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martes, 4 de junio de 2019

No se nace mujer

Simone de Beauvoir tiene voz filosófica propia. Aparece entrelazada con la de su compañero de vida (“somos almas gemelas”, dirá ella) Jean Paul Sartre. Es un trabajo colaborativo de mutua influencia. Ella aterriza muchas de las ideas que él conceptualiza. Cristina Sánchez Muñoz (“Del sexo al género”, 2016) la presenta como promotora de una corriente, el feminismo, en la que deja un legado que no puede ser dado por finiquitado hoy. Resuena su sentencia “no se nace mujer” como cabeza de playa de una batalla, la de género, que aparece en la obra de Cordelia Fine (“Cuestión de sexos”, 2010) o, mucho antes, en 1990, en “El género en disputa” de Judith Butler. De Beauvoir mira a la mujer desde la intuición básica del movimiento existencialista: en el ser humano, “la existencia precede a la esencia”. No se es sino lo que se decide y se trabaja ser. Así, aquella niña de la burguesía, nacida para el matrimonio y la familia, antepuso su decisión de ser una autora reconocida. Ella se construye: “yo siempre quise conocerlo todo: la filosofía me permitiría alcanzar este deseo”.

martes, 10 de julio de 2018

Discapacidad y sexualidad


Difícilmente en nuestro imaginario discapacidad se asocia a placer o erotismo. Escucho a Irene Rodríguez, que cita a Butler, sexóloga y trabajadora social. Para empezar, debemos hablar en plural: sexualidades. Es imprescindible una mirada positiva. La sexualidad de la discapacidad no es un negativo a positivar, sino un positivo que debe ser reconocido. Somos sujetos de decisión, y las personas con discapacidad son sujetos de decisión. Cierta mirada compasiva mira a estas personas como objeto de protección; es una mirada que aminora a la persona. La mirada que mira solo la discapacidad, vela a la persona. La mujer con discapacidad sufre una doble invisibilidad: mujer y discapacidad. La discapacidad impide que vea a la mujer. La mujer impide que vea a la persona. No se sufre la discapacidad, sino la discriminación.