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lunes, 21 de enero de 2019

De noche

Después de una larga noche bregando sin éxito, tuvo lugar el encuentro con el Señor. Al poner la palabra RECONCILIACIÓN en el punto focal de nuestra perspectiva sobre el Cristo, nos situamos junto a un lago en el que unos hombres trabajan sin descanso y sin éxito alguno. Echan las redes y no hay pesca. La noche es el tiempo oscuro que atraviesa nuestras vidas cuando el conflicto no se ha resuelto con la reconciliación. Pedro dijo: “No lo conozco”. Su llanto, su dolor, se prolonga a lo largo de toda la noche. O, dicho de otro modo, todo es de noche, todo es oscuro, todo es llanto, tras la ruptura con Aquel del que también había dicho: “¿A dónde iremos? Solo tú tienes palabras de vida eterna”. A la vuelta de la noche, cuando la gratuidad del amor del Señor se manifieste en el día que llega, en la pesca y la red rebosante, en la comida común, Pedro tendrá que dar respuesta a esta pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él responderá como quien constata un don recibido: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Mujer extranjera


Presenta el evangelista Marcos una escena sorprendente: una mujer, extranjera para más inri, enmienda la plana al Señor del cristianismo. Él asegura que su misión se circunscribe al pueblo de Israel; ella llama la atención con una metáfora humilde (perros que comen de lo que cae de la mesa de sus amos) sobre la necesidad de una atención más amplia. Una de las señas del cristianismo será su catolicidad, es decir, su universalidad: todos los pueblos, todas las gentes, todas las razas, hombres y mujeres, ricos y pobres. La universalidad del cristianismo no proviene de la herencia de los patriarcas; ya está apuntada en algunas interpretaciones de los profetas; pero se hace narración en esta mujer sirofenicia que corrige al que Juan denominará el “Logos”. El feminismo tiene en la teología un arma cargada de futuro. Ella, extranjera, cambia el relato.

lunes, 4 de junio de 2018

Comunicación frustrada

A la brecha tecnológica se responde con alfabetización digital. La tecnología de la comunicación y la información muta en tecnología del aprendizaje y el conocimiento y afronta rupturas sociales. Nos cuestiona el ruido (cómo vamos a distinguir las voces de los ecos) y también la extraña temporalidad de lo digital (rápido y, sin embargo, permanece imborrable en el buscador de google y en los mensajes que “wasap” socializa). Necesitamos el señorío sobre nuestros propios mensajes, con profundidad previa y responsabilidad posterior a la emisión. Necesitamos discernir la pertinencia y credibilidad del mensaje con emisor anónimo en la red. Al principio era la Palabra (Juan). La historia posterior muestra que intereses y malos entendidos pueden frustrar la comunicación, por muy sólidos que sean los contenidos y por muy sagrados que sean los formatos.