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viernes, 12 de octubre de 2018

Las viejas cuestiones

Recibo casi todo lo que soy. Dice el viejo refrán: “Nada nuevo hay bajo el sol”, siguiendo a Qohelet. El adagio literario sostiene que quien cuenta bien su pueblo, cuenta la humanidad. Parece que todo lo por aprender, ya estuviera, de alguna manera aprendido. En el siglo XIII, un franciscano cercano a la corte francesa, Gilbert de Tournai sostiene: “Jamás alcanzaremos la verdad si nos contentamos con lo ya encontrado. Los que escribieron antes que nosotros no son nuestros señores sino nuestros guías”. De hecho, ni Avicena, ni Averroes, ni Mosé ben Maimón, ni el propio Tomás de Aquino se limitan a copiar o reproducir lo recibido de Aristóteles o Platón o alguno de sus comentaristas (Martínez Lorca, “Filosofía medieval”, 2015. Sin embargo, las viejas cuestiones planteadas por los griegos, ¿no siguen correteando entre telescopios, corazones y ecuaciones?

miércoles, 29 de agosto de 2018

La mujer de Averroes

En la Córdoba del s. XII, Ibn Rusd (Averroes) escribe: “Sabemos que la mujer, en tanto que semejante al varón, debe participar necesariamente del fin último del hombre…”. Asegura que la naturaleza humana es una para hombre y mujer y, por tanto, sostiene que “…las mujeres deben realizar las mismas labores que el varón”. Parte de la experiencia cotidiana y subraya casos concretos: “…cuando algunas mujeres han sido bien educadas y poseen disposiciones sobresalientes, no ha resultado imposible que lleguen a ser filósofos y gobernantes”. Incluso observa cómo la pobreza que acecha a muchas sociedades tiene que ver con el hecho de que “se desconocen las habilidades de las mujeres, porque en ella solo se utilizan para la procreación”. Averroes es un fiel musulmán, escritor en árabe, y uno de los más influyentes en los orígenes de la moderna Europa.