida (Bauman). A la intemperie desde un impulso narcisista: toda relación se vive como, a la vez, fuente de gozo y de amenaza. Quien fuma a mi lado es una amenaza de cáncer de pulmón (Žižeck). Sin modelo duro de autoridad estoy obligado a ser feliz, puesto que ya ningún "padre" me lo impide. En nuestra libertad postmoderna y líquida asumimos el mandato narcisista e imposible: navegar bien y navegar feliz (felicidad líquida, fluida, sin lealtades ni otras obligaciones). Interiorizamos al Gran Hermano. No es necesario que nos exploten. Ya nos encargamos nosotros mismos de hacerlo: pulidos, lisos, funcionales, (Byung-Chul Han). Máquina de consumo y autoconsumo. Sin brújula: reaccionando a las aguas que fluyen, con el enmascaramiento de que somos libres.

martes, 13 de marzo de 2018

Morir de éxito


“Se puede morir de éxito”. El triunfo es optimizarse para dar de sí lo mejor. Ahí, la distancia con el producto de mi trabajo desaparece. La explotación es auto-explotación. Byung-Chul, (“La expulsión de lo distinto” 2016) insiste: si no está lo otro, tampoco yo. Me hago mi producto sin dolor, sin explotación aparente, sin opresión. Al final, mi optimización me conduce a la depresión. De tanto optimizarme, dejo de sentir mi cuerpo. Hay en Loyola una sospecha sobre el ángel de luz: no todo éxito, no todo “no dolor”, no toda consolación, no todo “me gusta”, no todo “lo pulido” es belleza y consuelo verdadero. No toda entrega a la visión institucional es crecimiento. Loyola apunta: hace falta un éxodo de sí mismo en el “alabar, hacer reverencia y servir”. Si me optimizo, desaparezco. Si expulso al Otro, yo soy todo. Si soy mi producto, no soy.