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lunes, 22 de abril de 2019

Melancolía y filosofía


Nace como Anne Louis y, tras su matrimonio, Madame de Staël (De Martino y Bruzzese, “Las filósofas…”, 1994). Transita de la ilustración hacia el romanticismo. La filosofía es un pensar moral que nace de la melancolía. La melancolía a su vez proviene de la realidad finita de un alma que añora la eternidad. La buena filosofía es narrativa y la buena literatura es filosofía. Sin los límites no hay filosofía ni literatura. Dos siglos después, Byung-Chul Han (“La sociedad del cansancio”, 2010), insiste en que sin el momento del no, se hace imposible la belleza y la ética. De Staël atribuye a la religión y a la esperanza el poder de deprimir a la filosofía o a la literatura. Es como si la fe religiosa fuera un sí de plenitud y luz que oscureciera la sospecha, la búsqueda, la indagación y la frustración. ¿Acaso la experiencia religiosa del resucitado disuelve la cruz? Viene con heridas.

miércoles, 17 de abril de 2019

Mirar desde las víctimas


Saint-Simon publica “El nuevo cristianismo” y nace el socialismo romántico. Todavía no se habla de socialismo científico. El feminismo navega en esos tiempos de la mano de las propuestas no conservadoras. Lucretia Coffin Mot (“Las filósofas”, 1999), cuáquera, lidera las luchas contra la esclavitud, el derecho al voto de las mujeres y la paz. Va de la mano de las sufragistas. Mientras tanto, en la Francia de los 30, el hombre se va a la fábrica,  el proletariado crece y disuelve la familia. Flora Tristán se aleja de los socialistas románticos y quiere mirar la realidad desde las víctimas. Dos siglos después, el socialismo político mira desde la burguesía progresista como modo de acceso a mayorías de gobierno. El feminismo oscila entre lo cultural educativo (normas que apuntalan sus valores) y el liberalismo (ausencia de regulaciones sobre género). Es difícil mirar desde las víctimas.