Relata un amigo la escena vivida en un parquecito para criaturas. El pequeño rompe a llorar en mitad de los juegos de forma desconsolada. Al preguntar su madre qué le sucede, el nene señala a una compañerita que ha asegurado solemnemente que el Montjuich no es la montaña más alta del mundo. La mamá viene con el oficio de consolar: “Lo que importa es que si para ti es el más alto, no tienes que preocuparte porque ella diga que es otro el monte más alto”. ¡Manual de autoayuda! Sugiere mi amigo. En nota inicial a “Contra el Método”, Feyerabend indica que al libro le falta la segunda parte: la réplica mordaz con la que Imre Lakatos debería haber dado respuesta. Para Feyerabend la ciencia necesita de cierta lógica anarquista, contrainductiva, y, por tanto, el racionalismo, por muy crítico que se presente, supone una fé en la razón similar a la fe religiosa o política. La lectura de Feyerabend es siempre una invitación a cierto posicionamiento ácrata en la lógica del pensar. Si los heliocentristas se hubieran quedado tranquilos ante lo aparentemente obvio, la Tierra seguiría en el centro y el universo entero daría vueltas en torno a ella.
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domingo, 26 de mayo de 2019
El giro de la tierra
Relata un amigo la escena vivida en un parquecito para criaturas. El pequeño rompe a llorar en mitad de los juegos de forma desconsolada. Al preguntar su madre qué le sucede, el nene señala a una compañerita que ha asegurado solemnemente que el Montjuich no es la montaña más alta del mundo. La mamá viene con el oficio de consolar: “Lo que importa es que si para ti es el más alto, no tienes que preocuparte porque ella diga que es otro el monte más alto”. ¡Manual de autoayuda! Sugiere mi amigo. En nota inicial a “Contra el Método”, Feyerabend indica que al libro le falta la segunda parte: la réplica mordaz con la que Imre Lakatos debería haber dado respuesta. Para Feyerabend la ciencia necesita de cierta lógica anarquista, contrainductiva, y, por tanto, el racionalismo, por muy crítico que se presente, supone una fé en la razón similar a la fe religiosa o política. La lectura de Feyerabend es siempre una invitación a cierto posicionamiento ácrata en la lógica del pensar. Si los heliocentristas se hubieran quedado tranquilos ante lo aparentemente obvio, la Tierra seguiría en el centro y el universo entero daría vueltas en torno a ella.martes, 23 de octubre de 2018
La utilidad de la ciencia
Feyerabend
elabora un pensar sobre la ciencia como contra-inducción. No se da nada por
supuesto y se formulan hipótesis inverosímiles para promover búsquedas que no
se harían desde las explicaciones más racionales. En 2006, Dyson publica “El
científico rebelde”: la ciencia avanza por rebelión, no por evolución. Se
rebela, en ocasiones, contra el estatus social. En otras ocasiones, contra el
estamento científico. La rebelión contra el estatus social no abandona la
responsabilidad o la ética. Sin la ética, la ciencia ni da de sí todo lo que
puede dar (respuestas buenas a problemas humanos) ni se frena ante las
tecnologías de la muerte. Cita a Hardy:
“Se dice que una ciencia es útil si su desarrollo tiende a acentuar las
desigualdades existentes en la distribución de la riqueza o si promueve una
forma más directa la destrucción de la vida humana”.
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