La
filosofía es paso del mito al logos. Lo situamos en el entorno de los
presocráticos de la antigua Grecia. Sin embargo, como hace notar Nietzsche en
“El origen de la tragedia”, con la filosofía convive el oráculo de Delfos y los
ritos de Dionisos. El esfuerzo de racionalidad tiene límites. Se habla de
inteligencias múltiples y hace medio siglo lo expresó poéticamente Saint
Exupery: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”. Aceptamos que
nuestros sentidos funcionan con unas reglas que dejan fuera una parte
importantísima de la realidad. Reconocemos patrones, dice la neurociencia. Los
principios de la lógica suponen siempre un conocer tematizable y acotado en
proposiciones o predicados. Algo no encaja. Sin embargo, la pura apelación al
irracionalismo, por incluir lo dejado fuera, expulsa también mucho.
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martes, 31 de julio de 2018
El corazón tiene razones
La
filosofía es paso del mito al logos. Lo situamos en el entorno de los
presocráticos de la antigua Grecia. Sin embargo, como hace notar Nietzsche en
“El origen de la tragedia”, con la filosofía convive el oráculo de Delfos y los
ritos de Dionisos. El esfuerzo de racionalidad tiene límites. Se habla de
inteligencias múltiples y hace medio siglo lo expresó poéticamente Saint
Exupery: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”. Aceptamos que
nuestros sentidos funcionan con unas reglas que dejan fuera una parte
importantísima de la realidad. Reconocemos patrones, dice la neurociencia. Los
principios de la lógica suponen siempre un conocer tematizable y acotado en
proposiciones o predicados. Algo no encaja. Sin embargo, la pura apelación al
irracionalismo, por incluir lo dejado fuera, expulsa también mucho.
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Saint Exupery
miércoles, 20 de junio de 2018
Toca elegir
Toca elegir para ser. No basta la contemplación de la realidad finita y
cambiante, puesto que nos encierra en sus límites y reclama adecuación. De ese
modo acallamos la angustia y enmascaramos nuestra libertad en la soberbia:
respondemos a la amenaza de caducidad de nuestro modo de vida, de nuestra
imagen, de nuestra Institución. La mera contemplación de la realidad puede
escamotear la posibilidad y su trascendencia (Kierkegaard). Al ponernos junto a la angustia, entonces nos
abrimos a la posibilidad. Sin la
posibilidad, nos quedamos con herramientas de adecuación. Nos exigimos la
contemplación de la realidad, pero no como mera realidad sino como lo Otro /
Real en lo que vivimos, en lo que somos relación. Así, al elegir, somos
personas elegidas. Las personas, al abrirnos a lo posible, sencillamente somos,
porque somos a lo que somos llamadas.
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